“Liderar desde la dificultad y el sufrimiento”

Mercedes Sánchez-Barbudo | 19 de octubre de 2015

Rigoberta Menchú, es conocida por ser la ganadora más joven de un Premio Nobel de la Paz en 1992, en reconocimiento a su lucha por la justicia social y reconciliación etnocultural basada en el respeto a los derechos de los indígenas; y también recibió el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1998.

Estos galardones se deben a la lucha pacífica que llevó a cabo por los derechos humanos en Guatemala, su tierra. Su campaña se basó en la denuncia de la lamentable situación en la que se encontraban los campesinos indígenas.

Rigoberta Menchú nació en San Miguel Uspantán, ubicado en el departamento de El Quiché, en el seno de una numerosa familia campesina de la etnia indígena maya-quiché. Su infancia y juventud se han visto marcadas por la pobreza, el racismo y la violenta represión de las clases dominantes.

¿Cómo una mujer con estas condiciones consiguió ser escuchada en las Naciones Unidas? ¿Un líder se nace o se hace?

Rigoberta Menchú comenzó a trabajar con tan solo 5 años en una finca de siembra de café. Las condiciones de los campesinos estaban a merced de los terratenientes de las clases dominantes guatemaltecas, y el sufrimiento y la precariedad estaban a la orden del día. Bajo estas nefastas condiciones, Rigoberta vio morir a hermanos y amigos suyos. De igual modo, durante la Guerra Civil de Guatemala su madre fue torturada y asesinada, y su padre fue una las 37 personas que fueron quemadas vivas en la masacre de la Embajada española.

– Empatía: sufrimiento personal = sufrimiento colectivo.

“No es mi dolor, es el dolor de todo el pueblo”, fue la respuesta que la guatemalteca encontró ante tanto sufrimiento vital. Podemos decir que su dolor lo convirtió en sentimiento de empatía, para poder contar la historia de muchas personas que no podían hacerse escuchar como ella. De este modo, ella misma personificaba el sufrimiento de su pueblo.

-Comunicación

Uno de los grandes retos al que se enfrentó Rigoberta, fue el problema de comunicación, ante la gran variedad lingüística de Guatemala. Esto suponía una barrera para que los indígenas pudieran hablar y discutir sobre su problemática. Aprender castellano fue uno de los grandes avances en sus reivindicaciones, pues su mensaje podía ser transmitido y compartido por un gran volumen de personas.

También podemos hablar de comunicación como única arma de reivindicación. En un contexto donde las guerrillas y los grupos armados crecían fervientemente, la guatemalteca decidió llevar a cabo una campaña pacífica, basándose en la denuncia mediante la palabra. Denuncia que llegó a las masas y alcanzó el reconocimiento internacional.

– Técnicas Inductivas

Rigoberta pudo llegar a las conclusiones sobre la situación de su pueblo, gracias a la experiencia en primera persona de las historias de los campesinos. Las diferentes realidades de sus compañeros, de manera individual, le ayudaron a crear una realidad global, en la que se llevaba a cabo una sistemática violación de los derechos humanos con los pueblos indígenas.

– Organización

Rigoberta Menchú, aprendió a defenderse organizándose. Es decir, ante la problemática a la que se enfrentaba se dio cuenta que la única forma de poder luchar contra la injusticia era la unión de los campesinos bajo una organización. En 1979, fue miembro fundadora del CUC (Comité de Unidad Campesina) y de la RUOG (Representación Unitaria de la Oposición Guatemalteca), de la que formó parte de su dirección hasta 1992.

En conclusión, podemos decir que Rigoberta Menchú supo aprovechar todas las dificultades que le planteó la vida, para convertirse en líder. Su empatía, el uso de la razón y la palabra como sus mejores armas, y su capacidad organizativa, consiguieron que se convirtiera en la voz de un pueblo, que gritaba en silencio justicia.

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