«¿Quién va a saber mejor que yo mismo cómo hacer crecer mi negocio?». Una pregunta que pareciera insignificante pero que esconde una de las creencias más limitantes para muchos líderes. Sobre ella giró la conversación de la tercera ponencia del segundo TarCEO del año. Un encuentro organizado por Canal CEO con el impulso de Claire Joster, respaldado por Ioon y Lucca Software, en la Azotea Picalagartos.
Los protagonistas de la conversación fueron Juan Sevillano (Co-Fundador de CO-CEO), y Jaime de Jaraíz (Presidente y CEO de LG Electronics Iberia).
Un Co-CEO, una iniciativa destinada a elevar empresas
«Tenemos ese mito del CEO omnipresente. El CEO que decide todo, el CEO solitario, no consciente que hoy día no es operativo, no representativo de la realidad que supone liderar una compañía», Juan Sevillano
De esa idea surgió la necesidad de crear una plataforma que conecta a empresarios y directivos con CEOs de primer nivel, con Co-CEOs. Su principal valor diferencial es precisamente ese contacto directo con profesionales que siguen enfrentándose a los mismos desafíos del mercado.
«No es una persona que se ha retirado, ni un coach o un consultor. Es alguien con los pies en la tierra, que sigue en activo y que está viviendo la misma complejidad y los mismos desafíos que estás viviendo tu hoy día», Juan Sevillano
Como explicaba Juan Sevillano «A muchas empresas les encantaría tener la oportunidad de mantener una conversación de una hora con una persona como Jaime de Jaraíz. Un directivo que atesora más de 30 años de experiencia en la industria y que hoy ocupa la presidencia y dirección general de LG. Imaginad el valor que puede tener para una empresa mediana, familiar o una startup disponer durante una hora del conocimiento y la experiencia de alguien como Jaime».
El reto de Co-CEO consiste en crear un modelo que permita acercar el conocimiento de grandes líderes a organizaciones con propósito y capacidad de transformación.

Un CEO necesita a su equipo
El liderazgo, para Jaime de Jaraíz, se construye desde la conciencia de las propias limitaciones. Durante la ponencia explicaba cómo fue su experiencia al frente de LG en Canadá. Una de las etapas más complejas de su carrera. Le enseñó que los resultados dependen mucho más de las personas que de las estrategias.
«Cuando intentas aplicar lo que te ha llevado al éxito en otro país, resulta que no funciona. Y no porque lo que estés haciendo sea incorrecto, sino porque las personas son las que marcan la diferencia», Jaime de Jaraíz
Aquella experiencia reforzó una convicción que hoy forma parte de su filosofía de gestión:
«Tú solo no puedes hacer nada, es imposible. Necesitas al equipo», Jaime de Jaraíz

Un mentor de carne y hueso
La madurez profesional llega cuando un directivo acepta sus limitaciones y aprende a rodearse de personas que complementen sus capacidades.
«El liderazgo empieza a debilitarse cuando uno deja de escuchar y cree que puede llegar solo a todas las respuestas», Jaime de Jaraíz
En sus primeros años en Danone, Jaime conoció a Javier Robles, entonces CEO de la compañía. Aunque apenas compartieron algunos momentos profesionales, aquella experiencia dejó una huella profunda en él. La visión, la humildad y la forma de entender el liderazgo de Robles se convirtieron en una referencia constante a lo largo de su carrera.
Años después, Jaime se apoyó en lo que él mismo denomina un “mentor imaginario”. Ante decisiones complejas y situaciones de gran incertidumbre, se preguntaba cómo actuaría Javier. Ese ejercicio de reflexión le ayudó a encontrar perspectiva y a avanzar en momentos especialmente difíciles.
«Todos necesitamos un mentor», Jaime de Jaraíz
Más allá del asesoramiento técnico, Juan y Jaime, coincidieron en que el verdadero valor del mentoring reside en el desarrollo de las personas. «El mentoring va de mucho más, va de personas».
«Cuando todos tengamos acceso a la mejor tecnología, lo que marcará la diferencia será cómo dirigimos a las personas, cómo las ponemos en valor y cómo utilizamos la creatividad», Jaime de Jaraíz
Por suerte, no es necesario crear un mentor imaginario. Hoy en día gracias a Co-CEO ese “mentor imaginario” puede ser uno de carne y hueso.







