España cuenta con 22 de los 34 minerales críticos identificados por la UE, pero todavía no aprovecha todo su potencial. Juan Ignacio López-Escobar, ingeniero de minas y portavoz del Instituto de la Ingeniería de España, analiza los retos de la minería y las oportunidades para reforzar la autonomía estratégica en Europa.
La superficie forestal española supera las 28 millones de hectáreas, más de 350 veces la ocupada por la minería, que apenas representa el 0,15% del territorio. Los largos plazos administrativos o la falta de exploración, son algunos de los aspectos que frenan el desarrollo del sector en España. Esto abre el debate sobre cómo compatibilizar la explotación de recursos estratégicos con la protección ambiental.
Tres obstáculos que impiden el aprovechamiento total
Sabemos que, si España explotara y procesara el total de sus reservas minerales, se consolidaría como uno de los líderes indiscutibles en la producción de materias primas críticas. Pero ¿Por qué esto no ocurre? López-Escobar identifica tres obstáculos. El primero es «la inseguridad jurídica». Las competencias están repartidas entre distintas administraciones, que aplican criterios diferentes y cuyos plazos «con demasiada frecuencia, se dilatan».
El segundo es la falta de conocimiento: «Llevamos décadas sin un plan nacional de exploración y no se puede aprovechar aquello que no se conoce bien», asegura.
«El problema de España nunca ha sido la geología, sino todo lo que ocurre por encima de ella. Tenemos uno de los subsuelos más ricos y diversos de Europa, pero abrir una mina sigue requiriendo entre diez y quince años de tramitación, cuando el Reglamento Europeo de Materias Primas Críticas establece plazos muy inferiores», Juan Ignacio López-Escobar, ingeniero de minas y portavoz del Instituto de la Ingeniería de España.
El tercer obstáculo es la aceptación social, afectada, según el ingeniero y portavoz, por «falta de educación y formación» y por «informaciones poco fundadas que presentan cualquier proyecto minero como una amenaza». López-Escobar, asegura que hace falta coordinar los esfuerzos de todas las administraciones para simplificar procedimientos y, sobre todo, evitar prohibiciones genéricas introducidas desde otras legislaciones «sin tener en cuenta el valor estratégico de la minería para España y para Europa».
«Lo sensato no es prohibir, sino compatibilizar los distintos usos del territorio con garantías y rigor», Juan Ignacio López-Escobar, ingeniero de minas y portavoz del Instituto de la Ingeniería de España.
El Proyecto Masa Valverde, de Atalaya Mining en Huelva, es un ejemplo de que la agilidad administrativa y el rigor ambiental pueden ser compatibles. Este, obtuvo la autorización ambiental en unos quince meses y la concesión de explotación en 2023. Con una inversión de 174 millones de euros, generará más de 150 empleos directos y unos 600 indirectos.
«Cuando la administración apuesta por la minería y los proyectos están bien planteados, el rigor ambiental y la agilidad no son incompatibles. Lo que debería ser la norma es hoy, todavía, la excepción», Juan Ignacio López-Escobar, ingeniero de minas y portavoz del Instituto de la Ingeniería de España.
Los minerales con mayor potencial estratégico
España cuenta con 22 de los 34 minerales críticos identificados por la UE. López-Escobar destaca el cobre, el wolframio, el litio, el níquel y el cobalto, como aquellos con mayor potencial estratégico. Además de dos recursos en los que España ya ocupa posiciones destacadas: el espato flúor y el estroncio.
Sobre el cobre, subraya su importancia para la electrificación: «Un coche eléctrico puede necesitar hasta cuatro veces más cobre que uno de combustión». España es el segundo productor de este mineral en la Unión Europea, gracias especialmente a la Faja Pirítica Ibérica, y cuenta en Huelva con «una de las grandes fundiciones de Europa».
El wolframio, del que España es tercer productor europeo, resulta esencial para «herramientas de corte, defensa y electrónica». El litio, por su parte, cuenta con yacimientos en Extremadura y Galicia que «figuran entre los más relevantes del continente». También existe potencial en níquel y cobalto, materiales vinculados a las baterías.
