Hablamos de liderazgo humanista muy a menudo, pero ¿sabemos como adoptar ese tipo de perfil en la dirección empresarial? A veces, resulta difícil huir de las generalidades y recalar en los detalles que realmente contribuyen a construir un perfil de liderazgo realmente humanista.
El líder que necesitan las nuevas organizaciones
El perfil de líder humanista resulta hoy en día vital para el éxito organizacional porque:
- Es capaz de tomar decisiones correctas y de manera eficaz en escenarios de gran complejidad y volatilidad.
- Sabe anticiparse y reaccionar frente a los vaivenes del mercado para garantizar la durabilidad de la empresa.
- Tiene la llave para motivar a los talentos a través de un esquema de trabajo que apuesta por su satisfacción e implicación en el proyecto.
El líder humanista, en suma, está preparado para encarar los desafíos de la presente y futuras décadas de manera solvente: marca el camino hacia el cambio porque se focalizan en las oportunidades del futuro. Sus decisiones resultan estratégicas y no solo meramente funcionales.
El líder humanista trata de alcanzar los objetivos corporativos a través de la resiliencia y el cambio, sin perder de vista el impacto de sus decisiones sobre la plantilla y sobre la sociedad o el entorno natural.
Las cualidades del líder humanista
El liderazgo humanista tiende hacia la inspiración, la motivación y la capacidad para implicar a otras personas en el proyecto. En otras palabras: un líder humanista influye poderosamente en los demás, es capaz de llevar su potencial hasta cotas insospechadas, aumentando su poder de innovación y su rendimiento.
Dicho poder de inspiración precisa de cualidades muy concretas, a saber:
Inteligencia emocional y poder de engagement:
Inteligencia emocional entendida como la capacidad de entender y manejar las emociones propias pero también para reconocer y gestionar las ajenas. Y no solo las emociones, también las fortalezas, limitaciones, motivaciones reales, convicciones, prejuicios…, sobre los que se sustenta la actividad diaria. Una persona que se conoce a sí misma y reconoce sus impulsos es capaz de lidiar con los conflictos y gestionar las relaciones personales de manera exitosa.
En este sentido, la palabra empatía adquiere un significado mayúsculo. De hecho, hoy en día se considera una de las habilidades principales que debe cultivar y atesorar un líder humanista. No en vano, es uno de los pilares fundamentales de la cultura empresarial y una herramienta indispensable para incrementar el compromiso de las personas con la empresa, su participación y, por tanto, su permanencia.
Dicha capacidad para aumentar el engagement en la organización requiere la adopción de habilidades muy concretas por parte del líder humanista, que propicien: la observación directa, la comunicación consciente y constante a través de un lenguaje respetuoso y en positivo, el reconocimiento, la concesión de autonomía en un espacio de confianza y seguridad, la oportunidad de colaborar. También mantener la exigencia en función de las herramientas proporcionadas.
Un error en el que caen muchos líderes es en la tendencia, cada vez mayor, a exigir resultados sin proporcionar las herramientas necesarias para lograrlos. Estas pueden ser de carácter técnico, pero también pueden estar ligadas a la formación y el desarrollo profesional.
Apoyar y alentar el desarrollo continuo de los empleados y empleadas dentro de la organización es apoyar el desarrollo continuo de la empresa, una de las características intrínsecas al liderazgo humanista.
Capacidad para acercar posiciones:
Innovar debería ser sinónimo de crear valor y utilidad sin menoscabar ni despilfarrar los recursos disponibles. Y en este sentido, es necesario responder a múltiples intereses, lo cual obliga a encontrar puntos en común y a desarrollar habilidades de negociación que propicien el acercamiento a posturas distantes. Obtener y cultivar dichas habilidades es inherente al liderazgo humanista, aquel que se ejerce tanto dentro de la organización como fuera de ella.
En este sentido, resulta vital mantener una mente abierta y estar preparados para el cambio radical o para virar a tiempo. De hecho, la toma de decisiones ha dejado de ser un hecho aislado en el concepto de liderazgo humanista para formar parte de un proceso adaptativo que sea capaz de dar respuesta a múltiples problemáticas que influyen a múltiples actores. Y dicha toma de ediciones, debe contarse con el apoyo de un equipo dinámico y multidisciplinar, capaz de ofrecer múltiples puntos de vista, y de discutir y de debatir con libertad, sin miedo a posibles represalias profesionales.
