Belén Martín Sanz, directora de Wealth Management de CaixaBank, recibió el Premio DUX a la Diversidad 2026. Su trayectoria y el modelo de Ilunion Hotels demuestran que la inclusión es estrategia, no declaración.
La banca privada es, a nivel mundial, uno de los espacios financieros donde el liderazgo femenino es casi inexistente. No es una opinión: es la descripción literal del entorno en el que Belén Martín Sanz lleva más de 25 años construyendo una carrera. Directora de Wealth Management de CaixaBank, vicepresidenta del consejo de CaixaBank Asset Management —que bajo su impulso alcanzó la paridad de género 50/50— y socia fundadora de EJE&CON, la Asociación de Ejecutivas y Consejeras de España. Su Premio DUX a la Diversidad 2026, entregado en los V Premios DUX Canal CEO, no reconoce solo una trayectoria individual. Reconoce una manera de entender el liderazgo que pone la diferencia en el centro como palanca de crecimiento.
Lo dijo ella misma al recoger el galardón, con la brevedad de quien no necesita adornos: «La diversidad de opiniones, la diversidad en su sentido más amplio, es un valor que multiplica, es un valor que construye equipos mucho más sólidos, más comprometidos, y es un valor que nos permite crecer de una forma sostenible.» Tres adjetivos que, juntos, componen algo más que un discurso de agradecimiento: una tesis sobre la organización del futuro.
Cuando la inclusión es el modelo de negocio
El Premio DUX a la Diversidad tiene, en esta edición, como impulsor a Ilunion Hotels. La cadena hotelera del Grupo Social ONCE entregó el galardón desde una posición que pocos pueden invocar: la de quien ha convertido la inclusión en el núcleo de su modelo de negocio, no en un apéndice de su memoria de sostenibilidad.
Con más de 1.700 profesionales, más de 700 tienen algún tipo de discapacidad o pertenecen a colectivos de difícil inclusión laboral, superando el 70% en sus centros especiales de empleo. Su modelo es pionero y referente en accesibilidad universal, diversidad e inclusión social y laboral dentro del sector turístico, y nace de la firme creencia en la igualdad real de oportunidades. Es la primera compañía hotelera con un Certificado Global en Accesibilidad Universal en todos sus establecimientos.
Pero lo más relevante para la agenda de cualquier directivo no es el dato en sí, sino lo que ha demostrado con él: que diversidad e rendimiento no son variables en tensión. Son variables correlacionadas.
Como señala José Ángel Preciados, CEO de Ilunion Hotels: «No buscamos ser la excepción: queremos inspirar a otras empresas de un modelo de negocio que mejora vidas, impulsa el rendimiento y contribuye a una economía sostenible.» La ambición no es la excelencia como empresa inclusiva. Es ser el modelo replicable que demuestre que esto funciona a escala.
Del talento individual a la arquitectura colectiva
La trayectoria de Belén Martín Sanz ilustra algo que los estudios sobre diversidad llevan años señalando pero que pocas organizaciones han sabido traducir en práctica: la inclusión no es un gesto, es una arquitectura. Implica decisiones concretas sobre quién ocupa qué silla, cómo se construyen los consejos, a quién se mentoriza y con qué criterios se evalúa el talento.
En este sentido, su implicación en iniciativas STEM para niñas a través del mentoring y su participación en el consejo de APD apuntan a una visión sistémica: la diversidad en los niveles de decisión no se produce por declaración de intenciones, sino por intervención deliberada en los momentos en que se forma el talento que llegará, años después, a ocupar esas posiciones. Es trabajo de largo plazo. Y es, precisamente, el que más cuesta sostener cuando los resultados no son inmediatos.
La McKinsey Global Institute lleva años documentando la correlación entre diversidad en equipos directivos y rendimiento financiero. Su informe Diversity Wins (2020) establece que las empresas en el cuartil superior de diversidad de género tienen un 25% más de probabilidades de obtener rentabilidad por encima de la media de su sector. No como causa directa —la causalidad en gestión raramente es lineal— sino como señal de algo más profundo: las organizaciones que gestionan bien la diversidad suelen gestionar bien todo lo demás.
La diversidad en la realidad de la empresa
Canal CEO lleva quince años hablando de liderazgo humanista. Y pocas categorías de los Premios DUX ponen a prueba esa convicción con tanta precisión como la diversidad. Porque aquí no basta con el discurso. Ni con la política de RRHH. Ni con el porcentaje en la memoria anual.
Lo que Belén Martín Sanz representa —y lo que Ilunion Hotels demuestra con sus cifras— es que la diversidad, cuando se gestiona con convicción y con método, produce equipos más resilientes, decisiones más robustas y organizaciones con mayor capacidad de adaptación. Tres cualidades que, en el contexto de incertidumbre que atraviesan las empresas españolas, no son un valor añadido. Son una ventaja competitiva.









