Hasta hace poco, la microgestión era el estilo de liderazgo que imperaba en muchas empresas.  La pandemia, a través del teletrabajo y de concentrar la actividad presencial en lo imprescindible nos ha llevado, entre otras cosas, a fomentar la autonomía de los colaboradores y los equipos. Unos colaboradores más autónomos se traducen en empresas más exitosas, ágiles, resilientes y centradas en el cliente.

Los avances tecnológicos de los últimos años -y sobre todo, de los últimos meses- representan una oportunidad de oro para la función financiera de cualquier organización. Por ello,  deben de aprovecharse al máximo a fin de sacar el máximo partido a este área. Digitalizar los procesos financieros es una maniobra necesaria en la transformación digital que se viene gestando desde hace ya unos años.

Desde que la pandemia irrumpiera en nuestras vidas una palabra predomina en el panorama empresarial: flexibilidad. Un término que, lejos de ser coyuntural, parece indicar el camino a seguir en el mercado laboral post Covid. Más aún, puede ser una de las claves para edificar organizaciones cada vez más innovadoras. Analizamos su impacto a través del ejemplo de Irisbond, empresa flexible desde 2013 y está liderada por Eduardo Jauregui Torrecilla.

La empresa fluida es el nuevo paradigma a lograr en una nueva normalidad caracterizada por la incertidumbre total. Para conseguirla necesitamos renunciar – al menos de vez en cuando – al ideal de maximizar la productividad empresarial, porque cuando estamos concentrados en ser productivos, dejamos de ser creativos y flexibles. Dejamos de fluir con lo que acontece.

Luis Pardo, CEO de España y Portugal de Sage reflexiona sobre la digitalización de las PYMES en España. La pandemia ha sido aprovechada por siete de cada diez empresas españolas para impulsar su transformación digital, pensando en la digitalización como una inversión necesaria y no como un coste o proyecto más, ¿pero sucede lo mismo si ponemos el foco en las PYMES?