La inteligencia artificial está dando un nuevo paso en su relación con el comercio electrónico. Los agentes de IA están dejando de limitarse a recomendar productos o servicios para comenzar a realizar compras en nombre de los usuarios. Un cambio que puede transformar la relación entre consumidores y empresas y que obligará también a los negocios, incluidas las pymes, a adaptarse a una nueva forma de vender.
Ant International, Mastercard y Visa han iniciado una colaboración para avanzar en la interoperabilidad de los sistemas Know-Your-Agent (KYA). El objetivo es establecer principios comunes que permitan identificar y verificar a los agentes de IA que intervienen en una transacción, manteniendo al mismo tiempo los procesos de control y toma de decisiones propios de cada red.
“La interoperabilidad entre los marcos de Know-Your-Agent es esencial para que el comercio basado en agentes funcione a gran escala, ya que ofrece a los comerciantes, las plataformas, los monederos electrónicos y los emisores una forma coherente de reconocer a los agentes de confianza, verificar que las acciones reflejan la intención del usuario y garantizar la rendición de cuentas a lo largo de toda la transacción”, Pablo Fourez, director digital de Mastercard
La dimensión de esta transformación es significativa. Según las previsiones recogidas en la iniciativa, para 2030 los agentes de IA podrían gestionar entre 3 y 5 billones de dólares estadounidenses del comercio minorista mundial. Para las empresas, esto abre un nuevo canal de relación con el cliente en el que la decisión de compra puede pasar, al menos parcialmente, de una persona a un agente.
El nuevo reto: saber quién está detrás del agente
La colaboración entre Ant International, Mastercard y Visa parte precisamente de esta necesidad. Su propuesta de interoperabilidad KYA busca facilitar la incorporación e identificación de agentes en diferentes redes de tarjetas, monederos digitales, plataformas y mercados.
Las tres organizaciones ya cuentan con sus propios protocolos: el Trusted Agent Protocol de Visa, el Verifiable Intent de Mastercard y el Agentic Mobile Protocol de Ant International. Ahora explorarán oportunidades para avanzar hacia principios comunes.
El marco plantea tres elementos fundamentales.
- El primero es la trazabilidad de los operadores entre redes, de manera que cada agente esté vinculado a un operador, titular de tarjeta o empresa u organización validada y pueda atribuirse claramente su actividad.
- El segundo son unos requisitos de certificación compartidos, mediante los que se evalúe a cada agente en función de criterios de seguridad y comportamiento.
- El tercero es la supervisión continua de las transacciones, con una evaluación permanente basada en señales relacionadas tanto con la identidad como con las propias operaciones.
La iniciativa apunta así a acelerar la comercialización y reducir los costes de integración de nuevos servicios basados en agentes, al tiempo que refuerza los controles de riesgo.
Qué significa para las pymes
Hasta ahora, buena parte de la relación entre IA y comercio se ha centrado en ayudar al consumidor a buscar información, comparar alternativas o recibir recomendaciones. El siguiente paso consiste en que el agente pueda actuar directamente en su nombre.
Esto cambia la naturaleza de la transacción. El agente ya no sería únicamente una herramienta para encontrar un producto, sino un intermediario capaz de ejecutar una compra. Para una empresa, especialmente para una pyme que venda online, significa que sus productos pueden empezar a ser seleccionados y adquiridos en un entorno en el que la interacción directa con el consumidor es menor.
Por eso, la confianza adquiere un papel central. Si los agentes pueden reconocerse mediante señales de confianza comunes, los negocios podrían integrarse en este nuevo modelo de comercio con una menor complejidad técnica. Pero también aparece una nueva cuestión: la empresa tendrá que confiar en que el agente que llega hasta su plataforma es quien dice ser y que la operación responde realmente a la intención del consumidor.
“De cara al futuro, la confianza en los agentes deberá evolucionar más allá de la identidad para incorporar capacidades, comportamiento, rendimiento en la ejecución y señales de riesgo. Esperamos con interés colaborar con socios del sector para construir una infraestructura de confianza más dinámica e interoperable, que permita que el comercio basado en agentes se expanda de forma segura a través de redes y mercado”, Jiang-Ming Yang, director de innovación de Ant International
Un nuevo canal de venta para las empresas
El desarrollo del comercio agéntico plantea, por tanto, una transformación que va más allá de los medios de pago. Si los agentes de IA empiezan a gestionar una parte relevante de las compras, las empresas tendrán que pensar en cómo relacionarse con ellos y cómo garantizar que sus productos y servicios puedan ser descubiertos, evaluados y adquiridos en este nuevo entorno.
Para las pymes, el reto estará en adaptarse sin asumir una complejidad tecnológica inasumible. La interoperabilidad de los sistemas de identificación y confianza puede facilitar ese proceso, al reducir las barreras para incorporarse a diferentes ecosistemas de comercio.
Las empresas, se enfrentan a una cuestión que, ya no será únicamente cómo incorporar la inteligencia artificial a sus procesos internos. A medida que los agentes comiencen a comprar en nombre de sus usuarios, también tendrán que plantearse cómo vender en un mundo en el que parte de sus clientes ya no serán directamente personas, sino agentes que actúan por ellas.