El éxito en la toma de decisiones tras la negociación recalará en una solución que logre aglutinar el mayor apoyo para ejecutarla, porque todas esas personas remarán a favor de la estrategia consensuada.
Ser motor del cambio cultural:
La gestión del cambio cultural permite a las empresas adaptarse a una nueva realidad en la que necesitan ser más flexibles, más transparentes, más eficientes, más productivas, más innovadoras y más sostenibles. Pero, para abordar dicho cambio, no se puede emplear la improvisación, se necesita un plan que apueste primero por la adaptación y, después, por la renovación. En el liderazgo humanista, dicho plan debe responder a las preguntas: ¿por qué es necesario implementar el cambio?, ¿a quién va a beneficiar?, ¿qué se necesita para abordar la transición con éxito?
Por otra parte, este plan debe ser compartido con el resto de la organización, de tal forma que toda la plantilla entienda la razón de este nuevo planteamiento y en qué medida y cómo debe asumirlo cada una de las personas involucradas.
El plan tenderá al éxito si desde la postura del CEO humanista se ofrece: claridad en la comunicación del plan, credibilidad en el resultado, cercanía durante el proceso de implementación y motivación sobre la capacidad para llevarlo a cabo.
Sistemas de evaluación: las cualidades del liderazgo humanista, a examen
¿Cómo saber si realmente un líder está ejerciendo como un verdadero humanista? ¿Cómo saber si ha adoptado ese rol de transformación que desea protagonizar? A veces, resulta fácil perder el foco. Afortunadamente existen, a día de hoy, sistemas de evaluación que permiten detectar cualquier desviación y volver a la senda sin dilación.
- Evaluación de 360 grados: Una de las metodologías para examinar el propio liderazgo es la evaluación de 360 grados. Esta parte de encuestas o del feedback cara a cara de un amplio espectro de profesionales: managers, compañeros de dirección, trabajadores y trabajadoras… Se trata de llevar a cabo un autoexamen a partir de la opinión brindada de manera directa por otras personas.
- Herramientas de evaluación Leadership Circle Profile: Destacan como herramientas de evaluación porque además de tener en cuenta las habilidades manifiestas del CEO, ahonda en sus patrones de pensamiento y creencias internas, aquellas que se esconden tras la adopción de un tipo concreto de liderazgo. El CEO puede obtener una certificación al respecto.
- Test de Inteligencia Emocional (EQ-i): Se trata de uno de los test más utilizados para medir la inteligencia emocional en entornos profesionales y de liderazgo. No mide los conocimientos, sino cómo las personas gestionan sus emociones y cómo se relacionan con los demás. El test se estructura en cinco dimensiones: percepción de uno mismo, expresión de uno mismo, relaciones de confianza y responsabilidad social, toma de decisiones y manejo del estrés. El formato es el de un cuestionario autoaplicado con respuestas en formato de escala.
Estas no son las únicas, existen diferentes métodos para medir competencias de liderazgo enfocadas en las personas que desean adquirir un rol humanista.
FAQs sobre el perfil del líder humanista
¿Qué es exactamente el liderazgo humanista?
Se trata de un modelo de gestión que sitúa a las personas en el centro de la estrategia empresarial, priorizando así no solo el bienestar de la plantilla, sino de la sociedad y el entorno natural, pues se asienta sobre principios éticos y de impacto social. Este tipo de liderazgo apuesta por la durabilidad y sostenibilidad de la empresa, y por la innovación a través de soluciones útiles y alineadas con las necesidades y reivindicaciones sociales.
¿Cómo beneficia el liderazgo humanista a los resultados de la empresa?
Incrementa el éxito empresarial de la mano del compromiso de la plantilla, una mayor productividad y capacidad de atracción y retención de talento. Los empleados y empleadas satisfechos y motivados rinden mejor y se alinean con los principios y objetivos de la empresa.
¿Cuáles son las habilidades clave de un líder humanista?
Son competencias esenciales la inteligencia emocional y la empatía, la capacidad para motivar y empoderar, las habilidades negociadoras y el talento para desarrollar todo el potencial de los equipos de trabajo a través de la inspiración y el reconocimiento.
¿Cuál es el primer paso para conformar un perfil de líder humanista?
El primer paso consiste en escapar de la concepción errónea de que un líder humanista es un líder débil. Todo lo contrario, se trata de un tipo de liderazgo que se asienta sobre los principios de firmeza y alta exigencia, pero también de respeto absoluto a las personas, dentro y fuera de la organización, y a su bienestar y futuro.







