El verano es una época complicada para encontrar la inspiración y agudizar la concentración. Lo es porque, si aún no nos hemos ido de vacaciones, el cansancio comienza a hacer mella en nuestro ánimo y nivel de productividad. Y porque, si ya las hemos disfrutado, resulta duro engancharse al ritmo de trabajo rutinario.
Pero no solo este factor, tanto físico como emocional, lastra nuestro rendimiento en verano. Existe una poderosa causa externa difícil de solventar: el calor.
Cierto es que el aire acondicionado o los equipos de climatización mejoran nuestro bienestar dentro de las instalaciones corporativas, pero ni todos trabajamos siempre a cubierto ni podemos obviar las noches en vela por culpa de las altas temperaturas. Así pues, como directivos no nos queda otra que acudir a soluciones que nos permitan mantener el rendimiento habitual a pesar del calor.
Estos son cinco trucos que posiblemente no conocías para aumentar tu concentración en verano:
- Practica mindfulness
El poder de la concentración se ejercita y, afortunadamente, existe una gran variedad de técnicas para hacerlo. Una de ellas es el mindfulness. Este método está orientado a lograr la atención plena a través de la meditación. Incluirlo en nuestra rutina diaria, junto antes de acudir al trabajo, contribuye a reducir los niveles de estrés, fomentar el autocontrol, desarrollar la resiliencia y mejorar la memoria y el nivel de concentración. En definitiva, a aumentar nuestro bienestar psíquico y físico incluso cuando las altas temperaturas arrecian.
- Apóyate en herramientas de gestión
Siempre que puedas, acude a herramientas tecnológicas que faciliten esas tareas de gestión o procesos mecánicos que a menudo resultan enormemente tediosos, como la exportación de datos a tablas Excel, el envío masivo de mails, el análisis de CV, etc. Pueden ser desde una aplicación a una solución de software. Podrás programarlas para que hagan por ti actividades recurrentes y nada gratificantes. Y mientras tanto, dedicarte a esas otras actividades que resultan más interesantes y que mejoran tu poder de concentración a pesar del calor.
- Usa técnicas de mejora del rendimiento
Otro gran consejo es que utilices protocolos o técnicas exitosas para la organización y planificación del trabajo, como la técnica pomodoro o la técnica del time blocking, pensadas para optimizar la jornada laboral. Gracias a estas metodologías, no solo lograrás incrementar la concentración, como consecuencia de una adecuada distribución de los tiempos de trabajo, también podrás hacer tus tareas de manera más eficaz y en el menor tiempo posible, así que, si tu jornada laboral depende de la consecución de ciertos objetivos, podrás acotarla al máximo.
Recurre al poder de la música
La música nos motiva y mejora nuestro rendimiento, pues estimula la respuesta cerebral. De hecho, quienes llevan a cabo trabajos muy mecánicos durante varias horas consecutivas acuden a ella como herramienta para aumentar el poder de concentración. Es habitual ver con los cascos puestos a programadores informáticos o diseñadores. Gracias a la música pueden abstraerse de todo lo demás, incluidas las altas temperaturas. También nos ayuda en la búsqueda de inspiración. Sin embargo, la música no contribuye a nuestro proceso cognitivo en todos los ámbitos. Varios estudios revelan que resulta contraproducente cuando tratamos de escribir o explicarnos verbalmente, ya que no podemos prestar atención a ambos procesos de forma simultánea. Así pues, debemos recurrir a la música solo en los casos descritos anteriormente,
- Realiza ejercicio físico a primera hora
Uno de los grandes inconvenientes del verano, sobre todo en zonas de calor extremo, es que nos impide realizar ejercicio a las horas acostumbradas. Cuando el termómetro marca 35 grados a las diez de la noche, poco se puede hacer, y mucho menos salir a correr. Así que una solución es hacerlo a primera hora de la mañana, antes de acudir al trabajo, durante las horas más frescas del día. La actividad física aumenta nuestros niveles de dopamina. En otras palabras: llegamos al trabajo más motivados, relajados y complacidos de haber realizado el deporte que necesitamos para sentirnos bien. Porque la irritabilidad y la desidia por no poder cumplir con la rutina de ejercicio físico a la que estamos acostumbrados no son buenas compañeras de la concentración.
No es algo pasajero…
Teniendo en cuenta que la temperatura media del verano no deja de crecer y que las olas de calor extremo son cada vez más frecuentes y virulentas, además de estas soluciones, deberías recurrir a los consejos tradicionales: aumenta tu hidratación, evita la ingesta de comidas copiosas, consagra las horas más frescas del día a las tareas más exigentes e intenta trabajar en un lugar fresco o lo mejor ventilado posible.
Hay que recordar, además, que el Gobierno publicó hace escasos meses una nueva norma que limita el trabajo en el exterior cuando el calor es extremo. Con ella, trata de incrementar la prevención de riesgos laborales en episodios de elevadas temperaturas que toda dirección de Recursos Humanos debe tener muy en cuenta. Según esta, en los trabajos al aire libre deberán tomarse medidas adecuadas para la protección de las personas y se incluye una lista de actividades que no pueden realizarse bajo calor extremo, es decir, en avisos naranjas o rojos: entre los 37 y 40 grados y a partir de los 40 grados.
Ahora que conoces estos trucos, aplícalos cuanto antes y comienza a disfrutar de un verano, cuanto menos, más liviano.








