El móvil gana terreno en la gestión de los equipos sin escritorio 

por Candela Méndez del Olmo | Nov 5, 2026

La gestión del talento no puede diseñarse pensando únicamente en los profesionales que trabajan frente a un ordenador. Hay sectores en los que buena parte de las plantillas desarrolla su actividad lejos de una oficina y no siempre dispone de un dispositivo corporativo desde el que recibir instrucciones o comunicarse con sus responsables.

Para estas organizaciones, el móvil puede convertirse en una herramienta clave para facilitar la comunicación. Pero su utilidad va más allá de trasladar al teléfono los procesos que antes se realizaban desde un ordenador: exige pensar qué canales se utilizan, para qué y bajo qué condiciones.

Los datos de Ommnio, compañía especializada en digitalización de la comunicación interna en entornos operativos, reflejan hasta qué punto el teléfono ya forma parte de la rutina de estos trabajadores. Entre julio y septiembre de 2026, el 99% de los 37.821 fichajes analizados se realizó desde un dispositivo móvil: el 98,5% desde Android y el 0,5% desde iOS. Además, el 62,9% de los registros se efectuó directamente desde el recordatorio recibido por chat.

«Nuestros datos lo dejan claro: el 99 % de los fichajes de nuestros clientes se hace desde el móvil, aunque también disponemos de la opción por ordenador. Para un trabajador sin escritorio, el registro horario solo funciona si está en el bolsillo, no en un ordenador al que nunca tiene acceso», Anna Quintero, CEO de Ommnio.

El talento también se gestiona fuera de la oficina

El registro horario es un ejemplo concreto de cómo el móvil puede facilitar el acceso a procesos que, de otro modo, quedarían ligados a un puesto físico o a un ordenador. 

Las jornadas de más de nueve horas han aumentado especialmente en limpieza y servicios empresariales, donde han pasado del 7,3% al 12,2%, y en servicios sociales y atención a personas, del 14,6% al 18,8%. A estas jornadas prolongadas se suman otras particularidades organizativas: en limpieza y servicios empresariales, el 28,2% de las jornadas se distribuye en varios tramos horarios y el 14,6% incluye algún periodo nocturno. En ocio y turismo, el 18,5% de las jornadas se desarrolla durante el fin de semana. En conjunto, las jornadas completas registradas alcanzan una media de 7,1 horas diarias y 35,8 horas semanales.

«En la oficina es fácil fichar desde el ordenador, pero quien trabaja en una tienda, en una planta o en una cocina necesita poder hacerlo desde su propio móvil, en el momento, y con la seguridad de que el registro no se puede tocar después», Anna Quintero, CEO de Ommnio.

WhatsApp no puede ser “el canal para todo”

Que el móvil sea un punto de acceso no significa que cualquier aplicación sirva para cualquier comunicación. En muchas empresas, WhatsApp se ha convertido en una herramienta habitual para resolver cuestiones operativas, organizar turnos o transmitir avisos rápidos. Su facilidad de uso explica parte de su implantación, pero también puede generar problemas cuando se utiliza sin criterios comunes.

Un mensaje urgente sobre un cambio de turno no tiene las mismas necesidades que una comunicación corporativa, una instrucción de seguridad, una convocatoria de formación o una conversación sobre el desempeño de una persona. Cada contenido requiere un canal y unas condiciones diferentes.

WhatsApp puede resultar útil para comunicaciones breves y operativas, siempre que su utilización esté acordada y existan normas claras. Sin embargo, no debería convertirse en el canal principal de comunicación corporativa ni en el repositorio de toda la información interna. Tampoco debe generar una expectativa de disponibilidad permanente: recibir un mensaje fuera del horario laboral no obliga al trabajador a responder.

Las empresas necesitan diferenciar entre los canales de coordinación diaria y las herramientas corporativas destinadas a gestionar. Esta separación evita que los avisos importantes se pierdan entre conversaciones y permite que cada trabajador sepa dónde encontrar lo que necesita.

Un uso responsable

La accesibilidad tampoco debe confundirse con disponibilidad permanente. Que un empleado tenga el móvil a mano no significa que deba estar pendiente de las comunicaciones de la empresa durante todo el día. Para que la tecnología mejore la experiencia laboral, las organizaciones deben establecer pautas claras.

La empresa debe valorar qué medios facilita, qué alternativas ofrece a quienes no tienen teléfono compatible o no desean utilizar su dispositivo privado y qué medidas aplica para proteger la información corporativa.

La adopción de estas herramientas requiere, además, acompañamiento. Explicar para qué sirve cada aplicación, cómo se utiliza y qué tipo de información se comparte ayuda a generar confianza y evita que la digitalización se perciba como una nueva forma de vigilancia. El reto es que la tecnología responda a las necesidades reales de cada plantilla. No todos los trabajadores tienen el mismo nivel de autonomía digital. Por eso, antes de implantar una aplicación conviene preguntarse si resulta sencilla de utilizar y si no interrumpe en el trabajo.

Bien integrado en la estrategia de personas, el móvil permite acercar la información, los procesos y la cultura de la organización a profesionales que también forman parte del talento de la empresa, aunque no trabajen desde un escritorio. 

La clave no está en trasladar toda la oficina al teléfono, sino en diseñar una comunicación accesible, útil y respetuosa con las necesidades de cada equipo.

Candela Méndez del Olmo
Candela Méndez del Olmo