¿Cómo lograr que la diversidad se traduzca en una ventaja real para las organizaciones? El último TARCEO del año de Canal CEO, celebrado el 8 de octubre en Cornamusa Cibeles, en el Palacio de Cibeles. ConClaire Joster (Grupo Eurofirms) y Fundación ONCE como patrocinadores, y con la colaboración de Ioon Technologies, Lucca Software y Azotea Grupo. Dio respuesta a la pregunta.
En un mercado laboral donde conviven distintas generaciones, trayectorias y capacidades, reconocer las diferencias es solo el primer paso. La verdadera transformación llega cuando las organizaciones eliminan barreras, escuchan perspectivas distintas y garantizan que cada profesional encuentre su espacio para contribuir y crecer.
Noemí Boza, socia directora de Más Cuota, conversó sobre este desafío con Virginia Carcedo, de Fundación ONCE, vicepresidenta ejecutiva de Inserta Empleo e Inserta Innovación. A partir de la experiencia de Grupo Social ONCE en inclusión laboral, Carcedo abordó la necesidad de pasar de la diversidad como declaración de intenciones a una cultura en la que las personas puedan aportar su valor sin dejar de ser ellas mismas.
La singularidad no consiste en hacerlo todo solo
Carcedo cuestionó la concepción de la singularidad asociada a la autosuficiencia. «Ser singular no es ser autosuficiente», afirmó. Tener una identidad propia no significa prescindir de los demás, sino conservar una manera particular de pensar, aprender y construir, incluso cuando necesitamos ayuda o adaptaciones.
Una persona puede tener criterio propio y pedir apoyo, del mismo modo que un profesional puede ser competente y necesitar ajustes para desarrollar todo su potencial. Por eso, Carcedo invitó a las empresas a preguntarse cuánta personalidad permiten expresar a sus equipos y cuánta vulnerabilidad están dispuestas a aceptar.
«Lo importante es dar a las personas oportunidades y no un examen permanente de normalidad», Virginia Carcedo, Vicepresidenta ejecutiva de las asociaciones Inserta Empleo e Inserta Innovación
Construir un equipo
La inclusión, no implica renunciar a los objetivos empresariales. Para Carcedo, las organizaciones necesitan combinar una cultura de diversidad con otra de alto rendimiento, en la que existan reglas claras y un compromiso compartido entre las personas y la empresa.
La clave está en comprender las circunstancias, las experiencias y las necesidades de cada profesional sin perder de vista las responsabilidades comunes. Desde Fundación ONCE e Inserta Empleo, explicó, la incorporación de personas con discapacidad a las empresas suele ir acompañada de acciones de sensibilización para que tanto la persona como sus compañeros comprendan las formas en las que pueden ayudar.
«El reto no es elegir entre la persona y el equipo, es construir un equipo en el que la persona no tenga que borrarse», Virginia Carcedo, Vicepresidenta ejecutiva de las asociaciones Inserta Empleo e Inserta Innovación
Diversidad y alto rendimiento: un equilibrio necesario
La accesibilidad no puede entenderse como un añadido, sino como una condición que permite conectar el talento que entra con el que ya está en la empresa. La diversidad solo despliega todo su potencial cuando las personas cuentan con oportunidades reales para contribuir, tomar decisiones y progresar. Carcedo resumió este equilibrio a través de dos conceptos: singularidad y conexión.
«La singularidad sin conexión puede convertirse en aislamiento. Y la conexión sin singularidad puede convertirse en uniformidad», Virginia Carcedo, Vicepresidenta ejecutiva de las asociaciones Inserta Empleo e Inserta Innovación
El liderazgo debe unir ambas dimensiones y establecer límites cuando sea necesario, sin obligar a nadie a borrar su identidad para formar parte del equipo. En lugar de multiplicar las excepciones para adaptar las personas a unas reglas rígidas, las empresas deberían revisar si sus propias normas están bien diseñadas. No se trata de que todos sean iguales, sino de que todos puedan avanzar juntos.
«La organización tiene que tener una cultura de diversidad pero al mismo tiempo de alto rendimiento», Virginia Carcedo, Vicepresidenta ejecutiva de las asociaciones Inserta Empleo e Inserta Innovación
Escuchar antes de decidir
La gestión de la diversidad generacional exige, además, abandonar los estereotipos. Un análisis de la OCDE apunta que las empresas no deben dar por hecho que los profesionales jóvenes buscan unas condiciones determinadas o que las personas mayores han dejado de tener interés por aprender.
Carcedo recordó la importancia de preguntar a cada persona y escuchar. Pero escuchar de verdad significa que las respuestas tengan consecuencias y se traduzcan en decisiones. No basta con consultar a los equipos si después sus aportaciones no generan cambios. Las maneras diferentes de aproximarse a un problema, incluidas las de personas con discapacidad intelectual, pueden abrir posibilidades que otros enfoques no contemplan.
«Creo que personas con una discapacidad, por ejemplo, intelectual, que preguntan de una manera distinta, muchas veces pueden conseguir resultados muy diferentes a los que obtendríamos nosotros», Virginia Carcedo, Vicepresidenta ejecutiva de las asociaciones Inserta Empleo e Inserta Innovación
Liderar para avanzar juntos
El reto para las empresas, por tanto, no es elegir entre la persona y el colectivo, sino construir equipos en los que ambas dimensiones puedan convivir. Porque una organización verdaderamente diversa no es aquella en la que todos encajan de la misma manera, sino aquella que sabe reconocer las diferencias, conectar capacidades y convertirlas en una fuerza compartida.
«Lo que hay que hacer es liderar para que los demás puedan avanzar. No solamente uno. Esto es lo que creo que hace que las organizaciones y la diversidad funcionen», Virginia Carcedo, Vicepresidenta ejecutiva de las asociaciones Inserta Empleo e Inserta Innovación








