¿Qué funciones no debería seguir desempeñando tu mejor talento dentro de tres años?

por Elena Carrascosa Vela | Sep 29, 2026

Si la IA devolviera el 20% del tiempo de tus mejores profesionales, ¿sabrías dónde reinvertirlo? La ventaja no estará en cuánta tecnología incorpores, sino en qué hagas con el talento que libere.

Por Carmen Moreno, Fundadora de Retail sin excusas | Estamos hablando tanto de inteligencia artificial que quien no lo hace parece que no está en el mundo y, sin embargo, tengo la sensación de que dedicamos demasiado tiempo a hablar de lo que la IA va a sustituir y bastante menos a pensar en la enorme oportunidad que nos ofrece.

Cuando juntamos IA y talento, una de las primeras preguntas que aparece sigue siendo cuántos puestos podremos sustituir.

Entiendo que nos la hagamos porque cualquier transformación tecnológica acaba llegando a la productividad, los costes, las estructuras y el empleo. Pero cuanto más rápido avanza la IA, especialmente todo lo que estamos viendo alrededor de la IA agentica, más pienso que si empezamos por ahí estamos empezando la casa por el tejado.

A mí, si estuviese revisando el talento de una organización, me interesaría bastante más responder a otra pregunta: ¿qué funciones que hoy desempeñan algunas de nuestras mejores personas no deberían seguir desempeñando dentro de tres años?

Porque quizá, antes de calcular cuántas personas necesitaremos mañana, deberíamos entender para qué estamos utilizando las que tenemos hoy, cuánto tiempo de profesionales extraordinariamente preparados seguimos dedicando a trabajos necesarios, pero de escaso valor y cuánto conocimiento y experiencia empleamos en tareas que una máquina ya puede realizar mejor, más rápido y, por el momento, a menor coste.

¿Cómo crear valor con el tiempo liberado?

Y aquí mi apasionante mundo del Retail vuelve a ser un extraordinario laboratorio para observarlo.

Durante muchos años he visto a magníficos directores de tienda, con un enorme conocimiento del negocio, del cliente y de sus equipos, dedicar demasiado tiempo a recopilar información, revisar stocks, cuadrar horarios, preparar informes, perseguir incidencias o alimentar procesos administrativos y demasiado poco allí donde realmente podían cambiar las cosas: observando qué estaba ocurriendo, entendiendo por qué caía la conversión, desarrollando a una persona con potencial, hablando con clientes o tomando pequeñas decisiones que, multiplicadas cada día por cientos o miles de personas, terminan llegando a la cuenta de resultados.

Por eso creo que la conversación sobre IA debería empezar hablando de tiempo. Pero no solamente del que ahorramos, sino de qué decidimos hacer después con él. Porque liberar tiempo no es todavía crear valor.

Reinvertirlo significa que las horas que dejamos de dedicar a recopilar información vuelvan al análisis y a la decisión; las que ahorramos preparando informes, al cliente; las que eliminamos de tareas administrativas, al desarrollo de personas; y el tiempo que antes dedicábamos a buscar respuestas, a hacernos mejores preguntas, construir criterio y conseguir equipos con mayor autonomía y responsabilidad.

Porque si una tarea que necesitaba tres horas ahora se resuelve en veinte minutos y llenamos inmediatamente el tiempo recuperado con otra reunión, otro informe, otro nivel de supervisión o veinte correos que tampoco deberían existir, tendremos una organización tecnológicamente más eficiente, pero no necesariamente mejor.

Y ahí empieza, para mí, la responsabilidad del CEO

La IA no debería llevarnos solamente a revisar cómo hacemos nuestro trabajo, sino a decidir qué trabajo merece seguir existiendo, qué tareas debemos eliminar, qué decisiones podemos acercar a quien está más cerca del cliente y, sobre todo, dónde queremos reinvertir cada hora que la tecnología nos devuelva.

Porque ese tiempo recuperado es capital. Y el capital, como bien saben mis queridos amigos CEOs, se puede gastar o invertir.

Dentro de muy poco muchas compañías tendremos acceso a tecnologías similares y disponer de ellas dejará de ser suficiente para explicar la diferencia competitiva. La verdadera ventaja empezará a construirse en cómo cada organización rediseñe el trabajo y en qué decida hacer con el tiempo y la capacidad que la tecnología consiga liberar.

Si mañana la inteligencia artificial nos devolviera un 20 % del tiempo de nuestros mejores profesionales, ¿sabríamos exactamente dónde queremos reinvertirlo?

¿Más cerca del cliente, pensando y decidiendo mejor, desarrollando personas, innovando o anticipándonos a problemas que hoy simplemente resolvemos cuando llegan?

Y esa decisión seguro que no la va a tomar la inteligencia artificial por nosotros.

Quizá dentro de unos años no distingamos a las mejores compañías por cuánta inteligencia artificial fueron capaces de incorporar, sino por algo bastante más difícil de copiar: qué fueron capaces de hacer con todo el talento que la inteligencia artificial les permitió liberar.

Carmen-Moreno

Carmen Moreno, Retail Sin Excusas

Estratega empresarial, Consejera y Advisor.
Especialista en crecimiento rentable y liderazgo de negocio y equipos.

Elena Carrascosa Vela
Elena Carrascosa Vela

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