Energía, entusiasmo y empatía: el legado de liderazgo de Iñigo Sagardoy

por | May 22, 2026

Iñigo Sagardoy, presidente de Sagardoy Abogados y Sagardoy Business School, protagonizó el Desayuno Canal CEO con un diagnóstico sin anestesia sobre los cuatro frentes que ya están determinando la agenda de la alta dirección española: inteligencia artificial, talento, absentismo y regulación. Todo a la vez. Todo interconectado.

Iñigo Sagardoy llega al Desayuno Canal CEO con una particularidad que pocos presidentes de despacho pueden invocar: su apellido lleva décadas en el centro del derecho laboral español. Su padre, Juan Antonio Sagardoy, fue uno de los artífices del Estatuto de los Trabajadores. Ese peso, lejos de paralizarle, le ha dado algo más útil que la certeza: perspectiva. Y en un momento en el que la alta dirección española opera con cuatro frentes abiertos simultáneamente —inteligencia artificial, escasez estructural de talento, absentismo disparado y una Directiva de Transparencia Retributiva que llama a la puerta—, la perspectiva no es un lujo. Es lo único que permite distinguir el ruido de lo que realmente importa.

El desayuno, impulsado por Sagardoy Business School con la colaboración de AGM Abogados y Refruiting, reunió a un grupo reducido de directivos en un formato que Canal CEO lleva quince años cultivando: conversaciones sin red, donde las preguntas que no caben en un comité de dirección encuentran espacio para ser formuladas.

La adaptación como primera competencia directiva

Ante tanta complejidad simultánea, ¿pueden los directivos gestionarlo todo a la vez o hay que elegir dónde poner el foco? Para Iñigo Sagardoy: «A día de hoy, si me dijeras cuál es la cualidad más importante de quien dirige una organización, es adaptarse y adaptarse rápido. Estamos en un constante movimiento y un buen líder es el que se sabe adaptar bien a las nuevas circunstancias.» No la visión estratégica, no la inteligencia financiera, sino la adaptación. Porque los planes a tres o cinco años han dejado paso a horizontes de dos o tres meses, y quien no ha interiorizado ese cambio de escala acaba gobernando con mapas que ya no corresponden al territorio.

Y hay algo más. En un mundo donde la IA democratiza el conocimiento técnico a velocidad exponencial, la cualidad más escasa ya no es el talento especializado. Es la experiencia. «Lo que va a distinguir a una organización que aporte valor real va a ser la experiencia. Lo que es técnica, conocimientos, competencias técnicas, todo eso nos lo va a dar la IA. La experiencia no.» Dicho por el presidente de uno de los despachos laborales de referencia en España, el argumento tiene bastante peso.

«A día de hoy, si me dijeras cuál es la cualidad más importante de quien dirige una organización, es la adaptación. Estamos en un constante movimiento y un buen líder es el que se sabe adaptar bien a las nuevas circunstancias.»

La IA ya no es un piloto. Es una decisión de despliegue

Sobre inteligencia artificial, Sagardoy hizo algo que pocos hacen en un desayuno de directivos: en lugar de hacer prospectiva, habló desde lo que ya ocurre en su propia casa. «Lo que sospechaba que la IA iba a impactar de forma importante en la abogacía… me estoy dando cuenta de que me estoy quedando atrás. El impacto ya sobrepasa la pura intuición que tenía.» Hoy, las herramientas de IA en Sagardoy Abogados permiten gestionar casos con un nivel de detalle —sentencias de juzgados concretos, argumentos de la otra parte, jurimetría— que hace dos años era impensable.

Pero su lectura no es la del alarmista. Si la técnica está disponible para todos —el abogado contrario, el juez, cualquiera con acceso a internet—, el valor diferencial ya no puede estar ahí. Tiene que estar en otro sitio. «Tu cliente te tiene que dar un plus. Y ese plus tiene que ver con las soft skills, con la persuasión, con la comunicación, con una visión estratégica del asunto.» Para los departamentos de personas, la implicación es directa: «Tienen que virar de una visión técnica y administrativa a una visión de valor añadido, de formación, de comunicación, de aflorar las habilidades de las personas.» Y eso, añadió con convicción, va a elevar su protagonismo todavía más. «Vamos a ver más CEOs que procedan de Recursos Humanos. No tengo ninguna duda.»

