El optimismo inspirador

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Jaime Tomás Campá| Barcelona

 Director general de IDD Consultoría y Miembro del Top Ten Spain

 

Hablo con empresarios y algunos están preocupados y con una actitud pesimista porque las ventas bajan, los márgenes se ajustan, los impagados aumentan y las expectativas son inciertas y se intuyen adversas. Hablo con directivos del sector financiero y se sienten presionados, con muchas incertidumbres, que deben colocar productos de campaña ordenados por la central, con la morosidad ascendente y teniendo que decir demasiadas veces que no a las empresas y a los particulares que solicitan financiación. Hablo con personas asalariadas y están muy preocupados con la nueva Ley laboral y las repercusiones que implica para la estabilidad de sus puestos de trabajo, a la vez que perciben pesimismo en sus empresas, mala o nula comunicación y expectativas complejas, y todo ello genera falta de motivación.

Esta situación bloquea las actitudes, las emociones y la productividad, y entramos en una dinámica en la que se instala el miedo que afecta a la toma de decisiones, a asumir riesgos, a innovar y a posicionarnos ante la oportunidad que representa la competitividad y coger impulso pensando de forma estratégica.

El ambiente que se respira en el entorno no ayuda. Los medios de comunicación dan mensajes catastrofistas, en ocasiones exagerando la noticia alrededor de su pensamiento político, los gobiernos han tomado decisiones a la velocidad que marcan sus intereses políticos y en estos momentos están tomando decisiones impopulares, condicionados por lo que les dictan en Europa, asumiendo un gran desgaste presente y probablemente futuro.

[pullquote]Con el optimismo inspirador por bandera nuestra misión debe ser la de no desmotivar a nadie del equipo[/pullquote]

En definitiva, creo que debemos entender que nunca hemos sido lo ricos que nos creíamos o nos hacían creer y que perderemos derechos y ventajas que teníamos asumidos porque pensábamos que como país nos lo podíamos permitir.

Ante esta situación podemos hacer dos cosas: o lamentarnos, bloquearnos y pararnos o mirar hacia adelante, sin perder la visión realista, entender que la solución de muchos problemas está en nuestra actitud y atrevernos a tomar decisiones y asumir ciertos riesgos.

Para ello, debemos inspirarnos e inspirar a nuestras organizaciones a ser optimistas, a entender que para conseguir buenos resultados debemos trabajar mucho más y mejor que antes, y no perder el foco del cliente, escucharlo y adaptarnos a lo que realmente necesita.

Con el optimismo inspirador por bandera nuestra misión debe ser la de no desmotivar a nadie del equipo. Todos somos necesarios, todos debemos dar el máximo y unirnos para conseguir los resultados necesarios para salir de esta situación.

Debemos celebrar los éxitos y minimizar los fracasos, debemos buscar fórmulas de diferenciación de nuestra competencia, debemos flexibilizar nuestros procesos y debemos ir más deprisa que los demás, porque actualmente las decisiones se toman muy a corto plazo y están provocadas por una necesidad inmediata.

Inspira a toda la organización y ayuda a tu equipo a entender que hay un futuro mucho más positivo que nos espera y que cada día que transcurre no vuelve más, por tanto, si no lo aprovechamos ahora la oportunidad se escapa con él.