Por Juan Ferrer | Esta es una carta sincera y honesta a quienes forman parte de una organización. Es lo que, tal vez, cualquier directivo o empresario le gustaría pedir al Sr./a Trabajador/a.
A jefes, mandos, directivos y empresarios se les exige liderazgo y toda una serie de cualidades para el buen hacer de sus organizaciones (privadas o públicas). Pero y a los trabajadores ¿qué nos gustaría que tuvieran?
Aquí va una supuesta carta redactada por Juan Ferrer, experto en transformación de las organizaciones, que se les podría remitir a todos los empleados de nuestra organización, en aras de llegar a un acuerdo, a un pacto basado en VALORES, que generarían mejor ambiente, más motivación, respeto y sobre todo garantizar todos nuestro futuro.
Carta al Sr./a Empleado/a:
Desde hacía tiempo deseaba escribir esta carta, mitad reflexión, mitad solicitud. El motivo es bien evidente. No paro de formarme como líder, siguiendo todos los consejos de gurús, libros, conferencias, charlas y podcast. Asumo esa responsabilidad de inspirar, motivar, retar y acompañar. Unas veces lo consigo, y otras me equivoco y toca aprender a cómo conseguirlo.
Sin embargo, en toda la lectura, bibliografía y redes sociales a la que regularmente accedo, no veo ninguna reflexión sobre cómo debe trabajar un Sr./a Empleado/a. Parece que todo son derechos y nada de obligaciones. El sistema perverso que se ha creado puede hundir, no a las grandes empresas, sino a las pequeñas y medianas, por no poder soportar una carga laboral cada vez más alejada de ciertos valores.
Es cierto que a las organizaciones les queda mucho por evolucionar para ser un espacio de alegría, trabajo, realización y perfecta conciliación física y emocional. Pero en este caso, me gustaría compartir las actitudes, valores y responsabilidades que tú, Sr. Empleado/a, sería bueno que tuvieras en cuenta para que ambas partes ganemos.
Ser buena persona
Lo primero que me atrevería a pedir es ser una “buena persona”. Es tan sencillo como ser buen compañero, solidario cuando se requiera, pensar en el prójimo antes de ciertas decisiones, mirar el beneficio colectivo y sobre todo, tener la calidad humana para generar un buen ambiente con los compañeros y clientes (externos o internos) que te toque trabajar.
Responsabilidad – Compromiso – No egoísmo
El compromiso diría que implicaría no buscar subterfugios para “escaquearte”, siendo egoísta sin considerar el momento en el que te necesitamos cuando más falta de colaboración hace falta. Igualmente sucede con las bajas. Parece que a la mínima, por un nimio dolor o malestar, o por un evento casual (puente, vacaciones, viaje personal, etc.) algunos cogen una baja de forma “sospechosa”.
En algunos casos, los derechos se han convertido en un chantaje
De una necesidad, se ha convertido en un chantaje, y lo peor es que a quien de verdad se hace daño, es a tus compañeros que sí están comprometidos.
Iniciativa
Me encantaría que no cayeras en el “esqueismo” (es que…). Tener iniciativa es pensar cómo solucionarlo, proponer mejoras y enfocarte en la solución, no en el problema. Yo me comprometo a escucharlas y dar respuesta inmediata, evaluándolas junto con todos los afectados. Pero por favor, ten iniciativa para proponer mejoras. La empresa también es tuya, porque es quien está pagando tus facturas, la educación de tus hijos o tu futuro. Si no la cuidas, todos perdemos.
Ser un buen compañero de tus compañeros
Sería de agradecer si observas que un compañero tiene actitudes abusivas o de falta de compañerismo, que tú mismo le llamaras la atención, y no se fomentara el “jardín de guardería” buscando que yo lo resuelva. Me pregunto por qué no se afrontan conversaciones difíciles con quienes abusan de los derechos, perjudicando al resto de compañeros. Seguramente si lo hablaran entre todos, las personas serían más conscientes y menos abusivas por vergüenza.
