El CEO crece al participar en viajes solidarios

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Los cambios son sólo posibles cuando existe voluntad de querer transformar las cosas, y para ello, primeramente uno debe estar concienciado con los problemas del entorno. Las ganas de mejorar algunos aspectos de la sociedad es un anhelo propio del ser humano, pero quizás esta voluntad  de cambiar las cosas supone casi una obligación moral para el directivo que tiene la responsabilidad de liderar personas.

El CEO tan sólo podrá sacar el máximo rendimiento de su equipo si trata de entender la realidad social de sus empleados; conocer sus problemas, necesidades, inquietudes, virtudes… Esa capacidad de empatía es la que le permitirá al jefe, cambiar de manera progresiva la sociedad, cambiando primero su entorno cercano.

El CEO y la empatía

Una capacidad empática que, según un estudio llevado  a cabo por Nicola Pless y Thomas Maak, ambos profesores de ESADE, crece cuando estos viajan a países pobres. En total, 70 directivos procedentes de los EE.UU, Centro América, Asia y Europa participaron en este proyecto durante un periodo de dos meses.

La conclusión señala que un 80% de los directivos encuestados que ha tenido una experiencia en el tercer mundo, se ha vuelto más responsable además de haber mejorado su inteligencia emocional. Trabajar en proyectos humanitarios convierten al CEO en un líder más social. Y es que estar en contacto directo con este tipo de problemáticas, transforma profundamente el estilo del directivo a la hora de gestionar personas mejorando así sus habilidades para ejercer de líder.

El CEO tras el regreso de su viaje humanitario se muestra más capaz, más líder, mejor gestor y más responsable con el entorno. Algo que influirá positivamente dentro de la empresa, ya que la empatía desarrollada con su experiencia fomentará mucho la buena relación entre compañeros y ayudará al entendimiento entre todos.

Cambio de actitud

Los participantes del proyecto se vieron envueltos en experiencias que fomentaban el trabajo en equipo. Ellos fueron los encargados de dar soluciones a problemas muy concretos que les surgían en el transcurso de su aventura. Los CEOs tuvieron que hacer frente a cuestiones como reducir la pobreza, el impacto medioambiental, fomentar el cuidado de la salud de las personas…  sirviéndose de su trayectoria profesional para ello.

Un viaje que les permitió cambiar la manera de ver el mundo y de verse a sí mismos. Un cambio de actitud relevante para un liderazgo global y responsable que tenga autonomía y decisión para transformar la sociedad. De hecho, las situaciones que tuvieron mayor impacto en los CEOs fueron aquellas en las que se les planteaban problemas muy específicos y cercanos como los antes mencionados.

Son este tipo de experiencias basadas en el aprendizaje, las idóneas para desarrollar las cualidades que deberían tener los directivos a nivel global. Y es que nada hay tan prioritario a día de hoy como humanizar las organizaciones para poder hablar de un cambio en la sociedad.

El concepto de comunidad en las empresas

De hecho, la atención de las organizaciones empresariales recae ahora sobre el concepto de comunidad debido a la capacidad que tienen de crear vínculos sólidos y duraderos entre los integrantes. Se comparten creencias y actitudes para la consecución de un mismo fin.

Son aspectos que dan sentido a la labor de todos… gracias a esos conceptos nuevos en su cabeza, el  directivo es capaz de hacer que sus empleados se sientan más útiles. Las relaciones que mantiene la empresa con sus clientes permite considerar a la empresa como una comunidad en estado potencial o latente.

Para alcanzar la plenitud de este concepto, se ha desarrollado el programa Building Communities (BC) con el fin de que estas organizaciones se reconozcan como dinamizadores de una Comunidad.

Si se consigue esto, se crearía un triple retorno: fidelidad, prescripción  y entrega de conocimiento… algo tan anhelado por el mundo directivo. Crear una Comunidad dentro de una empresa aporta metas y objetivos que involucran a los empleados de manera genuina y sólida, fruto de una acción natural del empleado por su sentido de pertenencia al grupo.

El CEO conseguirá este concepto de Comunidad si previamente entiende y empatiza con los miembros de su equipo, y según el estudio antes citado, el grado de empatía es mayor cuando el directivo viaja a países pobres.

La experiencia vital del CEO sin duda ayuda a que éste mejore las condiciones de su entorno. Sólo cambiando su realidad más cercana, el directivo podrá contribuir a cambiar el mundo en una dimensión mayor.

 

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