Por José María Palomares | Se cuentan por decenas las reflexiones en torno al liderazgo político e institucional en estos días, casi todas ellas orientadas a poner de manifiesto las carencias o las virtudes de tal o cual líder político. Sobre este asunto, poco o nada puedo decir que aporte valor en un momento de tanta fragilidad.
Personalmente prefiero aprovechar la tribuna que se me ofrece, para hacer una reflexión crítica y muy constructiva sobre el papel que los profesionales del mundo del liderazgo corporativo (o sea, quienes lo ejercemos o lo estudiamos) podemos jugar ante esta terrible crisis.
Influencia con propósito
Es más que evidente que la sociedad y los ciudadanos estamos sobrepasados por la magnitud de la tragedia. En contextos así es muy fácil caer en la trampa de la desinformación, de subirnos a planteamientos maximalistas que alimentan aún más la polarización social y, por tanto, a generar un caldo de cultivo propicio y adictivo para este círculo vicioso.
Entonces, ¿qué podemos hacer? En primer lugar, tomar conciencia de nuestra influencia social, de nuestra huella y utilizarlas para el bien común. Por supuesto, ayudando de la forma que podamos, pero también ejerciendo activamente algunas de las competencias que se nos suponen como líderes. Hablo, por ejemplo, de ser muy estrictos a la hora de hacernos eco de informaciones no contrastadas o de movimientos que claramente responden a intereses que deberían estar fuera del debate en los momentos de mayor intensidad de la crisis. Hablo también de no caer en el temible sesgo de confirmación y dar por buenas solo aquellas informaciones que vienen de “los nuestros”.
De lo que hablo, por tanto, es de contribuir al debate público con templanza, serenidad, rigor, ecuanimidad y espíritu crítico, todas ellas características de un liderazgo consciente y humanista. Es un ejercicio muy difícil de llevar a cabo porque supone trabajar nuestra autogestión emocional en un momento en el que tenemos las emociones a flor de piel y, en muchos casos, implica ir a contracorriente. Pero no hacerlo supondría pagar el enorme precio de la mediocridad, renunciar a nuestro criterio y a hacerle el juego a quienes apuestan por la manipulación, la polarización y el enfrentamiento social.
Se dice que a las personas se las conoce de verdad en los momentos difíciles
Invito, por tanto, a quienes hayan leído hasta aquí a hacer una reflexión personal profunda sobre el impacto que generamos en las personas que nos miran y nos escuchan cada día (también en el mundo digital), a plantearnos seriamente qué necesitan de nosotros y a que sopesemos muy bien cuál es la huella que queremos dejar.
Este es un ejercicio básico del liderazgo que estos días cobra aún más sentido, aporta mucho valor y es probablemente una de las pocas cosas que podemos ofrecer a la sociedad de forma inmediata. Pongámonos, por tanto, manos a la obra.

José María Palomares
José María Palomares | Experto en crecimiento organizacional a través de la comunicación estratégica, la gestión de la reputación, los asuntos públicos, las iniciativas de sostenibilidad, el desarrollo empresarial y el gobierno corporativo.
Con más de 20 años de experiencia de liderazgo en sectores altamente regulados, incluidos telecomunicaciones, banca, educación superior, seguros y organizaciones sin fines de lucro, aporto una gran experiencia a mi función como asesor senior y mentor para varias empresas y líderes corporativos.
José María Palomares forma parte de los Consejos Asesores de la Fundación SERES y del Instituto de Gobernanza Empresarial, y como vicepresidente del Foro IA. Además, soy expositor habitual en temas como gestión de la reputación, comunicación corporativa, liderazgo y propósito personal y corporativo.