«Hay dos minerales en los que ya somos referentes: el espato flúor, del que somos el primer productor de la UE y que es clave para la química del flúor y las baterías, y el estroncio, en Granada, del que España es el único productor de la Unión», Juan Ignacio López-Escobar, ingeniero de minas y portavoz del Instituto de la Ingeniería de España.
¿Qué recursos minerales estamos desaprovechando?
Una parte de las oportunidades se encuentra en explotaciones del pasado. «El recurso más desaprovechado quizá no esté en el subsuelo, sino en la superficie: las balsas y escombreras de la minería histórica», explica López-Escobar. Hay más de mil inventariadas y muchas contienen metales que anteriormente no resultaba rentable recuperar o cuya extracción no era técnicamente viable.
Su aprovechamiento permitiría recuperar materiales y restaurar espacios afectados por la actividad minera. «Es minería y restauración a la vez», resume. Otra oportunidad está en los residuos electrónicos. «La otra gran mina por explotar está en nuestras ciudades: la minería urbana», afirma. Los aparatos eléctricos y electrónicos contienen cobre, oro, plata, paladio, platino y níquel, en concentraciones que pueden superar las de muchos yacimientos. Y en tercer lugar, recursos como las tierras raras, el estaño y el tántalo, el grafito o el cuarzo de alta pureza para silicio, con indicios conocidos pero insuficientemente investigados
Uno de los proyectos que demuestra que «la minería primaria y el reciclaje no compiten: se complementan, y ambos necesitan la misma ingeniería metalúrgica». Es el de Planta CirCular de Atlantic Copper, en Huelva, con una inversión superior a 550 millones de euros y capacidad para reciclar hasta 60.000 toneladas anuales.
«El potencial real solo se conocerá si se invierte en exploración», Juan Ignacio López-Escobar, ingeniero de minas y portavoz del Instituto de la Ingeniería de España.
El papel estratégico de la ingeniería de minas
¿Qué papel puede jugar la ingeniería de minas en la transición energética? El sector participa en todo el ciclo de los recursos: la exploración, el proyecto, la dirección facultativa, la seguridad minera, la hidrogeología, el procesado, la metalurgia, el reciclaje y, al final, la restauración y devolución del territorio con nuevos uso
Su ámbito de actuación también abarca proyectos energéticos, desde las renovables hasta la geotermia, el hidrógeno y el almacenamiento geológico de CO₂. Sin embargo, la profesión tiene dos retos: formar a más especialistas y mejorar su comunicación pública.
«La demanda crece y las escuelas necesitan más alumnos. Los ingenieros de minas debemos ser una voz técnica y creíble ante la sociedad, explicando con datos qué hacemos y cómo lo hacemos. Frente al miedo, la única respuesta seria es el conocimiento», Juan López-Escobar, ingeniero de minas y portavoz del Instituto de la Ingeniería de España.
España, un socio estratégico para garantizar las materias primas europeas
España tiene un importante potencial minero para contribuir a la autonomía estratégica de Europa. El reto es transformar ese potencial geológico en una industria capaz de abastecer a Europa.
Europa aspira a extraer el 10%, procesar el 40% y reciclar el 25% de las materias primas estratégicas que consume. España podría contribuir de forma significativa a estos objetivos, pero necesita impulsar la exploración, invertir en plantas de transformación, formar profesionales y facilitar la financiación de nuevos proyectos.
El paso no consiste en copiar otros modelos sino en hacer lo mismo con estándares europeos. El objetivo es convertir los recursos disponibles en una industria competitiva, sostenible y capaz de generar valor añadido.
«Si lo hacemos, España dejará de ser una promesa geológica para convertirse en un socio estratégico de Europa», Juan Ignacio López-Escobar, ingeniero de minas y portavoz del Instituto de la Ingeniería de España.







