Tony Rham en el Summit Canal CEO: el líder que no protege su atención acaba perdiendo su tiempo

por | Mar 21, 2026

Tony Rham participará en el Summit Canal CEO el 24 de abril para reflexionar sobre cómo entrenar la atención en un mundo que compite por robarla y por qué la presencia es hoy una de las habilidades más importantes del liderazgo saludable.

Un CEO toma decisiones que afectan a cientos o miles de personas. Pero ¿qué ocurre cuando su mente está fragmentada por notificaciones, correos, reuniones encadenadas y una agenda que no deja respirar? La pérdida de atención se ha convertido en una de las grandes epidemias silenciosas de nuestro tiempo. Y afecta especialmente a quienes lideran.

Sobre esta cuestión girará una de las conversaciones más esperadas de la novena edición del Summit Canal CEO, que se celebrará el próximo 24 de abril en la Cámara de Comercio de Madrid. Allí participará Tony Rham, escritor, profesor de humanidades y experto en meditación, una de las voces más interesantes del pensamiento contemporáneo sobre atención, conciencia y vida interior.

En un mundo hiperconectado, Rham lanza una advertencia tan sencilla como incómoda: quien capta nuestra atención lo puede todo con nosotros.

El liderazgo también depende de la mente

Durante años, el liderazgo empresarial se ha medido en resultados: crecimiento, innovación, competitividad. Pero cada vez más organizaciones están descubriendo algo que hasta hace poco parecía secundario.

La calidad del liderazgo depende, en gran medida, de la calidad de la mente del líder.

Decidir con claridad, escuchar de verdad, inspirar a un equipo o sostener la presión constante del entorno empresarial requiere algo muy concreto: atención.

Tony Rham lleva más de dos décadas investigando y enseñando el cultivo de la atención en escuelas, universidades, empresas y retiros. A lo largo de su trayectoria ha acompañado a más de un millón de personas en todo el mundo en procesos de autoconocimiento y entrenamiento de la presencia. Su trabajo combina filosofía, humanidades y prácticas de meditación para responder a una pregunta urgente: cómo vivir con atención en un mundo diseñado para distraernos.

Nos están robando el recurso más valioso

En su último libro, Las meditaciones cotidianas, Rham explica una idea inquietante: vivimos en una sociedad donde múltiples sistemas compiten activamente por capturar nuestra atención. Las plataformas digitales, las redes sociales y muchas aplicaciones están diseñadas mediante algoritmos extremadamente sofisticados para mantenernos conectados el mayor tiempo posible. El objetivo es simple: captar nuestra atención.

El problema es que esa atención es un recurso limitado. Cuando la perdemos, perdemos algo más profundo: nuestro tiempo, nuestra claridad mental y, en cierto modo, nuestra libertad.

La paradoja es que muchas personas —también muchos líderes— viven convencidas de que no tienen tiempo, cuando en realidad lo que han perdido es la capacidad de dirigir su atención hacia lo esencial.

Tony Rham suele recordar que hace apenas unas décadas existían espacios naturales de pausa: esperar en una cola, caminar sin estímulos, aburrirse… Hoy esos momentos han desaparecido. El teléfono aparece como respuesta automática ante cualquier instante vacío. El resultado es una mente hiperestimulada y fragmentada. Sin espacios de silencio o reflexión, la creatividad se reduce, la paciencia disminuye y el pensamiento profundo se vuelve cada vez más difícil.

En un entorno empresarial donde las decisiones estratégicas requieren perspectiva y claridad, este fenómeno tiene consecuencias directas. Un líder distraído no solo pierde tiempo. Pierde profundidad.

El bienestar también es una cuestión estratégica

La participación de Tony Rham forma parte de una conversación más amplia que vertebra esta novena edición del Summit Canal CEO: el vínculo entre liderazgo, bienestar y futuro empresarial.

Durante años, la salud emocional o mental quedó fuera de la agenda estratégica de las empresas. Hoy la realidad está obligando a revisarlo. Los líderes toman decisiones en entornos complejos, gestionan equipos diversos y sostienen una presión constante.

Ese contexto tiene un coste humano que rara vez aparece en los balances. Cada vez más organizaciones están comprendiendo que la energía mental y emocional de las personas es uno de los activos más valiosos —y más frágiles— de una empresa. Y que cuidarla no es una cuestión estética, sino estratégica.

Elena Carrascosa Vela
Elena Carrascosa Vela

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