María Encinas es gerente de la Escuela de Negocios de la Cámara de Comercio de Madrid y responsable de los foros empresariales que, año tras año, tratan de marcar esa hoja de ruta necesaria para el impulso del liderazgo femenino.
María Encinas participó, el pasado 20 de marzo, en el quinto encuentro de Más Mujeres CEOcelebrado en la sede del Instituto de Ingeniería de España. Un evento donde se rescataron las figuras de Hedy Lamarr, quién registró una patente que sentaría las bases del wifi, el bluetooth y las comunicaciones seguras, y de Pilar Careaga, primera mujer ingeniera en nuestro país.
Este encuentro fue posible gracias al impulso de Mediaplus Equmedia y Sarah Marlex en colaboración con Marcas de Restauración (MDR) y el Instituto de la Ingeniería.
“Las mujeres, por lo general, estamos sobrecualificadas, tenemos mucha más formación que un hombre para un mismo puesto”, Encinas.
Derivas comunes para alcanzar el liderazgo
María Encinas señala que intenta hacer las cosas lo mejor que puede porque, cuando se acuesta, tiene que estar lo suficientemente contenta de lo que ha hecho en el día para dormir bien. Ojalá otros líderes tuvieran esa misma necesidad.
Porque la de Encinas, además, se alinea con objetivos colectivos, aquellos que se transforman de manera conjunta para impulsar desde el sentido social de la responsabilidad. “Cada persona tiene un talento diferente, y hay que ayudar muchas veces a descubrirlo. A cambio, se desprende en el equipo ilusión, ganas de emprender cosas nuevas, de llegar a otro sitios y de caminar juntos para conseguir objetivos más grandes”, explica y puntualiza: “Se respira felicidad”.

“Nosotras nos salimos de detrás de la pantalla del ordenador, corremos para sacar el trabajo del día a día, no nos quedamos a ese café de networking y, por lo tanto, perdemos visibilidad, no nos conoce el sector profesional”, Encinas.
Y en este camino hacia la excelencia individual y colectiva, las mujeres tienen mucho que decir, mucho que aportar, mucho que reivindicar. Algo para lo cual se necesita de los hombres: “No se va a poder llegar si lo hacemos solas, tenemos que implicar a los hombres”, aduce Encinas.
Esta profesional impulsa un foro anual en el que se dan cita perfiles femeninos y masculinos con el fin de trazar una hoja de ruta para impulsar el liderazgo de ellas. Y lo curioso es que, a pesar de congregar a profesionales de muy diversos sectores, las dinámicas y tendencias suelen ser las mismas.
Encinas aprovechó su intervención en el encuentro Más Mujeres CEO para explicar las detectadas en las últimas citas:
- Las mujeres están sobrecualificadas, da igual la actividad que desempeñen. Para un mismo puesto, la mujer tiene mucha más formación que el hombre.
- Ellas dedican mucho menos tiempo a tejer lazos y alianzas profesionales, por ejemplo, a través del networking, porque están demasiado ocupadas detrás del ordenador, sacando el trabajo adelante de manera minuciosa. Y esto resta a las mujeres una importante visibilidad.
- Las mujeres no cuentan con la corresponsabilidad de los hombres, “las mujeres llevamos el peso del mundo a nuestras espaldas (…), si la mujer falla en el cuidado de las personas que la rodean, la sociedad como tal se cae a plomo. No hay manera de sostener el sistema”, explica Encinas.
- Los estereotipos son acusados para ellas y la educación (en casa y en el ámbito educativo) resulta clave para eliminarlos, “algo que resulta dificilísimo, porque se queda innato y programado en nuestro cerebro desde edades tempranas”, explica la gerente.
- Tenemos que desprendernos de la competitividad. “Lo importante es el legado que vamos a dejar a nuestras hijas”, señala Encina, quien alude a la competitividad individual como un lastre para el éxito colectivo de la mujer.
“Entonces, ¿qué necesitamos?”, se pregunta Encinas. Ella misma nos facilita la respuesta: “El desarrollo de las habilidades, de formación que nos quite los miedos, que los reduzca, que nos ayude a confiar en nosotras mismas”.
“Las mujeres llevamos el peso del mundo a nuestras espaldas. En España, hay dos millones y medio de mujeres que se están ocupando de personas mayores, de hijos con problemas, que además son profesionales y además, además, además… Si la mujer falla en el cuidado de las personas que la rodean, la sociedad como tal se cae a plomo”, Encinas.
Un objeto inspirador: un cargador de móvil
“El objeto que yo he traído es un cargador de móvil, porque yo practico un liderazgo humanista, el cual está al servicio de mi equipo, y este cargador representa toda esa energía, la motivación, la alianza que trato de impulsar en el equipo y que crean en ellos mismos porque valen mucho. Cada persona tiene un talento diferente y hay que ayudar, muchas veces, a descubrirlo, y llevarlo hacia arriba, que sea visible, que pueda crecer”.












