Conquistar territorios que nadie esperaba

por Elena Carrascosa Vela | Sep 27, 2026

La mesa 'Mujeres de otro planeta' del II Encuentro Más Mujeres CEO reúne a Carmen Lence, Tamara García y Rocío Rivero bajo la estela de Valentina Tereshkova, la primera mujer que orbitó la Tierra y abrió al liderazgo en femenino un espacio que se creía vedado.

El 16 de junio de 1963, una joven soviética de veintiséis años que hasta entonces trabajaba en una fábrica textil despegó a bordo de la Vostok 6 y dio cuarenta y ocho vueltas a la Tierra en poco menos de tres días. Valentina Tereshkova, apodada Gaviota, no era piloto: había llegado al programa espacial por su destreza como paracaidista y por una determinación que desarmó los recelos de quienes dudaban de que una mujer pudiera soportar aquella prueba. Sigue siendo, más de seis décadas después, la única mujer que ha viajado al espacio en solitario. Su hazaña demostró algo que trascendía la carrera espacial: que tampoco en la inmensidad sideral existía motivo alguno para vetar a las mujeres.

Esa idea —la de conquistar territorios que nadie esperaba que ocuparan— es la que inspira la mesa "Mujeres de otro planeta" del II Encuentro Más Mujeres CEO, que Canal CEO celebra el 29 de octubre en el espacio All in One de CaixaBank. El encuentro es una invitación abierta a hombres y mujeres que creen en un liderazgo en femenino compartido, capaz de abrir nuevos espacios de decisión.

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La elección de Tereshkova como figura inspiradora evoca ese vínculo invisible que enlaza a las pioneras del pasado con las líderes del presente, y convierte cada frontera derribada en herencia para quienes vienen detrás. Conquistar el espacio, como conquistar un consejo de administración, nunca ha consistido solo en llegar primero, sino en transformar las culturas y las decisiones que se toman una vez dentro.

Tres trayectorias que ampliaron su órbita

Bajo esa estela dialogan tres directivas cuyas carreras comparten un mismo gesto: el de ensanchar el terreno que les correspondía. Carmen Lence preside el Grupo Lence, la principal empresa láctea de capital gallego, propietaria de marcas como Leche Río y Leyma. Su historia tiene algo de regreso épico: formada en Reino Unido, Estados Unidos y el IE, con una trayectoria internacional como consultora y profesora en la Universidad de Berkeley, renunció a la vida que había construido al otro lado del Atlántico para tomar las riendas del holding familiar tras el fallecimiento de su padre. Desde entonces ha liderado un cambio de cultura en un sector tradicionalmente masculinizado, ha situado al ganadero en el centro de su modelo y ha defendido con firmeza el mundo rural, la empresa familiar y el empoderamiento femenino.

Junto a ella, Tamara García Fernández aporta la mirada del lujo global. Como directora general de LVMH Fragrance Brands en España, dirige en nuestro país las casas de perfumería Givenchy y Kenzo dentro del mayor grupo de lujo del mundo, con más de dos décadas de experiencia en ventas y marketing a sus espaldas. Su trayectoria ilustra una forma de excelencia particular: la de quien entiende que el corazón de un negocio de prestigio está en el punto de venta y en el consumidor, y que dirigir una maison exige custodiar un legado a la vez que se le hace crecer. Su gestión ha llevado a Fragrance Brands a cerrar ejercicios de récord en venta neta y beneficio.

Completa la mesa Rocío Rivero, managing director de Sarah Marlex, una de las marcas impulsoras del propio encuentro. Su presencia aporta la perspectiva de quien dirige desde la primera línea de la gestión, y cierra un trío que recorre sectores tan distintos como la alimentación, el lujo y los servicios, demostrando que el liderazgo excelente no es patrimonio de una industria, sino una manera de estar al frente que se reconoce en cualquier ámbito.

La diversidad como conquista

Reunir estas tres voces bajo la inspiración de Tereshkova responde a una convicción de fondo: la diversidad es una palanca de excelencia empresarial, no una concesión a los tiempos. Las organizaciones que integran miradas distintas —de sector, de generación, de género— deciden mejor, porque el pensamiento homogéneo es el enemigo silencioso de la innovación. Una empresa rodeada de perfiles idénticos se vuelve ciega a sus propios ángulos muertos; la pluralidad, en cambio, obliga a cuestionar lo evidente y ensancha el campo de lo posible.

Ese es el sentido último de la mesa y del propio encuentro. No se trata de celebrar el liderazgo en femenino como una cuota alcanzada, sino de demostrar que ese talento transforma cuanto toca. Tereshkova no orbitó la Tierra para figurar en una estadística, sino porque reunía las cualidades que la misión exigía, y al hacerlo abrió una puerta que ya nadie pudo cerrar del todo. Medio siglo después, la lección sigue intacta para cualquiera que dirija: renunciar al talento era el verdadero desperdicio.

El 29 de octubre, cuando Lence, García y Rivero conversen sobre lo que significa conquistar nuevos espacios de liderazgo, lo harán sabiendo que orbitan un terreno que otras despejaron antes. El hilo rojo que las une a aquella paracaidista convertida en cosmonauta es la constatación de que ninguna frontera se cruza sola, y de que el verdadero liderazgo, sea de hombres o de mujeres, consiste en dejar abierta la escotilla para quienes vienen detrás.

Elena Carrascosa Vela
Elena Carrascosa Vela

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