Por Gabriela Orille, cofundadora y CEO de myETF | ETF, unit linked, mercados privados y planes de empleo amplían las opciones de ahorro e inversión. Elegir bien empieza por conectarlas con la vida que queremos mantener.
Pongamos que se llama Marta. Tiene 52 años, dirige un área en una empresa industrial y lleva veinte años ganando bien. Tiene su casa, un piso alquilado, acciones de la compañía y algún fondo que le recomendaron en el banco. Si alguien le preguntara, diría que su patrimonio está diversificado y su futuro, razonablemente resuelto.
Un domingo se hace una pregunta distinta: ¿qué pasaría si dentro de cinco años quisiera trabajar menos? Solo bajar el ritmo, emprender algo propio, recuperar tiempo y, descubre que no sabe responderla.
En más de veinte años en el sector financiero he visto a muchas personas capaces de tomar decisiones profesionales complejas, aplazar las de su propio patrimonio por falta de tiempo o por confiar en que unos buenos ingresos lo resolverán todo. Marta nunca había separado dos tareas: ganar dinero y prepararlo para que dure.
Lo primero que descubre es que su mayor activo no aparece en ningún extracto. Es su capacidad de generar ingresos, lo que los economistas llaman capital humano. Mientras trabaja, ese activo sostiene su vida. Planificar consiste en transformar parte de esos ingresos en patrimonio que la acompañe cuando quiera, o necesite, reducir el ritmo.
Lo segundo es que su nivel de vida tiene precio, y sube. Con una inflación hipotética del 2% anual, dentro de treinta años necesitará unos 181 euros para comprar lo que hoy cuesta cien. La pregunta útil es qué gastos quiere mantener, qué parte cubrirán la pensión y otros ingresos y qué diferencia tendrá que financiar su patrimonio y durante cuánto tiempo.
Ahí aparece un dato que le afecta de lleno. Según el INE, las mujeres que alcanzaron los 65 años en 2024 podían esperar vivir otros 23,6 años; los hombres, 19,9. Son medias: el dinero puede tener que durar más. Para las mujeres, ese horizonte coincide, en muchos casos, con trayectorias laborales condicionadas por los cuidados. Planificar exige contemplar ambas realidades y dejar margen para posibles gastos de salud y dependencia.
También conviene revisar algunos prejuicios. Un estudio de Warwick Business School sobre inversores de Barclays durante tres años encontró que las mujeres obtuvieron una rentabilidad anual media 1,8 puntos porcentuales superior a la de los hombres y operaron con menor frecuencia. No es una garantía de resultados, pero sí una razón para dejar de confundir actividad con acierto. La disciplina merece más reconocimiento.
¿Está tu patrimonio realmente diversificado?
Marta revisa su balance y lo que parecía diversificado resulta estar concentrado. Su sueldo y sus acciones dependen de la misma empresa: una dificultad profesional podría convertirse también en un problema patrimonial. El piso alquilado aporta renta, pero no garantiza una venta rápida cuando necesite liquidez.
Marta comprende entonces que no basta con acumular patrimonio: necesita un plan para utilizarlo. Si el mercado cae cuando empiece a vivir de sus ahorros, tendrá que vender más participaciones para obtener la misma renta. Y esas participaciones ya no estarán cuando llegue la recuperación. Es el riesgo de secuencia. Reservar liquidez para los primeros años de retiradas puede ayudarla a no vender inversiones en un mal momento.
Cómo elegir los productos que te ayudan a construir tu futuro
Esa necesidad de disponer del dinero en distintos plazos da sentido a la elección de los productos. Para la parte que puede mantener invertida a largo plazo, los fondos indexados y los ETF permiten acceder a mercados globales con costes reducidos, por ejemplo. Pero Marta debe mirar qué contienen: tener varios que invierten en las mismas compañías no reparte mejor el riesgo. También debe comparar sus costes y su fiscalidad, porque ambos influyen en el capital que seguirá creciendo.
En España, los fondos que cumplen los requisitos permiten traspasos con diferimiento fiscal; los ETF quedan fuera de ese régimen. Propuestas como myETF buscan combinar ETF con un seguro unit linked que, si cumple los requisitos legales, permite cambiar entre las inversiones previstas en el contrato sin tributar en cada movimiento, aplazando la tributación de los rendimientos hasta el rescate o cobro. Diferir no es eximir, pero permite que ese dinero continúe invertido. La ventaja debe compensar los costes de la estructura.
El plazo también ayuda a valorar otras opciones. Marta solo debería destinar a mercados privados, mediante vehículos como los ELTIF, dinero que pueda mantener comprometido: una ventana de reembolso no garantiza disponibilidad inmediata. Y, para el ahorro destinado a la jubilación, los planes de empleo pueden ampliar las aportaciones más allá del límite general de 1.500 euros anuales de los planes individuales, bajo determinadas condiciones.
Cada instrumento ocupa así un lugar por la función que cumple en su vida. Marta decide delegar la gestión, pero conserva el criterio. Antes de firmar, pregunta cuánto cuesta todo, qué riesgos asume, cuándo podrá recuperar el dinero y cómo tributará. Sobre todo, pregunta cómo encaja cada decisión con su objetivo: poder trabajar menos sin comprometer su tranquilidad.
El verdadero rendimiento del patrimonio se mide también en libertad. Marta sigue trabajando, pero ahora sabe qué necesita para poder elegir cuándo y cuánto. Su independencia económica ha dejado de ser una suposición para convertirse en un plan.
Gabriela Orille, cofundadora y CEO de myETF
Gabriela Orille acumula casi tres décadas dedicadas a democratizar, digitalizar y divulgar el ahorro y la inversión, construyendo la infraestructura tecnológica sobre la que hoy se digitaliza el sector financiero. Ha liderado esa transformación desde dentro de las grandes entidades, como co-CEO de MyInvestor —el primer neobanco español—, Global Innovation Officer de Andbank y directora global digital de Wealth Management & Insurance en Banco Santander. Más allá del asesoramiento, ha optado por construir: es cofundadora de myETF, la primera plataforma WealthTech de España que permite operar ETFs UCITS en tiempo real dentro de un seguro Unit Linked con diferimiento fiscal, levantada sobre Flinket, la infraestructura fintech e insurtech que lleva a bancos, aseguradoras, agencias de valores y EAFs.
En la actualidad compagina tres frentes: la gobernanza, como consejera independiente en Denarius y Onyze, donde aporta visión digital y regulatoria (MiFID, DORA, Solvencia II); la construcción de plataformas WealthTech e InsurTech que amplían el acceso a los productos financieros en España, Latinoamérica y Europa; y la inversión como business angel y miembro de advisory boards en compañías como Onyze, Ubicuity, myGolf o Nomade Vans. Formada en instituciones como el MIT Sloan, la Harvard Kennedy School, el IESE, IE University e ISDI, ha sido reconocida entre los Top 50 Influencers Fintech del mundo, en el Top 100 Forbes de los españoles más creativos en los negocios (2020) y entre las Top 100 Mujeres Líderes en España (2018), además de recibir la Distinción al Liderazgo Disruptivo de la revista Capital (2021).









