Carlos Herreros nos acerca este texto con el que ha ganado concurso de microrrelatos del Instituto de Fomento Empresarial:
Acaba de nacer mi primer hijo. Me he preparado muy bien para recibirlo. Incluso , ¡quién lo iba a decir siendo yo ingeniera! , he leído cómo funciona el cerebro. He descubierto el concepto del apego: la calidad de la conexión de nuestros cerebros va a determinar el desarrollo de mi bebé y también la maduración del mío. Sé que me entiende y ya le estoy hablando del apego convencida de que hará de él un adulto seguro.
Mi gran descubrimiento es que también el apego es necesario en las empresas, en la mía en la que soy vice-presidenta más que en ninguna, si quiero que sea sostenible.
He asistido a muchos cursos de liderazgo y en ninguno se ha hablado de estrategia, de pensar en el futuro de mi empresa, cuando estoy convencida de que es una de mis tareas más importantes.
El criterio final de la eficacia a largo plazo de la organización es el crecimiento y la supervivencia. Idéntica a la tarea que tiene el cerebro de mi hijo.
Cuando los stakeholders sintamos la vinculación de nuestros cerebros se calmará el centro del miedo que es la emoción más destructiva en nuestras empresas.
Las funciones ejecutivas del cerebro —las que gobiernan la toma de decisiones, el autocontrol y la planificación estratégica— se entrenan, se protegen y se agotan.
Víctor López (presidente y CEO de Rastreator), Esther de Gaspar (General Manager de CDS), Diego Cenzano (CEO de Jakala Iberia) y Susana Martín (CEO de Claire Joster Executive) protagonizaron la primera ponencia del TarCEO. Una conversación los nuevos retos en las compañías