La mesa 'Excelencia & Liderazgo' del II Encuentro Más Mujeres CEO reúne a tres directivas de la salud, la farmacéutica y la gestión de la excelencia, bajo la estela de Bettina Kadner, pionera que abrió las cabinas españolas al liderazgo en femenino.
En 1969, con veintidós años, una joven madrileña de origen alemán se sentó a los mandos de un avión de pasajeros y cambió para siempre el paisaje de las cabinas españolas. Bettina Kadner fue la primera mujer piloto comercial de España, y tres años después, a los veinticinco, la primera comandante del país y la segunda de Europa. Durante casi una década voló siendo la única mujer en un cielo profesional enteramente masculino. Acumuló cerca de veinticuatro mil horas de vuelo antes de jubilarse, y no se conformó con abrir su propia puerta: cofundó el Colegio de Pilotos y el primer centro universitario español dedicado a formarlos, para que quienes vinieran detrás encontraran el camino despejado
Esa figura —la de quien alcanza la excelencia en un terreno que no la esperaba y luego construye la escalera para las siguientes— es la que inspira la mesa "Excelencia & Liderazgo" del II Encuentro Más Mujeres CEO, que Canal CEO celebra el 29 de octubre en el espacio All in One de CaixaBank. El encuentro es una invitación abierta a hombres y mujeres que creen en un liderazgo en femenino compartido, capaz de conquistar nuevos espacios de decisión.
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Tres trayectorias, una misma exigencia
Bajo esa estela dialogan tres directivas cuyas carreras demuestran que la excelencia no entiende de sectores. Marta del Olmo es gerente territorial de los Hospitales Universitarios Rey Juan Carlos, Infanta Elena y General de Villalba, y directora corporativa de Experiencia de Paciente de esos centros y de la Fundación Jiménez Díaz. Su terreno es uno de los más complejos que existen: la gestión sanitaria, donde la excelencia no se mide solo en indicadores, sino en la vida y la dignidad de las personas atendidas. Poner al paciente en el centro de una organización hospitalaria es un ejercicio de liderazgo que combina rigor operativo y humanismo, las dos caras que Canal CEO reivindica.
Junto a ella, María Río aporta la mirada de la industria farmacéutica global desde la dirección. Como vicepresidenta y directora general para España y Portugal de Gilead Sciences, dirige la filial ibérica de una de las grandes compañías biofarmacéuticas del mundo, en un sector donde la innovación se traduce, literalmente, en años de vida ganados para los pacientes. Liderar una organización así exige sostener a la vez la exigencia científica, la responsabilidad social y la sostenibilidad del negocio, un equilibrio que define el liderazgo excelente en su expresión más contemporánea.
Completa la mesa Elena Mantilla, directora general de Madrid Excelente, la marca de garantía de la Comunidad de Madrid que distingue precisamente a las empresas que hacen de la calidad y la mejora continua su seña de identidad. Su presencia cierra un círculo elocuente: si Del Olmo y Río practican la excelencia desde dentro de sus organizaciones, Mantilla la observa, la certifica y la promueve desde una atalaya privilegiada, con una visión panorámica de qué distingue a las compañías que perduran de las que solo brillan un instante.
La diversidad como motor
Reunir a estas tres voces bajo la inspiración de Kadner responde a una convicción de fondo: la diversidad es una palanca de excelencia empresarial. Las organizaciones que integran miradas distintas —de género, de sector, de generación— toman mejores decisiones, porque el pensamiento único es el enemigo silencioso de la innovación. Cuando una empresa se rodea solo de perfiles idénticos, se vuelve ciega a sus propios puntos débiles. La pluralidad, en cambio, obliga a cuestionar lo evidente y ensancha el campo de lo posible.
Ese es el sentido último de la mesa, y del propio encuentro. No se trata de celebrar el liderazgo en femenino como una cuota cumplida, sino de demostrar que ese talento transforma las culturas y las decisiones de las empresas que lo acogen. Kadner no pilotó mejor por ser mujer, sino que demostró que el talento estaba donde nadie lo buscaba, y que ignorarlo era un desperdicio. Medio siglo después, la lección sigue vigente para cualquier consejo de administración que aspire a la excelencia: el mérito no tiene género, pero durante demasiado tiempo solo se le permitió tenerlo a la mitad de la población.
El 29 de octubre, cuando estas tres directivas conversen sobre lo que significa liderar con excelencia, lo harán sabiendo que vuelan en un espacio que alguien despejó antes. El hilo rojo que las une a Bettina Kadner es la constatación de que ninguna cima se conquista sola, y de que el verdadero liderazgo, sea de hombres o de mujeres, consiste en dejar la escalera puesta para quienes vienen detrás.







