Cinco generaciones comparten hoy la misma empresa, pero rara vez la misma conversación. Tres CEOs que han sabido reinventarse debaten en el Madrid Lead Summit cómo el liderazgo intergeneracional puede convertir esa distancia en ventaja.
Junio de 2017. En la bahía de Santander abre sus puertas el Centro Botín, el edificio que Renzo Piano dejó suspendido sobre el agua, y la arquitecta Ana Palencia, que dirigía el proyecto desde 2011, ve terminada una obra de seis años. Por esas mismas fechas, en Zaragoza, una veinteañera que estudia Derecho y ADE empieza a frecuentar las comunidades locales de blockchain, cuando la palabra todavía sonaba a jerga de foro nocturno. Se llama Paula Pascual Cortés. Mientras tanto, David Peñasco hacía crecer Stunt, la compañía de outsourcing comercial que había fundado poco antes.
Los tres vivían el mismo año, aunque cada uno estaba en un momento distinto de su vida. José Ortega y Gasset le puso nombre a esa diferencia en En torno a Galileo: “todos los que vivimos en el mismo hoy somos contemporáneos, pero sólo se coincide con los coetáneos”. Casi un siglo después, la frase retrata lo que ocurre en una empresa donde trabajan juntas cinco generaciones. Comparten oficina, calendario y objetivos trimestrales, y aun así cada una lee el presente con su propio reloj.
Nueve años después de aquel junio, Ana, Paula y David compartirán mesa el 5 de noviembre en el auditorio de Cámara de Madrid, dentro del Madrid Lead Summit, impulsado por la Escuela de Negocios de la Cámara de Madrid y que cuenta con la colaboración de Stunt y Solsticio. Vienen de generaciones, sectores y trayectorias que apenas se tocan, y se reúnen para debatir una cuestión que cualquier comité de dirección conoce bien: cómo se lidera a quien no tiene tu edad.
5 de noviembre. De 9 a 12:30 horas.
C. de Pedro Salinas, 11, Cdad. Lineal, 28043 Madrid
El despacho que no seduce
La mesa llega en buen momento. Según la encuesta global de Deloitte de 2026, que ha consultado a más de 22.000 jóvenes de 44 países, el 76% de la Generación Z quiere llegar a la alta dirección en algún momento de su carrera. Sin embargo, solo el 6% de los jóvenes de la Generación Z y los millennials lo considera su meta principal, y la mitad de la Generación Z cita el estrés y el agotamiento entre los obstáculos para dar el paso. Quieren el despacho, pero no al precio que hoy cuesta ocuparlo. ¿Les falta ambición o nos están diciendo algo sobre cómo ejercemos el liderazgo?
La conversación, que conduce Noemí Boza, socia directora de Más Cuota, irá directa a ese nudo. Abordará qué pieza del gobierno corporativo conviene rediseñar primero para que las decisiones reflejen a quienes después tendrán que ejecutarlas, y qué debería cambiar en el propio puesto de CEO para que resulte atractivo a quien hoy tiene treinta años, cómo integrar en la gobernanza de una organización la intergeneracionalidad o los retos que plantea avanzar a 5 velocidades.
La mesa forma parte de un programa que Cámara de Madrid y Canal CEO han reunido bajo el lema Give me five. En la misma mañana se presentarán los datos de Merco Talento, el caso de éxito de Pernod Ricard, conversarán un CEO y un DJ, la estrategia de talento de Atresmedia, TUD SUV o Panel Sistemas y habrá una experiencia intergeneracional en directo.
Ortega sostenía que solo se coincide con los coetáneos. Liderar a varias generaciones quizá consista en llevarle un poco la contraria: conseguir que personas de edades distintas coincidan en algo más que la fecha del calendario. Durante veinte minutos, una arquitecta de grandes obras, un fundador curtido en la calle y una pionera del dinero digital van a intentarlo en público. La conversación está abierta, y queda sitio para ti en la sala.







