Xavier Marcet: “La tontería máxima es pensar que si tienes mucho respeto y dignidad ganas menos dinero”

“El principal reto del liderazgo es llenar las agendas con sentido”. Son palabras de Xavier Marcet, consultor en estrategia, innovación y emprendimiento corporativo. Siguiendo esta máxima, en Canal CEO decidimos llenar la agenda de nuestro último Desayuno Canal CEO con sentido y entrevistarle por segunda vez (la anterior ocasión tuvo lugar justo antes del inicio de la pandemia). Siempre intentamos no repetir ponentes en nuestros desayunos, pero hubiera sido un absoluto sinsentido no contar con la inspiración de quien es considerado el Peter Drucker español teniendo la oportunidad de hacerlo.

Impulsan este encuentro NACEX, Number 16 Business School, Mutualidad de la Abogacía, Harvard Deusto, Club Excelencia en Gestión y el partner académico La Salle-URL.

Marcet ha publicado recientemente ‘Crecer haciendo crecer’ (Plataforma Editorial, 2021), un decálogo de lo que él denomina “las organizaciones consistentes”. En su opinión, este tipo de compañías son aquellas que están pegadas a las necesidades de sus clientes. Y eso, “en un mundo que cambia rápido, es un desafío”. Un reto que pasa por “escuchar lo que los clientes dicen y, a partir de ahí, generar otro tipo de propuestas de valor”.

Las empresas tienen que anticiparse al futuro sin olvidar el presente, algo tremendamente complicado en un entorno tan competitivo como el actual. “Tienes que ganarte hoy la vida y, a la vez, ser capaz de crear nuevas oportunidades”. Sobre el papel esto funciona fácilmente, pero es tremendamente complicado trasladarlo a la vida real. Por eso, destaca Marcet, “yo admiro a la gente que consigue llevarlo a la práctica”.

“El gran reto de una organización, y del liderazgo, es intentar que todas las agendas tengan sentido”

Hacia unas empresas más humanas

Xavier es un firme defensor de las empresas, que en su opinión no tienen nada que ver con los negocios. “Un negocio tiene un impacto más particular que social, mientras que una empresa es una comunidad de personas que es capaz de crear valor corporativo y a la vez tiene un gran impacto social. También deja un legado, una impronta a su alrededor”. Por todo ello, Marcet se muestra partidario de definir ambos conceptos de forma diferente y de tratarlos fiscalmente también de un modo distinto.

El liderazgo humanístico que defiende Xavier se basa en que las organizaciones deben funcionar como comunidades de personas, de hecho, de buenas personas. “Todos tenemos que sumar y, si puede ser, multiplicar”. Esto es complicado, porque en todas las empresas hay talento, pero también lo que Marcet define como el “no talento”: son aquellas personas que no están dispuestas a colaborar para que la organización siga adelante, “por eso son tan difíciles de gestionar”.

“Si no existiera la incertidumbre, los directivos no tendríamos trabajo”

El papel del líder

Marcet atesora una basta experiencia en el mundo del management, habiendo trabajado durante las dos últimas décadas para importantes multinacionales en más de 20 países. También dirige Lead to Change, es presidente fundador de la Barcelona Drucker Societe y profesor de la Universitat Pompeu Fabra. Por todo ello, conoce y ha conocido a numerosos dirigentes empresariales de los que ha extraído importantes enseñanzas.

“Hay tres funciones desde el punto de vista de la responsabilidad de un empresario: la ejecutiva, la directiva y la del liderazgo”. En su opinión, esta última tiene un carácter “ecualizador”, porque permite ecualizar el conjunto de esas tres responsabilidades: si solo eres ejecutivo te irá bien únicamente a corto plazo; si no eres directivo, nunca podrás ser consistente y adaptarte; y si no generas liderazgo, la gente no te seguirá”.

“Cuando alcanzas puestos de responsabilidad tienes que recordar cómo mirabas a tus referentes. Cuando lideras, una de tus preocupaciones debe ser que todo tenga sentido para todos”

El papel del líder también implica buscar la autenticidad y escapar de la mediocridad, que no es otra cosa que conseguir que “nuestra dimensión más retórica, de discurso, no esté muy alejada de lo que somos en realidad”. Y liderar consiste, como decíamos al principio, “en conseguir que todo tenga sentido para todos”. De ahí la importancia de decirle a las cosas el tiempo que realmente requieren y, en definitiva, de llenar las agendas con sentido.

“Necesitamos tener la suficiente humildad para estar atentos y la suficiente entereza para tener espíritu crítico, y no ir saltando de una cosa a otra”.

Tonterías que matan a las empresas

Llega un momento en el que, según Marcet, las empresas “confunden la innovación con las ocurrencias”, lo que puede llegar a destruirlas. Son esas “tonterías” que, en su opinión, tendrán menos peligro si contamos con contrapesos que nos pongan los pies en el suelo.

“Es importante ser ambiciosos, pero también mantener la humildad. Por eso es fundamental tener alguien cerca que te diga: esa tontería vale mucho dinero”.

Xavier admira profundamente a las “organizaciones con alma”, que son aquellas en las que la gente se respeta, porque eso significa que también respetan a sus clientes. Y del mismo modo, considera que “la tontería máxima es pensar que si tú tienes mucho respeto y dignidad ganas menos dinero”. Su visión es diametralmente opuesta: “La consistencia y la competitividad a largo plazo tiene mucho que ver con el respeto y la dignidad que eres capaz de crear con tus personas y con los clientes”.

“El alma de las empresas es la pasión y el respeto de las personas que trabajan en ella. La calidad humana hace un tipo de empresa u otra”.

Entre el cambio y la moda

El trabajo de los consultores consiste en explicar las nuevas tendencias del mercado a los dirigentes empresariales y convencerles de que apuesten por ellas. “Todos los días decimos que necesitamos cambiar, cuando es algo que en realidad no podemos hacer. Necesitamos pausas, consolidar transiciones… Tú sales de la zona de confort si sabes dónde tienes que ir, pero si no lo sabes, cuidado”. Lo fundamental, según Xavier, es apostar por cambios que seamos capaces de absorber, porque lo demás es solo retórica (y además, una retórica peligrosa).

Por todo lo anterior, Marcet anima a los líderes empresariales a observar las transformaciones con humildad y con un cierto relativismo. “Ser humildes para entender todo lo que está pasando (que viene fundamentalmente de la tecnología), pero no precipitarse. Lo papanatas es leer una tendencia y creerte que al día siguiente será verdad”. En su opinión, la esencia del management que él defiende consiste precisamente en eso: en buscar el equilibrio entre la continuidad y el cambio, entre la tecnología y las personas: “Las máquinas funcionan pero no trabajan, los que trabajamos somos las personas, y trabajar es parte de nuestra vida”…. Y el día que eso deje de ser así, las máquinas sustituirán a las personas.

“Necesitamos cambios, pero con pausas. Si no, se convierte en música sin silencio: ruido. Si no hay pausa todo es retórica, ya que no hay absorción o consistencia”