¿Tomarías las mismas decisiones estratégicas en tu empresa que las que ayudaron a los Reyes Católicos a crear un estado moderno en España o en la organización del Nuevo Imperio? ¿Sabrías optimizar sus negociaciones como Hernán Cortés hizo de su alianza con el enemigo de los aztecas? ¿Negociarías tus conflictos como don Juan de Aus­tria el delicado conflicto político y religioso que llevaba abierto diez años en Flandes?

Los buenos líderes saben la importancia que tiene la comunicación. Por ello muchos se forman en adquirir habilidad para el lenguaje. Y es que tan importante cómo se dicen las cosas, es lo que se dice. El problema de muchos directivos es que siguen sin dar importancia a la forma en la que envuelven su mensaje, y así se comunican en el trabajo, de igual forma que lo hacen en su ámbito privado, con su familia o amigos.

Como frenar la falta de productividad en el mercado español es uno de los grandes desafíos de la empresa para liderar la recuperación. Frente a la cultura del presentismo, Sergio de la Calle nos propone la diversión como fuente de innovación, creatividad, compromiso y atracción del talento en su última obra “Divertirse trabajando”, editada por Plataforma Editorial. Un paso más para romper las barreras entre dos atributos hasta ahora excluyentes: trabajo y diversión.

El Atlético de Madrid sumó este fin de semana la undécima Liga de su historia. Es la tercera que conquista con la rúbrica de Diego Pablo ‘el Cholo’ Simeone, dos como entrenador y una como jugador. No es de extrañar, por ello, que el ‘cholismo’ se haya convertido ya en una de las principiales señas de identidad del equipo madrileño. Pero, ¿en qué consiste esta filosofía y qué enseñanzas pueden extraer de ella quienes ejercen el liderazgo en el mundo de la empresa?

La capacidad de esta serie para adelantar acontecimientos o inventos futuros es inagotable. Ahora le llega el turno a los comportamientos y sentimientos que impulsan a las personas en el mundo de la empresa. Así lo ha detectado Javier Cantera Herrero, autor de “El síndrome de Homer Simpson y otros perfiles psicológicos en la empresa”, editado por Almuzara Libros.

El 41% de la población activa está considerando cambiar de trabajo como consecuencia de la transición a un ecosistema laboral flexible. En la denominada era del talento, la fórmula basada únicamente en la retribución económica ha dejado ser prioritaria y son la competitividad, la velocidad de las innovaciones o los programas de bienestar los que llegan a inclinar la balanza en un sentido u otro.

La empresa fluida es el nuevo paradigma a lograr en una nueva normalidad caracterizada por la incertidumbre total. Para conseguirla necesitamos renunciar – al menos de vez en cuando – al ideal de maximizar la productividad empresarial, porque cuando estamos concentrados en ser productivos, dejamos de ser creativos y flexibles. Dejamos de fluir con lo que acontece.