Por Roberto Otamendi | La vida está llena de oportunidades para aprender. Hoy os cuento una anécdota con moraleja, una historia mía, real, con el aprendizaje que saco de ella. Y como en tantas ocasiones, aprendizajes de la vida cotidiana que son aplicables a situaciones que los CEOs viven en las empresas. Hoy son Aprendizajes de un CEO conciertero.
Quienes me conocéis personalmente, y también quienes me habéis conocido a través de mi libro El Club de los Directivos Inquietos, sabéis que me encanta la música y que soy muy conciertero. Asisto a tantos conciertos que una vez un gran amigo me dijo: “parece que compras las entradas a granel”.
Os cuento una historieta a modo de ejercicio de imaginación, con la intención de que la vivas en la realidad de tu mente…
Imagina que te gusta la música. Imagina que te encanta, que te apasiona (¡ojalá que sea tu realidad!). Imagina que la disfrutas tanto, tanto, que cuando vives la música en directo sientes un algo inexplicable que te conecta con tu interior más profundo. Imagina que la música te habla al alma.
Imagina que tu banda favorita viene a tocar a tu ciudad. Por fin!!. Ese grupo de música que durante años y años has perseguido por multitud de salas y recintos de media España, por fin, más de veinte años después de la última vez, vuelve a tocar en tu ciudad. Yujuuu!!!! Imagina desde dónde te nace el “yuju!”.
Imagina que al conocer la fecha del concierto, aunque de primeras no te encaja, tienes la determinación de cambiar la agenda como sea necesario para hacerle hueco.
Imagina que informan del día y hora cuando salen las entradas a la venta. Imagina que ese momento llega. Imagina los nervios de los minutos previos. Y suena el reloj y entras en la plataforma. Y haces click. Estás en ello. En proceso. Acabando. Imagina que por azares de la tecnología, cuando parecía que ya está hecho, cuando crees que las entradas son tuyas, la dichosa plataforma te da un mensaje de error, te cancela la compra y te cierra la sesión. Imagina la desolación.
Imagina que te recompones y vuelves a intentarlo. Solo han pasado 3 minutos, deberían quedar entradas… Imagina que no, que no quedan entradas, que sale el aviso de agotado, sold out. Imagina la rabia, la indignación, la frustración, la desilusión, la desesperanza…
En algo que realmente te importa, que te da vida, que llena tu espíritu, pones tu ilusión y tu determinación para conseguirlo.
Como en las empresas: en un asunto estratégico, pones un objetivo, haces planes de acción y ejecutas la actividad para alcanzarlo. Pero surgen obstáculos desde muchos ámbitos. Obstáculos como la tecnología, o la competencia, o la falta de recursos adecuados. Obstáculos que en un primer momento te impiden alcanzar el objetivo y parecen truncar tu estrategia.
… Y aquí es clave la actitud del CEO
¿Qué haces? ¿Te frustras? ¿Buscas culpables? ¿Cambias el objetivo? ¿Te rindes? O por el contrario, aguantas, lo intentas de nuevo, perseveras.
Para superar obstáculos y acercarte a tu objetivo, la actitud es clave. La actitud es poderosa. La actitud crea o destruye la posibilidad de que las cosas sucedan. Y además de la actitud, también es clave la técnica.
Imagina que efectivamente, no quedan entradas a la venta. Imagina que a tus amigos les ha pasado algo similar. Imagina que nadie puede cederte una entrada. Pasan las semanas y nada. Nada. Imagina que te has quedado a dos velas. Pero no desistes. Tu objetivo te importa tanto que perseveras. Incluso te das cuenta de que más que el objetivo en sí mismo, te importa lo que representa simbólicamente ese objetivo. Como si dijéramos, más que el objetivo en sí, buscas y anhelas lo que hay detrás del objetivo. Imagínalo.
Así que perseveras. Y lo haces con otra técnica. Una técnica que te lleva a buscar recursos que tienes y que quizás has olvidado. Recursos que no utilizas ahora habitualmente, pero que en otras situaciones sí te fueron útiles. Recursos que quizás puedan volver a servirte. Recursos que puedes recuperar. Imagina que perseveras echando mano de esos recursos valiosos que, aunque olvidados, también son tuyos, forman parte de tu experiencia y de tu capacidad. Recursos que a priori no parecen los más indicados para acercarte a tu objetivo, pero ¿quién sabe?
Imagina que gracias a esos recursos, surge la magia. No es mágico, en absoluto, pero lo parece. Parece que alguien ha frotado una lámpara y ha aparecido un genio. Y ese genio, quizás, solo quizás, pueda concederte tu deseo. Imagina que pones de tu parte lo que corresponda para que así sea, pero no depende de ti. Casi incluso ni del genio de la lámpara. Pero ¿quién sabe?
Imagina que un día te avisan: hay una entrada para ti
Además de la actitud, para superar los obstáculos y encaminarte hacia tu objetivo es crítico recordar, recuperar y reutilizar ese abanico amplio de recursos que tienes. Cada uno tenemos multitud de recursos que hemos ido atesorando durante nuestros años. Múltiples recursos que son un tesoro. Quedarte con la primera capa de recursos no es una buena idea. Están más a mano, sí, pero no son los únicos que tienes. Hay que profundizar, excavar y desempolvar muchas capas de recursos olvidados. Ser consciente de los recursos que has acumulado te permitirá volver a emplearlos cuando sean necesarios para realizar tu actividad y alcanzar tus objetivos.

El aprendizaje aplicable al mundo empresarial es claro. En un tema estratégico, es obvio fijar un objetivo. Además, es muy revelador y movilizador reconocer qué hay detrás de ese objetivo, cuál es su valor simbólico. En el camino surgirán obstáculos, inexorablemente. Y para superarlos y acercarte al objetivo, es fundamental emplear los recursos que tienes a tu disposición. Además de los recursos habituales y cotidianos, es muy valioso recordar, reconectar y recuperar otros recursos que tenemos y que quizás, quién sabe, son los que van a marcar la diferencia y hacer la magia.
Imagina que mañana, sábado 4 de enero de 2025, es el concierto. Imagina el agradecimiento que sientes hacia todas las personas que lo han hecho posible. Imagina la ilusión con la que esperas a que llegue el momento. Imagina que imaginas el sabor del primer sorbo de cerveza cuando suene la primera canción del concierto. Esa mítica primera canción del primer álbum de tu grupo preferido, ese súper disco que ha cumplido treinta años. Imagínalo. Vívelo.
Firma | Roberto Otamendi

Asesor de CEOs y Comités de Dirección en el diseño y ejecución de su agenda estratégica. Integrando negocio y personas. Experto en estrategia, gestión y desarrollo de empresas, con tres décadas de experiencia a nivel corporativo e internacional. Autor del libro “El Club de los Directivos Inquietos”.
- Tel: 647946450
- Email: [email protected]
Artículo publicado el 3-enero-2025 en mi newsletter “La Agenda del CEO Inquieto”








