La realidad de esta crisis y sus efectos negativos en nuestra economía ponen de manifiesto que no se ha conseguido. Pese a que sabemos que una crisis es un potente motor para el cambio, es necesario aprovecharla, fijar un plan a medio y largo plazo, y, lo más importante, llevarlo a cabo. No podemos volver a dejarlo pasar y para ello necesitamos creatividad e innovación. Pero ambas suponen esfuerzos… ¿Seremos capaces?

El desarrollo, la fidelización del talento y la interacción transgeneracional como combinación de experiencia e innovación son en estos momentos herramientas clave para conseguir la reorientación y la gran transformación. Así, los programas de desarrollo del talento corporativo se convierten en una imprescindible inversión.