Saber tomar decisiones: llave para un liderazgo efectivo

por | Mar 14, 2026

Lo habitual es que todo CEO tenga que tomar decisiones innumerables a lo largo del día: qué tareas priorizar, qué proyectos postergar, qué recortes presupuestarios llevar a cabo… De hecho, esta carga de responsabilidad define en buena parte el rol de liderazgo. Y dependiendo del estilo de liderazgo adoptado, las decisiones tomarán un camino u otro.

Sin embargo, tomar las mejores decisiones cuando estas son cruciales para la supervivencia de la empresa no resulta una tarea sencilla. Y menos aún lo es en un año como este, cuando los escenarios previsibles se desdibujan, los mercados se estremecen y es prácticamente imposible reunir certezas tan siquiera a corto plazo.

La capacidad de tomar decisiones correctas

La toma de decisiones es la herramienta fundamental para alcanzar objetivos. Y esta precisa de una combinación perfecta entre capacidad de reacción y de visión a medio y largo plazo, así como altas dosis de responsabilidad y compromiso organizacional. En escenarios como el actual, donde la geopolítica pone a prueba todos los sentidos del CEO, y donde hay que estar preparados para virar de golpe ante la tempestad, la toma de decisiones se vuelve tan acuciante como harto

La toma de decisiones es la herramienta fundamental para alcanzar objetivos. Y esta precisa de una combinación perfecta entre capacidad de reacción y de visión a medio y largo plazo, así como altas dosis de responsabilidad y compromiso organizacional.

De hecho, hay quienes se paralizan ante el escenario que se dibuja, incapaces de reaccionar. Mantener la cautela siempre resulta sensato, pero la inmovilidad no es la respuesta. Tomar decisiones con conocimiento de causa es ahora más necesario que nunca para la actividad empresarial. 

La toma de decisiones como base de la confianza

Las decisiones de un líder tienen consecuencias estratégicas, lo cual puede ser fruto de un gran estrés, pero también de una oportunidad de mejorar y crecer cuando el resto permanecen inmutables. Conseguirlo logra infundir en los demás optimismo y confianza. 

La toma de decisiones de un líder debe encontrar el equilibrio entre lo que dice su instinto y lo que muestran los datos.

Es más, dicen los expertos que un CEO no toma ni malas ni buenas decisiones, sino que lo hacen a destiempo. Esto quiere decir que bien se precipitan, bien dilatan demasiado el momento de pasar de la teoría a la acción. Y esto amenaza seriamente la confianza de los equipos de trabajo que le acompañan.

La toma de decisiones de un líder debe encontrar el equilibrio entre lo que dice su instinto y lo que muestran los datos.

Las habilidades necesarias para una buena toma de decisiones

De hecho, entre las habilidades que ha de cultivar un líder para tomar mejores decisiones, cobran una especial relevancia las siguientes:

Buscar el apoyo del equipo

Involucrar al equipo en las decisiones, de esta forma se obtienen nuevas perspectivas y se afianza su engagement. Además, se consigue alinear al equipo con la estrategia adoptada.

El mentoring entre líderes

Solicitar el asesoramiento de otros CEO con los que se mantenga una relación de confianza.

Verificar la salud empresarial:

Sondear la capacidad de la empresa a todos los niveles: financiera, técnica, organizativa…, antes de tomar una decisión.

Establecer alianzas

Buscar empresas aliadas cuando la decisión suponga afrontar un reto mayúsculo.

Anticiparse a la tendencia

En este sentido, la intuición juega un papel fundamental, pero también la capacidad para interpretar datos objetivos. La toma de decisiones basada en datos se torna indispensable en la medida en la que las empresas dependen de estos para impulsar su ventaja competitiva*.

Utilizar el ADN empresarial como brújula

Mantener el foco en los objetivos empresariales, los valores y la cultura de empresa, para no salirse de la senda que conduce a las metas deseadas. 

Afianzar el método

Adoptar un modelo de toma de decisiones efectivo al que poder recurrir de manera reiterada para huir de la ambigüedad. 

Este último punto resulta de vital importancia. De hecho, existen modelos estructurados que pueden ser adoptados por diversos líderes para mejorar su proceso de toma de decisiones.

El modelo de toma de decisiones

Hoy en día, cuando las consecuencias de las decisiones son importantes y el tiempo de respuesta es escaso, las decisiones suelen acabar por tomarse de una manera muy centralizada y menos consensuadas. 

Esto ocurre porque no hay tiempo que perder y porque el CEO tiene muy claras cuales son las repercusiones de actuar de una manera en particular. 

