Por Enrique Salas, CEO de EKAM Partners y miembro de Protagonistas.org | Implantar IA sin transformar la organización es como cambiar el motor de un coche sin tocar la dirección. El error más repetido en la empresa española, según Enrique Salas.
Según distintos análisis de Boston Consulting Group (BCG), aproximadamente el 75% de las compañías que intentan implementar Inteligencia Artificial no consiguen capturar el valor esperado. Para mí esto refleja, sobre todo, un problema de liderazgo, transformación y modelo organizativo.
La mayoría de las organizaciones siguen abordando la IA como un proyecto tecnológico, cuando en realidad se trata de un cambio, o, mejor dicho, una transformación empresarial profunda. Y ahí es donde puede empezar el fracaso.
El primer error consiste en pensar que implantar IA es incorporar herramientas. No lo es, ya que la IA modifica la manera de tomar decisiones, gestionar a las personas y su conocimiento, etc.
El segundo motivo de fracaso es la ausencia de un problema claro de estrategia que se quiera resolver o, cual es la capacidad diferencial que buscamos construir.
El tercer factor y para mí el más importante, es la cultura. La IA introduce incertidumbre, altera roles y cuestiona dinámicas de poder y conocimiento existentes. Hay managers que se resisten pues sienten una pérdida de control, los equipos lo perciben como una amenaza, o que culturalmente, experimentar y probar cosas, se sigue penalizado sobre el “business as usual”.
Otro elemento crítico es la falta de liderazgo real. Como en muchos casos (agilidad, por ejemplo), la IA queda relegada a IT o innovación, sin involucración ni compromiso rotundo por parte del comité de dirección. Las transformaciones que afectan al modelo de negocio no pueden delegarse exclusivamente a las áreas técnicas, se requiere un liderazgo transversal muy poderoso, priorización y capacidad de toma de decisiones impactantes y difíciles.
La IA amplifica tanto las fortalezas como las ineficiencias de una organización y también tiene la capacidad de acelerar ambas.
El marco de solución
Las compañías que están capturando valor real de la IA, comparten un enfoque distinto. No empiezan por la herramienta; empiezan por un modelo de transformación que se debe de basar al menos en estos cuatro aspectos:
1. Liderazgo estratégico
La IA debe tratarse como una prioridad y no como un proyecto tecnológico aislado. El liderazgo debe definir qué capacidades quiere construir, dónde se generará ventaja competitiva y qué procesos deben transformarse.
Tener un inventario real de capacidades actuales y necesidades futuras es mandatorio
2. Casos de uso vinculados a valor
Las iniciativas deben responder a problemas concretos y medibles tales como la productividad, la eficiencia, la velocidad de decisión, o la generación de ingresos y márgenes.
La IA sin impacto tangible pierde legitimidad rápidamente.
3. Transformación cultural
La adopción requiere formar a los equipos, reducir el miedo, fomentar la experimentación y normalizar nuevas formas de trabajo entre humanos y sistemas inteligentes.
La barrera principal es cultural.
4. Gobernanza
Las organizaciones necesitan a este respecto reglas claras, criterios éticos, propiedad de datos, definición de responsabilidades y mecanismos de supervisión y priorización.
La IA necesita gobernanza para minimizar riesgos.
Conclusión
El fracaso de muchas iniciativas de Inteligencia Artificial no se debe a que la tecnología no funcione. Se debe a que las organizaciones intentan implantar IA sin transformarse a sí mismas.
La IA no es únicamente una herramienta de automatización. Es un cambio de modelo y de “mindset” y las compañías que entiendan antes esta diferencia, serán las que realmente capturen una ventaja competitiva sostenible.
Enrique Salas
Directivo, profesor y escritor con una sólida trayectoria en el mundo empresarial y en prestigiosas escuelas de negocios y dedicado durante más de tres décadas a acompañar procesos de transformación organizativa y desarrollo directivo.
Su carrera le ha llevado a dominar los lenguajes del management: la estrategia, las métricas y la organización, pero fue su contacto con la poesía y la filosofía lo que moldeó su visión más profunda: ningún liderazgo es auténtico si no nace del gobierno interior. Esta síntesis entre experiencia ejecutiva y reflexión espiritual constituye la columna vertebral de su actividad.









