El CEO de Squarepoint analiza los grandes retos de la transformación empresarial: desde la digitalización de procesos hasta la gestión del talento, la inteligencia artificial y la evolución del liderazgo.
La transformación digital continúa siendo uno de los grandes desafíos estratégicos para las compañías, pero su éxito no depende únicamente de la incorporación de nuevas tecnologías o de implantar herramientas. La capacidad de las organizaciones para adaptar sus procesos, preparar a sus equipos y construir una cultura preparada para el cambio, se ha convertido en un factor diferencial para competir en un entorno marcado hoy por el auge de la inteligencia artificial y la aceleración tecnológica.
Después de décadas acompañando procesos de transformación empresarial, Josep Aragonès Ros, CEO de Squarepoint, identificó en exclusiva para Canal CEO cuatro grandes errores que pueden limitar el éxito de una estrategia de digitalización. El primero de ellos está relacionado con la falta de un mapa claro de procesos antes de comenzar cualquier iniciativa.
Para él, muchas compañías afrontan la transformación digital poniendo el foco demasiado pronto en la tecnología, sin haber definido previamente qué quieren cambiar, por qué necesitan hacerlo y quiénes serán las personas afectadas por ese proceso. “No todo hay que digitalizarlo. Primero hay que entender qué quieres digitalizar, por qué y a quién afecta ese cambio”, explica.
El segundo gran reto es la priorización. En su opinión, muchas organizaciones intentan abordar demasiadas iniciativas al mismo tiempo, lo que provoca dispersión y dificulta alcanzar resultados. Frente a esta tendencia, apuesta por establecer un orden claro y avanzar desde pequeños cambios capaces de generar confianza.
Los denominados quick wins permiten, según Aragonès, demostrar resultados rápidos, aprender durante el proceso y reducir la resistencia interna. No siempre es necesario comenzar por las transformaciones más complejas; en muchas ocasiones, los primeros avances sencillos son los que generan el impulso necesario para continuar.
El tercer elemento clave es la gestión del cambio. La digitalización, señala, no es únicamente una cuestión de procesos o herramientas, sino de personas capaces de adoptar nuevas formas de trabajar. Por último, destaca la importancia de contar con socios especializados que acompañen a las compañías en un proceso que debe realizarse mientras el negocio continúa funcionando.
“Digitalizar no va solo de procesos, va fundamentalmente de personas. No dimensionar bien la gestión del cambio es uno de los errores más graves que podemos cometer”.
La inteligencia artificial obliga a rediseñar el talento
En el ámbito de la gestión de personas, Aragonès identifica varios desafíos que ya están marcando la agenda de las organizaciones: la transparencia salarial, la flexibilidad laboral y, especialmente, la llegada de la inteligencia artificial en la gestión diaria.
La regulación en materia de transparencia salarial está obligando a muchas compañías a revisar sus modelos internos de compensación y comunicación. Para el CEO de Squarepoint, aquellas empresas que hayan construido una cultura basada en la confianza, la comunicación y el reto tendrán una ventaja frente a aquellas que hayan mantenido sistemas basados en el control, la falta de transparencia o la autocomplacencia.
Otro de los grandes debates continúa siendo el modelo de trabajo. Aragonès considera que la discusión entre presencialidad y teletrabajo no tiene una única respuesta válida. La clave está en encontrar un equilibrio adaptado a la actividad, la cultura y las necesidades de cada organización. “No existe la fórmula mágica entre presencial y remoto. Depende de cada empresa, de cada cultura y de cada tipo de trabajo”, afirma.
Sin embargo, sitúa la inteligencia artificial como el gran reto estratégico para las áreas de talento. Más allá del impacto sobre determinados puestos, considera que la cuestión fundamental será cómo las organizaciones preparan a sus equipos para convivir con esta tecnología.
El reskilling y la capacidad de redefinir tareas serán esenciales en los próximos años. Según explica, algunas compañías han llegado a reducir la contratación de perfiles junior pensando que la inteligencia artificial podría asumir parte de sus funciones, pero posteriormente han tenido que replantear esa decisión al entender que esos profesionales son necesarios para construir el talento futuro.
“El gran tema hoy es cómo conviviremos con un cambio tecnológico como el que tenemos encima de la mesa y cómo vamos a reingenierizar el talento”.
El liderazgo humanista como motor de transformación
Ante el avance de la inteligencia artificial, Josep reivindica el valor diferencial de las capacidades humanas. La tecnología puede acelerar procesos y mejorar la eficiencia, pero “son las personas las que aportan propósito, cultura y la diferenciación necesaria para que tus clientes se queden contigo”.
El CEO de Squarepoint defiende un modelo de liderazgo humanista basado en tres pilares: honestidad, autenticidad y actitud. Valores que, en su opinión, deben empezar por cada profesional y trasladarse posteriormente a la manera en la que se construyen los equipos.
Para Aragonès, las empresas deben generar entornos donde predominen la confianza, la comunicación y el respeto, alejándose de dinámicas marcadas por los egos o la falta de colaboración. “Las empresas somos personas trabajando con personas”, señala.
Esta visión también afecta a la forma de entender las relaciones empresariales. En operaciones estratégicas como fusiones, adquisiciones o acuerdos entre compañías, considera que los datos y la parte racional son imprescindibles, pero no suficientes.
La conexión personal, la confianza y la capacidad de entender a la otra parte siguen teniendo un peso determinante. “Si no hay feeling, no hay empresa”, apunta.
En este contexto, también defiende una nueva mirada hacia las generaciones más jóvenes. Frente a las críticas habituales sobre sus expectativas laborales, Aragonés considera que responden a un entorno diferente y aportan capacidades especialmente valiosas, como una mayor adaptación al cambio o nuevas formas de aprendizaje.
“La tecnología es la que hace que las empresas se transformen, pero las personas somos quienes conseguimos que tengan propósito y dejen un legado”.
Tres claves para liderar la transformación sin perder al equipo
Para impulsar una transformación digital efectiva, Aragonès resume el papel del CEO en tres grandes acciones: valentía, curiosidad y acompañamiento.
La primera es la capacidad de asumir el cambio y tomar decisiones. Liderar una transformación requiere explicar hacia dónde se dirige la organización, comunicar con claridad y afrontar las dificultades del proceso. La segunda es dedicar tiempo a transformar desde el conocimiento y capacidades a los equipos. La digitalización no puede hacerse deteniendo la actividad empresarial, por lo que las compañías deben integrar aprendizaje y negocio, impulsando nuevas capacidades mientras mantienen la operativa diaria.
La tercera es contar con aliados expertos que acompañen el proceso, muchas organizaciones no disponen del tiempo ni de los recursos suficientes para abordar solas una transformación de esta magnitud, y aunque el cambio genere incertidumbre, es clave recordar que las tecnologías que hoy parecen imprescindibles también fueron disruptivas en su momento.
“Sobrevivirán las personas y las empresas que utilicen mejor la inteligencia artificial, de manera más eficiente y con más sentido común”.







