Pensar por primeros principios: descomponer el problema para llegar a lo incuestionable

por Raquel Santos | Sep 11, 2026

Descomponer un problema hasta sus verdades más básicas y reconstruir la solución desde cero. En esto consiste el pensamiento de primeros principios que aplican los emprendedores de Silicon Valley.

¿De dónde procede el pensamiento de los primeros principios y porqué se ha popularizado entre los emprendedores durante los últimos años? Pensar por primeros principios o mediante principios iniciales es propio de la comunidad investigadora y su fama en los últimos años se debe a que dicha metodología ha sido aplicada (y aconsejada) por el tecno-magnate Elon Musk. Hasta aquí, una respuesta breve a la pregunta.

Pero ¿en qué consiste exactamente pensar por primeros principios? Básicamente, en razonar la solución a un problema desde cero, sin tener en cuenta las soluciones a las que se han llegado hasta la fecha. Es decir, olvidando el razonamiento por analogía, aquel que nos invita a adoptar una solución porque otras personas la han aplicado con relativo éxito.

«Durante la mayor parte de nuestra vida nos guiamos por la analogía, lo que en esencia significa copiar lo que hacen los demás con ligeras variaciones», Elon Musk

¿Cómo aplicar el pensamiento de los primeros principios en una empresa?

El pensamiento de los primeros principios ha sido aplicado por diversos emprendedores en la construcción de su proyecto empresarial más allá de Musk, que se basó en este para la creación de Tesla o de SpaceX. De hecho, suelen recurrir al mismo quienes desean irrumpir en el mercado con soluciones totalmente novedosas. No en vano, ha sido y es muy popular entre quienes desarrollan su actividad en Silicon Valley.

Pero ¿cómo lo hacen? El pensamiento de primeros principios huye de la imitación o del desarrollo a través de ideas preconcebidas o conocimiento común. Por el contrario, permite solucionar desde la raíz un problema actual mediante la descomposición de este a través de verdades fundamentales o básicas, que se toman como punto de partida. En otras palabras, facilita:

  • Identificar el problema a resolver.
  • Recoger las soluciones ofrecidas hasta la fecha en base a todo aquello que se da por sentado.
  • Desgranar todos los pequeños desafíos que forman parte de la problemática y encontrar, para cada uno de ellos, una verdad incuestionable. 
  • Reconstruir la solución solo a partir de esas verdades inexorables.

De esta forma, se eliminan posibles sesgos y se cuestionan realidades preconcebidas para llegar a soluciones realmente innovadoras.

En el caso de Musk, es sabido que este tipo de planteamiento le permitió sortear el gran escollo de los vehículos eléctricos: el alto coste de las baterías, pues le ayudó a identificar que realmente no eran los materiales de las mismas lo que resultaba enormemente costoso, sino que lo era el propio producto ya acabado. Llegar a esta conclusión le permitió acometer una gran reducción de costes para la fabricación de sus coches Tesla.

Primeros principios frente al pensamiento por analogía

En resumen, pensar mediante principios iniciales significa descomponer un problema complejo en sus verdades más innegables para construir una solución positiva desde cero. Y los pasos para desarrollar dicho pensamiento son:

  1. Deconstruir: descomponer todas aquellas vicisitudes que conforman el problema general y aislarlas de todas esas suposiciones, prejuicios, costumbres…, sobre los que se sustentan.
  2. Apuntalar lo esencial: Constatar y no perder de vuestra aquellos que es indiscutible para cada una de las problemáticas encontradas.
  3. Reconstruir: Plantear de nuevo la solución teniendo solo en cuenta las certezas encontradas.

Este razonamiento, a diferencia del que funciona por analogía, permite escapar de la tendencia, mucho más sencilla, a copiar o adaptar. Y es que, esta última puede replicar errores de culto o falsas creencias, lastrando la creatividad y la innovación. 

De la innovación a la utilidad

Una cuestión que subrayan muchos de los pensadores que se han basado en esta metodología es que toda nueva solución encontrada debe responder a dos objetivos globales: que sea útil para la sociedad, que mejore la vida de las personas. En definitiva, que si se idea algo nuevo, sea para contribuir de manera positiva a la humanidad, para resolver un problema que no se estaba atajando de manera conveniente o eficaz.

Por otro lado, puede darse con la solución perfecta a través de este tipo de pensamiento, que si el mercado no está listo para abrazarlo o el coste de escalar su fabricación se torna desorbitado, la utilidad quedará sepultada por la incapacidad de introducir esta novedad en el mercado o porque, realmente, no es capaz de aportar un valor real a la sociedad pues los sobrecostes añadidos suponen un riesgo mayor que las opciones actuales. 

Así pues, los primeros principios deben garantizar originalidad, validez técnica, viabilidad económica y utilidad práctica.

Raquel Santos
Raquel Santos

Raquel Santos es redactora en Más Cuota y licenciada en Ciencias de la Información por la UCM. Especialista en talento, bienestar y liderazgo, escribe con mirada cercana y rigor periodístico para convertir la estrategia empresarial en gestión con impacto.

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