E igualmente, no esperes que yo sea el único que les felicite o les dé reconocimiento. A veces ando ensimismado en miles de preocupaciones que ustedes desconocen y no soy consciente de esta falta de atención, que incluso he venido pagando con mi propia familia y en el peor de los casos, hasta conmigo mismo. El reconocimiento también lo pueden hacer entre ustedes, felicitando y reforzándose mutuamente. Y por cierto, si quisieras también felicitar y reconocer mi esfuerzo será de agradecer. No lo entenderé como “peloteo”, sino como un reconocimiento a mis sacrificios, porque veré que estoy cumpliendo mi objetivo de poner a las personas en el centro de la empresa.
Aprendizaje
Voy a poner todo mi empeño en formarte en las necesidades que nos demanda la realidad. Pero sería igualmente de agradecer que tuvieras la pasión por aprender por ti mismo. Ello beneficiaria tu capacidad de ser empleable, pudiendo incluso dejarnos algún día si ves mejores posibilidades de crecimiento, o no sabemos darte lo que consideras justo. Pero no sólo a nivel técnico, sino también a nivel humano, desarrollando tu propia inteligencia emocional para lidiar con el estrés o con los malos momentos que todos tenemos.
Ser líder
Seguro que pensarás que el título de Líder corresponde para quien está arriba o tiene un carguito. No lo veo así. Líder es quien impulsa el cambio, quien busca traer el futuro al presente y quien tiene la pasión por evolucionar. Y cada uno lo puede hacer en su ámbito, en su escala o desde su puesto de trabajo. ¿Cómo? Unas veces motivando a los compañeros, otras aportando ideas, a veces exigiendo cumplimiento de los valores que acordamos, y en otras, siendo líder de ti mismo para gestionar tu propia insatisfacción, infelicidad o superación de problemas. Necesito ese liderazgo en ti y en tus compañeros, porque todos son importantes y necesarios.
Pasión por la mejora continua
Desearía que tuvieras verdadera pasión por la eficiencia, por no perder el tiempo, por reinventar procesos que nos haga más productivos a todos y que invirtieras tu tiempo para ahorrar tiempo. Necesitamos mejorar constantemente y quitarnos la grasa que nos impide ser ágiles.
Comunicación
Sé que he sido el principal culpable de una falta de comunicación. Que el discurso de las “personas son lo primero” ha sido un cartelito de incoherencia organizacional y personal.
Reconozco mi error: no me he sentado a escucharte
No me he sentado a escucharte como mereces, a entender qué te motiva o qué te desmotiva, y sobre todo no me he sentado a valorarte y retarte para tu crecimiento personal y profesional. Por ello te pido que tengas la confianza para reunirnos cuando lo necesites en relación a nuestra proyecto común, que es esta empresa.
Jóvenes: paciencia y esfuerzo
Y si eres un joven talento que hemos fichado, te pido que entiendas que el éxito, sea lo que sea que consideres como éxito, siempre va a requerir dos variables: esfuerzo y tiempo. Cualquier tipo de satisfacción y de recompensa será el resultado de estas dos variables. Desde luego que me estás enseñando mucho en cuanto a qué es importante en la vida, pues he cometido mis errores equivocándome en crecer a base de mí mismo o de mi familia. Te necesitamos en tu mejor versión, y creo, si me lo permites, que ello depende que apuestes y descubras el propósito y el reto para activar tu esfuerzo y tu potencial en aras de tu futura felicidad. De otra manera, dicho futuro será el estancamiento, la frustración y ver cómo otros consiguen metas y un estilo de vida que te habría gustado.
En fin, espero que esta carta la entiendas desde la mayor generosidad para desarrollar una relación rica, fructífera y donde tú y yo intentemos tener aquellos valores que generarán riqueza, seguridad, felicidad y un futuro para ambas partes.
(*) Texto publicado en el perfil de Linkedin de Juan Ferrer en febrero de 2025.

Juan Ferrer
Consultor, Formador y Speaker especializado en la Gestión del Cambio en organizaciones que desean evolucionar e innovar