Para compensar la sensación de estar adoptado un tipo de liderazgo demasiado jerarquizado y autoritario, estos CEO suelen abogar por la transparencia y la claridad. Es decir, por comunicar en todo momento qué se ha decidido y por qué. Y hacerlo ofreciendo datos objetivos.  Porque el mundo empresarial vira hacia un liderazgo compartido, donde las palabras cocreación y colaboración cobran peso.

Decisiones alineadas con valores

La brújula en un proceso de toma de decisiones ha de ser el ADN empresarial y, específicamente, los valores que rigen la empresa. Por esa razón, es importante que si una organización ha decidido apostar por la paridad de género como elemento vertebrador de todas sus futuras estrategias, este lo sea también de todas las futuras decisiones

La brújula en un proceso de toma de decisiones ha de ser el ADN empresarial.

La importancia de la agilidad empresarial

Dos de los grandes problemas a los que se enfrentan los líderes a la hora de tomar decisiones de calado es, por un lado, la falta de tiempo y, por otro, de datos suficientes. 

Lo primero les impide pensar de manera pausada y los segundo, tomar decisiones en base a información contrastada. Las cargas de trabajo diarias y la necesidad de tomar decisiones rápidas complica la tarea de evaluar, discernir y sopesar impactos a largo plazo. Los CEO necesitan, por ello, métodos ágiles para la toma de decisiones.

Una de las formas de ganar tiempo propio es la definición de principios y límites claros para guiar el trabajo de los equipos de talentos, como promulga la metodología Agility. Porque evita la necesidad de caer en una supervisión constante y permite, además, la toma de decisiones rápidas por parte de los miembros del equipo, eliminando barreras de aprobación y confianza, e incentivando la responsabilidad compartida y el empoderamiento. 

Decidir ante la incertidumbre no significa acertar a la primera, sino ser lo suficientemente ágil y rápido como para corregir el rumbo cuando te equivocas.

Esas barreras actúan como principios rectores y facilitan un balón de oxígeno al equipo de dirección. 

Decidir ante la incertidumbre no significa acertar a la primera, sino ser lo suficientemente ágil y rápido como para corregir el rumbo cuando te equivocas.

De hecho, los modelos operativos ágiles se centran en permitir flexibilidad, modularidad y equipos capacitados para favorecer ciclos de decisión más ágiles y una mayor capacidad de respuesta. En otras palabras, “capacidad de movilizar rápidamente a las personas y el capital hacia lo que realmente importa”, como señala la PMI Agile Alliance.

En cuanto a los datos, dicen los perfiles CEO más exitosos que no hay que esperar a tener todos los datos en la mano ni todas las certezas, porque entonces será demasiado tarde para la toma de decisiones. Virar cuando se tienen los suficientes para poder contrastar será suficiente. 

Uno de los métodos más utilizados es el que ofrece estas instrucciones: recopila los datos que puedas, filtra esos datos según tu experiencia y la realidad actual, elige un camino y ejecuta de inmediato.

En 2026, afianza el foco

Este año, el secreto para tomar buenas decisiones parece que es tener clara la dirección a tomar y no tanto construir planes detallados. Estos últimos pueden irse al traste de un día para otro en función de cambios en las políticas de aranceles de EEUU o de enfrentamientos belicistas en mercados decisivos. Así pues, importan, y mucho:

  • La seguridad psicológica: Palía la ansiedad colectiva para que tu equipo pueda pensar con claridad.
  • Irradia honestidad, no certeza: Ya que no puedes saber qué va a pasar exactamente, señala prioridades y objetivos, e incluso diversos, ante escenarios cambiantes (planificación por escenarios).
  • El método pre-mortem: Antes de decidir, dile a tu equipo: «Imaginad que han pasado seis meses y esta decisión ha sido un desastre. ¿Por qué falló?». Este tipo de preguntas sacan a la luz riesgos ocultos.

Y recuerda, decidir ante la incertidumbre no significa acertar a la primera, sino de ser lo suficientemente ágil y rápido como para corregir el rumbo cuando te equivocas.

*A Strategic Leadership Model for Data-Driven Decision-Making, Business Analytics, and Marketing Strategy Development, IIARD International Journal of Economics And Business Management E-ISSN 2489-0065 P-ISSN 2695-186X Vol 11. No. 9 2025 www.iiardjournals.org online version

Raquel Santos
Raquel Santos

Raquel Santos es redactora en Más Cuota y licenciada en Ciencias de la Información por la UCM. Especialista en talento, bienestar y liderazgo, escribe con mirada cercana y rigor periodístico para convertir la estrategia empresarial en gestión con impacto.

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