«Escuchar. Realmente cuando un líder escucha y acepta opiniones aunque no le gusten, eso distingue a un buen líder. Es lo que hace que tome una decisión contando con las personas, no solo diciendo que las va a cuidar.»

El absentismo: el número uno con distancia

Si la IA genera debates sobre el futuro, el absentismo laboral es el problema del presente. Uno que Sagardoy nombró con toda la crudeza del dato: «El gran drama del mercado laboral español. El número uno, con distancia del resto.» Durante el desayuno compartió una cifra que dejó la sala en silencio: una empresa con un 22,5% de absentismo. «Yo había oído 12 o 13 en hostelería, pero el 22,5… eso es inviable.»

El diagnóstico es sistémico porque el problema lo es. Hay un factor regulatorio —cambios en la protección por enfermedad—, un factor paradójicamente ligado a la estabilidad en el empleo —cuando hay trabajo, el coste percibido de tomarse una baja es menor— y un factor sanitario que raramente aparece en los foros empresariales: «Las bajas son prolongadísimas no porque el trabajador quiera estar en baja, sino porque si te dan cita para el alta dentro de seis meses, tú hasta entonces no puedes trabajar aunque quieras.» La solución pasa por un acuerdo entre empresas, sindicatos, administración y sistema sanitario. Todos a la vez. Algo que, reconoció con cierto escepticismo, no parece inminente.

«Infravaloramos la capacidad de comunicación. La parte sindical lo valoró mucho y lo hizo de cine. Nosotros lo hicimos relativamente mal. Y eso complicó todo.»

Tres reformas para la ley laboral española

Preguntado por los cambios que introduciría en la legislación laboral, Sagardoy fue preciso.

  • Primero: políticas activas de empleo reales, con formación e incentivos para reincorporar a quienes llevan más de un año en paro. «Nos centramos mucho en la ley laboral y poco en dinamizar el empleo de quienes están parados.»
  • Segundo: menos ley y más negociación colectiva. Puso a Dinamarca como referencia —no por primera vez, no por última—, un país con regulación mínima y convenios colectivos muy sólidos que adaptan las condiciones a cada sector. «No es lo mismo la jornada laboral del sector textil que la del retail.»
  • Tercero: un régimen diferenciado para la PYME. España aplica el mismo Estatuto de los Trabajadores a Inditex y a un autónomo con dos empleados. «Eso es muy complicado.»

El liderazgo humanista no es vocabulario. Es escucha

Canal CEO lleva quince años hablando de liderazgo humanista cuando todavía no era tendencia. ¿Qué distingue a quien lo practica de quien simplemente usa el vocabulario que suena bien? Sagardoy respondió con una sola palabra. «Escuchar. Realmente cuando un líder escucha y acepta opiniones aunque no le gusten, eso distingue a un buen líder. Es lo que hace que tome una decisión contando con las personas, no solo diciendo que las va a cuidar.»

Y el caso que más horas de sueño le ha quitado en toda su carrera —la reestructuración de Coca-Cola, en plena aplicación de una nueva reforma laboral— dejó una lección que va mucho más allá del derecho laboral. «Infravaloramos la capacidad de comunicación. La parte sindical lo valoró mucho y lo hizo de cine. Nosotros lo hicimos relativamente mal. Y eso complicó todo.» La narrativa, el relato, la gestión de la comunicación en momentos de crisis no son el envoltorio de una decisión estratégica. Son parte de la decisión.

Sagardoy cerró como empezó: con la energía de quien lleva décadas en el centro del ring laboral español y todavía encuentra motivos para levantarse a las 5:45 de la mañana. Las 3 E que le enseñó su padre —energía, entusiasmo, empatía— llevan décadas en la familia. Y a juzgar por la conversación, siguen siendo la fórmula más sencilla para los tiempos más complicados.

Elena Carrascosa Vela
Elena Carrascosa Vela

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