Llegar a un Consejo de Administración exige hoy mucho más que una trayectoria directiva sólida. La directora general de Sagardoy School, analiza qué buscan las empresas y qué debe preparar un ejecutivo que quiera dar ese salto.
Los Consejos de las cotizadas españolas tienen, de media, alrededor de diez miembros, según los últimos datos de la CNMV. En una mesa tan reducida, diferenciarse resulta determinante. Precisamente por eso, el Máster Executive en Gobierno Corporativo para Consejeras y Consejeros de Sagardoy School pone el foco en una cuestión cada vez más relevante para los perfiles directivos: cómo transformar una trayectoria profesional consolidada en una propuesta de valor capaz de conquistar esa silla.
“Ya no basta con tener años de experiencia ejecutiva”, explica Vanessa Izquierdo, directora general de Sagardoy School. “Se buscan perfiles que aporten algo diferencial a la conversación del Consejo: experiencia, especialización, visión estratégica y, cada vez más, diversidad de pensamiento”, amplia.
El salto no consiste en gestionar más, sino en aprender a mirar distinto
Pasar de la dirección ejecutiva a un Consejo implica cambiar de perspectiva. El profesional deja de estar centrado en la ejecución y en los resultados de su área para asumir una función basada en la supervisión, el cuestionamiento y la visión estratégica. “Uno de los cambios más difíciles es precisamente aprender a dejar de gestionar”, señala Izquierdo.
“Un consejero no está para ejecutar, sino para supervisar, cuestionar, anticipar y aportar perspectiva”.
Y ese enfoque tiene hoy que abarcar mucho más que las áreas tradicionales de negocio y finanzas. Inteligencia artificial, ciberseguridad, geopolítica, sostenibilidad, talento o reputación forman parte de una agenda que obliga a ampliar el campo de visión. “Hoy un consejero tiene que ser capaz de conversar sobre estrategia y finanzas, pero también sobre IA, ciberseguridad, geopolítica, sostenibilidad, talento o reputación. No necesita ser especialista en todo, pero sí entender lo suficiente para hacer las preguntas adecuadas, identificar riesgos y tomar decisiones con criterio”, asevera Izquierdo.
La consecuencia es que determinadas competencias ganan peso frente a la especialización pura. Pensamiento estratégico, independencia de criterio y capacidad para formular buenas preguntas se convierten en herramientas esenciales para quienes aspiran a sentarse en estas mesas. También cambia la manera de preparars: un directivo puede tener años de experiencia en una compañía y, sin embargo, necesitar desarrollar una mirada diferente para asumir las responsabilidades propias de un consejero.
La experiencia abre puertas, pero la visibilidad también cuenta
La formación no es la única variable que entra en juego. El acceso a un Consejo también depende de la visibilidad profesional, las relaciones y el conocimiento de un mercado de selección en el que los headhunters especializados tienen un papel relevante. “Llegar a un Consejo no es únicamente una cuestión de formación o experiencia; también hay que entender cómo funciona ese mercado”, apunta Izquierdo.
La situación es especialmente relevante al analizar la presencia de mujeres. En 2025, las consejeras representaron el 37,4% de los miembros de los Consejos de las cotizadas españolas, según los datos de la CNMV. Sin embargo, su presencia entre las consejerías ejecutivas se situó en el 10,3%. La preparación específica puede aportar conocimiento, seguridad y visibilidad, pero no sustituye la necesidad de construir una red profesional y ganar exposición ante quienes participan en estos procesos de selección.
“El talento tiene que existir, pero también tiene que ser visible”.
Por eso, quien quiera ocupar un Consejo dentro de tres años no debería esperar a que aparezca una oportunidad para empezar a prepararse. El primer paso, según la directora de Sagardoy School, consiste en analizar el propio perfil: qué experiencia puede resultar diferencial, qué valor se puede aportar y qué competencias todavía necesitan desarrollo.
“Detectamos que había magníficos directivos con una enorme experiencia, pero sin una preparación específica para desempeñar un rol que es completamente diferente”, dice Izquierdo. Esa necesidad está detrás del Máster Executive en Gobierno Corporativo para Consejeras y Consejeros de Sagardoy School, que combina conocimiento sobre las materias prioritarias para estos órganos, competencias propias del consejero y una red de networking con headhunters especializados. Una preparación pensada para quienes ya cuentan con experiencia y ahora buscan dar el siguiente paso hacia el gobierno corporativo.







