El salto cuántico: la seguridad en el centro de una nueva infraestructura crítica

por Elena Carrascosa Vela | Jul 27, 2026

¿Y si un ordenador cuántico pudiera descifrar mañana los datos que tu empresa protege hoy? Enrique Fraga, General Manager de GMV, analiza cómo deben prepararse las compañías ante el salto cuántico sin esperar a tener todas las certezas.

Por Enrique Fraga, General Manager de GMV | Durante años, las tecnologías cuánticas han sido presentadas como una promesa científica. Hoy siguen existiendo incertidumbres, especialmente en computación cuántica, pero para las empresas la pregunta ya no es si deben esperar a que todo esté resuelto. La pregunta es cómo prepararse ante una transformación que, si alcanza la madurez esperada, puede alterar mercados y redefinir la seguridad de la economía digital.

Hablar de “la cuántica” como un bloque único puede inducir a error. Junto a la computación están las comunicaciones y la sensometría cuánticas, con grados de madurez y mercados distintos. Para las empresas, esto obliga a gestionar una cartera de oportunidades: unas orientadas a explorar capacidades futuras; otras, a desarrollar soluciones próximas al mercado; y otras, a responder a necesidades específicas en espacio, defensa, energía, finanzas o industria avanzada.

La computación cuántica concentra atención por su potencial para abordar problemas de optimización y simulación difíciles para los sistemas actuales. Su evolución depende de superar retos físicos y de escalado importantes. Esto aconseja prudencia, pero no pasividad. Las compañías tecnológicas deben seguir los avances, formar equipos, colaborar con universidades y probar casos de uso. No porque exista ya un retorno inmediato, sino porque llegar tarde a una posible disrupción puede ser más costoso que explorarla con criterio.

GMV ha llevado esa visión a la práctica. Junto con Qilimanjaro, participó en la construcción, instalación y puesta en marcha del primer ordenador cuántico de España, en el Barcelona Supercomputing Center y conectado con MareNostrum 5. Este hito permite adquirir experiencia, crear capacidades y situarse en una tecnología cuyo impacto todavía está por demostrar.

La computación cuántica podría aportar nuevas formas de resolver problemas

El espacio ofrece ejemplos. La planificación de misiones obliga a decidir qué imágenes debe captar cada satélite, cuándo hacerlo y con qué prioridad, teniendo en cuenta órbitas, meteorología, recursos y peticiones de clientes. En una constelación, el problema crece: hay que coordinar muchos satélites para maximizar el servicio, tanto en observación de la Tierra como en comunicaciones. La computación cuántica podría aportar nuevas formas de resolver estos problemas. Hoy es experimentación; mañana podría ser una ventaja operativa.

Pero el ámbito donde la transformación cuántica plantea una cuestión empresarial ineludible es la seguridad. La economía funciona sobre infraestructuras digitales, identidades, transacciones y comunicaciones cuya confianza depende de la criptografía. Si en el futuro un ordenador cuántico potente pudiera comprometer parte de los algoritmos actuales, no solo quedarían expuestos los datos generados entonces. También podrían verse afectados los capturados hoy y almacenados para intentar descifrarlos después.

Por eso, la seguridad no puede tratarse como un capítulo más de la agenda cuántica: debe ser uno de sus ejes centrales. Las organizaciones necesitan conocer qué información debe permanecer confidencial durante años, dónde utilizan criptografía y cuánto tardarían en transformar sus sistemas. La respuesta combinará distintas herramientas. La criptografía poscuántica (que no es una tecnología cuántica) permitirá proteger los sistemas digitales. La distribución cuántica de claves, o QKD, aportará una capa adicional para comunicaciones de valor estratégico.

El reto empresarial consiste en integrar estas tecnologías con redes, aplicaciones y procesos

La alianza de GMV con LuxQuanta combina su experiencia en QKD sobre fibra con las capacidades de GMV en ciberseguridad, espacio y gestión de claves. QuKee, el sistema multiproveedor de GMV, permite gestionar y distribuir esas claves y conectarlas con las aplicaciones que deben proteger.

La estrategia no debe ser esperar certezas absolutas ni apostar indiscriminadamente. Debe combinar vigilancia tecnológica, inversión selectiva, talento, alianzas, pilotos ligados a necesidades reales y capacidad para adaptar los sistemas sin interrumpir la operación.

España y Europa cuentan con ciencia, empresas y programas para ocupar una posición relevante. Pero la excelencia investigadora solo se transforma en competitividad cuando genera productos, servicios, propiedad intelectual y proveedores capaces de operar a escala internacional.

El verdadero salto cuántico no llegará con un hito tecnológico aislado ni dependerá de una fecha concreta. Se producirá cuando las empresas conviertan tecnologías inciertas en oportunidades, servicios e infraestructuras seguras. Quienes empiecen a prepararse hoy estarán en mejores condiciones para proteger y liderar la economía del mañana.

Enrique Fraga Moreira

Enrique Fraga Moreira es General Manager de la Dirección General de Sistemas Espaciales EST de GMV, cargo desde el que asume la responsabilidad mundial de la estrategia, el desarrollo de negocio y las operaciones de la compañía en el sector espacial: observación de la Tierra, exploración, ciencia, seguridad espacial, telecomunicaciones y transporte, tanto en infraestructura como en aplicaciones. Con más de veinte años de trayectoria en el ámbito espacial, dirigió previamente durante 21 años la unidad de control de satélites y misiones de GMV, liderando proyectos para clientes institucionales y comerciales como la ESA, el CNES, Eutelsat o SES.

Elena Carrascosa Vela
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