Crecer sin perder la cercanía, atraer a las nuevas generaciones y conseguir que las personas se sientan escuchadas son algunos de los desafíos que afrontan hoy los departamentos de Personas. Iñaki Hidalgo, director de Personas y Cultura de Cívica, nos explica cómo abordan estos retos desde una idea: la cultura corporativa no se construye con discursos, sino con decisiones y comportamientos cotidianos.
Cuando una organización crece, mantener los vínculos entre sus profesionales puede convertirse en una tarea compleja. Para Hidalgo, la respuesta no está en multiplicar los mensajes corporativos, sino en proteger los espacios de conversación y los rituales que permiten mantener el contacto entre las personas.
«La cultura no está en los valores pintados en la pared. Está en lo que pasa un martes cualquiera: cómo se toma una decisión, cómo se comunica y qué hacemos cuando algo sale mal», Iñaki Hidalgo, director de Personas y Cultura de Cívica.
Rituales que refuerzan la cercanía
En Cívica han «protegido algunos rituales como si fueran oro» para reforzar esa cercanía. El primero es la Civipregunta, un encuentro que se celebra el primer viernes de cada mes, en el que el CEO responde directamente a las preguntas de toda la plantilla. Los temas pueden ir desde los resultados económicos o la salida de un cliente hasta cuestiones más cotidianas, como la comida de Navidad. Después, la compañía invita a unas cervezas a los empleados, estén donde estén, para continuar la conversación.
El segundo es la bienvenida. «Cada persona que entra pasa su primer día en Granada, aunque viva en otra ciudad, y desayuna con el CEO. Puede parecer un detalle, pero ese café dice “nos importa que estés aquí” mejor que cualquier manual de acogida», explica Hidalgo.
Por último, el tercer ritual: que la gente se junte sin que lo organice nadie de arriba. «Clubes deportivos, tribus y comunidades técnicas, y un comité de actos lúdicos, un grupo de emplead@s que organiza la comida de navidad». La idea es que sean los propios equipos quienes propongan actividades y construyan espacios de encuentro de manera espontánea, reforzando así las relaciones entre compañeros y el sentimiento de pertenencia.
«Crecer en número es fácil. Lo difícil es que todo el mundo siga sintiendo que conoce a alguien a quien llamar», Iñaki Hidalgo, director de Personas y Cultura de Cívica.
Enamorar al talento
Las expectativas de los profesionales más jóvenes están transformando la manera de gestionar el talento. Hidalgo considera que las nuevas generaciones buscan algo que, en realidad, siempre ha estado presente en el mundo laboral: aprender rápido, sentir que su trabajo importa y desarrollar su carrera sin renunciar a su vida personal.
Cuestiona incluso el concepto de fidelización. «No me gusta mucho la palabra. Suena a tarjeta de puntos del supermercado», reconoce.
«Nosotros preferimos hablar de enamorar. A alguien fidelizado lo retienes; alguien enamorado se queda porque quiere. Y eso se construye en los detalles, desde el primer día», Iñaki Hidalgo, director de Personas y Cultura de Cívica
Para conseguirlo, la compañía combina unas condiciones laborales que considera básicas: «Contrato indefinido desde el primer día, salarios por encima de convenio y presupuesto de sobra para formación por persona y año, que cubren también idiomas y habilidades blandas, no solo tecnología».
Pero la experiencia del empleado no termina ahí, porque «lo que enamora es sentirse acompañado». Cada nueva incorporación cuenta con una persona de referencia, un embajador, que acompaña desde el principio. A este apoyo se suma el seguimiento del equipo de Talento, que desde el primer mes se interesa por la evolución tanto profesional como personal de cada empleado. «En lo profesional, hablamos de hacia dónde quieres crecer, qué formación necesitas y cómo encaja tu plan de carrera. En lo personal, el equipo de Talento te pregunta desde el primer mes “¿cómo estás tú? ¿Esto es lo que esperabas?”, no “¿cómo va el proyecto?”», apunta.
«Un junior no es solo un perfil técnico en formación: es una persona empezando una etapa muy importante de su vida. Como en cualquier relación, el enamoramiento inicial es fácil. Lo difícil es cuidarlo con el tiempo, y en eso estamos», Iñaki Hidalgo, director de Personas y Cultura de Cívica
En un momento en el que la inteligencia artificial está estrechando la puerta de entrada al sector tecnológico, las empresas tienen además una responsabilidad extra.
«Si no formamos hoy a los juniors, mañana no tendremos seniors», Iñaki Hidalgo, director de Personas y Cultura de Cívica
Tiempo, pertenencia y cuidado de verdad
Durante años, el sector tecnológico ha competido mediante salarios y beneficios visibles. Sin embargo, Hidalgo considera que estos incentivos no bastan para construir un vínculo duradero con los profesionales: «Si la única palanca es subir la oferta, esa carrera la gana el que más paga… hasta que llega otro que paga más».
El Barómetro de AdQualis sobre tendencias de RR.HH. destaca, que ocho de cada diez responsables de Personas consideran que invertir en bienestar mejora la productividad, pero menos de la mitad cuentan con mecanismos para comprobar si sus iniciativas funcionan. Mientras tanto, casi la mitad percibe un aumento del burnout y de las dificultades para desconectar. «Ese hueco entre lo que decimos y lo que hacemos es exactamente lo que perciben las personas», apunta Hidalgo.
¿Qué le falta al sector tecnológico para ser de verdad atractivo para las personas, más allá del salario? Para Hidalgo, la respuesta pasa por tres elementos:
- El tiempo. No basta con recoger cuestiones como la conciliación y la desconexión en la política interna: deben traducirse en una flexibilidad que los empleados puedan ejercer sin sentir que están pidiendo un favor y en un respeto real por los tiempos de descanso.
- El sentimiento de pertenencia, «aquí el sector tiene una asignatura pendiente», admite. Muchos profesionales desarrollan su trabajo en las instalaciones de los clientes, con sus equipos y sus propias normas, y pueden acabar sintiendo que tienen dos empresas y que, al mismo tiempo, no pertenecen del todo a ninguna.
«Si tu compañía solo se acuerda de ti para la nómina, eres un recurso facturable, no un compañero. Nos toca ir a buscar a nuestra gente allí donde esté», Iñaki Hidalgo, director de Personas y Cultura de Cívica
- El cuidado de verdad. No entendido como un catálogo de beneficios o iniciativas de bienestar, sino como una manera de gestionar que tenga en cuenta las necesidades reales de las personas. Porque, como recuerda Hidalgo: «ningún plan de bienestar puede compensar un proyecto mal dimensionado ni un responsable que no escucha».
«La buena noticia es que casi nada de esto es caro. Lo caro de verdad es perder a las personas», Iñaki Hidalgo, director de Personas y Cultura de Cívica
La gestión de personas se enfrenta a retos y cambios constantes. Cada profesional debe sentirse escuchado, valorado y parte de un proyecto común. Porque cuidar el talento no consiste únicamente en atraerlo, sino en enamorar a las personas.







