Aprendizajes de un CEO hortelano

por | Feb 17, 2025

Por Roberto Otamendi | La vida estĆ” llena de oportunidades para aprender. Y una de ellas es aprender de lo ya experimentado, vivido y aprendido por otras personas. Esto es algo aparentemente sencillo. Sin embargo, no siempre aprovechamos esta oportunidad. El aprendizaje que hoy os cuento forma parte de la historia ancestral de nuestra especie. Lecciones de cultivar la tierra. Aprendizajes de un CEO hortelano.Ā 

Por si acaso, una aclaración. Yo no soy hortelano. El hortelano es mi padre. Mi padre es un apasionado de la huerta desde siempre. Y desde que se jubiló de su actividad laboral, su dedicación a la huerta ha sido total. Y como buen hortelano, ha aprendido de lo ya experimentado y vivido por sus antepasados y asĆ­ aplica conocimientos ancestrales. Yo, como mero ayudante de hortelano, trato de aprender de Ć©l y trato de asimilar el aprendizaje a mi entorno profesional, a la dirección de las empresas. 

Los aprendizajes que puedo extraer del tiempo compartido con mi padre en la huerta son innumerables. El ritmo natural de cada cosa, el valor del esfuerzo, la prÔctica de la paciencia, la imposibilidad de controlar todos los factores externos, la satisfacción de la generosidad, etc, etc. Aprendizajes de la vida que son directamente aplicables al entorno empresarial.

En este artículo me voy a centrar en uno de ellos, sencillo y a la vez esencial, uno que deriva de cómo cultivar la tierra y que tiene que ver con la PROFUNDIDAD. Por oposición, lo compararé con la superficialidad. Ya veis, una palabra escrita con mayúsculas y la otra con minúsculas.   

Cultivar con profundidad

Recientemente, mi padre se ha dedicado a layar la tierra. Para aquellos a quienes la huerta navarra os pueda quedar lejos (fĆ­sica o culturalmente), os aclaro que la RAE define layar como ā€œlabrar la tierra con la layaā€. Y define laya como ā€œinstrumento de hierro con cabo de madera que sirve para labrar la tierra y revolverla. Lleva dos puntas…ā€ 

Como habrĆ©is imaginado, en la foto estĆ”n las layas de mi padre (y anteriormente de mi abuelo, y vete a saber de cuĆ”ntos antepasados mĆ”s).  

Os aseguro que layar es una de esas labores duras, duras, duras. Supone un esfuerzo grande. 

ĀæQuĆ© se consigue layando? Se consigue profundidad. Las layas se hincan en la tierra en toda su largura, se levanta y saca la tierra y se voltea. Y asĆ­ se labra con profundidad. En una huerta no puede entrar un tractor, por lo que para trabajar bien la tierra hay que recurrir a mĆ©todos manuales. De esos que requieren esfuerzo adicional.  

Ahora bien, no todos los hortelanos estƔn dispuestos a layar

Algunos prefieren utilizar atajos, utilizar medios mecÔnicos como el motocultor o la motoazada. Estas herramientas tienen motor, y por tanto requieren un esfuerzo menor. Eso sí, la labor que hacen en la tierra es mÔs superficial. No consiguen profundidad. 

En una huerta, el proceso de cultivo implica labrar la tierra para despuĆ©s poder sembrar y despuĆ©s poder recoger las verduras y hortalizas. En una empresa, en un negocio y en un equipo de personas, el proceso tambiĆ©n implica preparar el terreno para despuĆ©s poder sembrar y finalmente recoger los frutos en forma de resultados. Preparar el terreno, sembrar, cuidar y recolectar. Un ciclo natural vĆ”lido para la actividad en las empresas, tanto en la gestión de los negocios como en el liderazgo de los equipos.   

¿Cómo preparamos el terreno en la empresa, cómo labramos la tierra? ¿Con profundidad o con superficialidad?  

Utilizar las layas requiere mucho esfuerzo. Y como es un trabajo lento y cansado, requiere tambiĆ©n tiempo, paciencia y constancia. Utilizar el motocultor requiere menos esfuerzo. Y la velocidad de trabajo es mayor, asĆ­ que acabas antes la tarea. 

Es fĆ”cil imaginar cómo serĆ” la calidad del fruto que obtendremos segĆŗn cómo hayamos trabajado la tierra. Si dedicamos tiempo y esfuerzo, obtendremos profundidad. Si apostamos por la velocidad y la comodidad, obtendremos superficialidad.  

La profundidad fructifica en excelencia. La superficialidad resulta en mediocridad.Ā Ā 

Apliquemos lo anterior a situaciones de la actividad empresarial, de la gestión de los negocios, del liderazgo de los equipos.  

Si siembras en terreno trabajado con profundidad, la semilla germinarĆ” con una raĆ­z fuerte y honda y se nutrirĆ” con la mejor esencia de la madre tierra para desarrollarse y florecer en todo su potencial. En cambio, en tierra labrada solo con superficialidad, lo que siembres tendrĆ” una raĆ­z dĆ©bil, de recorrido corto, que sufrirĆ” mĆ”s las inclemencias externas y no dispondrĆ” de los nutrientes que necesita, y por tanto su crecimiento y su fruto se verĆ” limitado.  

Imagina una conversación con un compañero. O en el seno de tu comité de dirección. ¿Eliges profundidad o eliges superficialidad? 

  • Imagina una reflexión estratĆ©gica para el próximo horizonte temporal, imagina el diseƱo de tu agenda como CEO. ĀæEliges profundidad o eliges superficialidad?Ā 
  • Imagina el proceso de anĆ”lisis pre-deal en una oportunidad de M&A, imagina la integración del nuevo negocio adquirido. ĀæEliges profundidad o eliges superficialidad?Ā 
  • Imagina tu relación con un cliente. O con otros stakeholders clave. ĀæEliges profundidad o eliges superficialidad?Ā 
  • Imagina tu propio desarrollo como lĆ­der. ĀæEliges profundidad o eliges superficialidad?Ā 

Os aseguro que las verduras de la huerta de mi padre son excepcionales. No es casualidad que otros hortelanos vecinos asĆ­ se lo reconozcan. Tampoco es casualidad que aquellos vecinos que en primavera y verano se quejan de la calidad del resultado que obtienen, durante el invierno anterior se han conformado con trabajar la tierra sin esfuerzo, con la superficialidad y comodidad que les aporta el motocultor. 

Os aseguro que durante mis aƱos como directivo y ahora como asesor de CEOs me ha caracterizado la profundidad. Y los frutos han sido y son excepcionales.  

Aprende con las experiencias de otros. 

No te acomodes en la superficialidad.Ā Ā 

Elige profundidad.Ā Ā 

Firma | Roberto Otamendi

ĀæEres un CEO inquieto?
Roberto Otamendi, autor del Club de los directivos inquietos

Asesor de CEOs y ComitĆ©s de Dirección en el diseƱo y ejecución de su agenda estratĆ©gica. Integrando negocio y personas. Experto en estrategia, gestión y desarrollo de empresas, con tres dĆ©cadas de experiencia a nivel corporativo e internacional. Autor del libro ā€œEl Club de los Directivos Inquietosā€.

Roberto Otamendi
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