Higinio Martínez (Omnicom PR Group): “Las empresas deben volver a ser lugares donde las personas quieran estar”

por | Jun 9, 2026

En el ciclo Diseñando un futuro mejor, el consejero delegado reivindica la escucha, la confianza y el diseño consciente de los espacios de trabajo como palancas de transformación.

En plena era de la inteligencia artificial, la hiperconectividad y la transformación constante de los modelos de trabajo, las empresas afrontan un desafío que va mucho más allá de la tecnología: seguir siendo relevantes para las personas.

Para Higinio Martínez, Consejero delegado de Omnicom PR Group España, el futuro de las organizaciones dependerá de su capacidad para construir culturas auténticas, generar confianza y crear entornos donde el talento encuentre propósito, desarrollo y sentido de pertenencia.

Así lo compartió durante una nueva edición de Diseñando un futuro mejor, el ciclo de conversaciones impulsado por Steelcase y conducido por su presidente para Iberia, Alejandro Pociña.

Al frente de una de las principales compañías globales de comunicación, reputación y asuntos públicos, Martínez defiende que el tamaño de una organización no garantiza su éxito. Lo verdaderamente diferencial, sostiene, es la capacidad de comprender a las personas y responder a sus necesidades.

«Ser el más grande no es lo importante. Lo importante es ser quien mejor entiende al cliente, quien mejor responde a sus expectativas y quien es capaz de generar relaciones duraderas».

Una filosofía que también aplica a la gestión interna. Para él, cualquier estrategia empresarial debe comenzar situando a las personas en el centro. «La primera obligación de un líder es escuchar», afirma.

Escuchar a los empleados, a los clientes, al mercado y también a quienes se atreven a cuestionar las decisiones establecidas. Solo desde esa escucha activa es posible identificar los cambios que se están produciendo y adaptar las organizaciones a nuevas realidades.

La autenticidad ya no es una opción

Uno de los conceptos que más protagonismo adquirió durante la conversación fue el de la autenticidad corporativa. Según explica Martínez, los consumidores son cada vez más capaces de detectar la distancia entre lo que una empresa comunica y lo que realmente hace. Un fenómeno que Omnicom ha analizado recientemente a través de un estudio internacional sobre confianza y percepción de marca.

«La autenticidad está en la diferencia entre lo que una empresa promete y lo que las personas experimentan cuando se relacionan con ella».

En este nuevo contexto, las organizaciones ya no son evaluadas únicamente por sus resultados financieros o por la calidad de sus productos y servicios. La sociedad espera algo más.

Los consumidores demandan compromiso social, responsabilidad y una participación activa en la resolución de los grandes desafíos colectivos. Y esa exigencia también alcanza directamente a los líderes. Martínez reconoce que la expectativa sobre los CEO ha crecido de forma exponencial durante la última década. «La sociedad espera que las empresas contribuyan a solucionar problemas que antes se atribuían exclusivamente a las administraciones públicas», afirma.

Sin embargo, advierte de que esa contribución debe nacer desde la convicción y no desde el oportunismo reputacional. La confianza no se construye mediante campañas, sino a través de comportamientos coherentes y sostenidos en el tiempo. Por ello, considera que el liderazgo actual exige un ejercicio permanente de ejemplaridad.

«No basta con que la empresa tenga unos valores escritos. El líder tiene que encarnarlos personalmente».

Cultura, talento y espacios para construir el futuro

Aunque la inteligencia artificial ocupó buena parte de la conversación, Martínez insistió en que el gran reto de las organizaciones sigue siendo humano. La tecnología puede acelerar procesos, automatizar tareas y aumentar la productividad, pero no sustituye aquello que diferencia realmente a una empresa: su cultura.

De hecho, considera que uno de los principales riesgos actuales es que las organizaciones no estén evolucionando al mismo ritmo que las expectativas de las nuevas generaciones. «Las personas jóvenes tienen una relación completamente distinta con el trabajo», dijo.

Según su visión, las empresas han dejado de ser automáticamente espacios aspiracionales. Hoy deben esforzarse por generar entornos donde las personas quieran desarrollar su carrera profesional, aportar ideas y sentirse parte de un proyecto compartido.

En ese contexto, el diseño de los espacios de trabajo adquiere una relevancia estratégica. Martínez defiende que el entorno físico no puede concebirse únicamente como una cuestión funcional o estética. Debe ser una herramienta para construir cultura, fomentar la colaboración y facilitar relaciones más humanas dentro de las organizaciones.

«No puede existir un espacio de trabajo atractivo si detrás no hay una cultura basada en el respeto, la sinceridad y la participación».

Por ello, apuesta por una mayor colaboración entre empresas y expertos en diseño de entornos laborales para repensar conjuntamente cómo crear experiencias de trabajo más enriquecedoras.

A su juicio, el futuro pasa por construir organizaciones más horizontales, abiertas y permeables al talento. Empresas capaces de romper silos, favorecer la participación y escuchar activamente las ideas que surgen en cualquier nivel de la estructura.

Entre los pilares fundamentales para avanzar hacia ese modelo destaca dos especialmente: la verdad y la medición. Por un lado, generar espacios donde las personas puedan expresar opiniones, compartir inquietudes y aportar propuestas con libertad. Por otro, desarrollar sistemas que permitan evaluar el impacto real de las decisiones y medir la evolución de la organización. «Si hay medición, hay avance», resume.

Una reflexión que conecta con la esencia del ciclo impulsado por Steelcase: diseñar un futuro mejor implica mucho más que incorporar nuevas tecnologías o rediseñar oficinas. Supone construir culturas capaces de inspirar, conectar y dar respuesta a las expectativas de las personas.

Porque, como concluye Martínez, el verdadero desafío no es únicamente atraer talento, sino crear organizaciones donde ese talento quiera quedarse y crecer.

Flor Medeot
Flor Medeot

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