Personas y compromiso: seis tendencias indispensables en la gestión de equipos

El management prepandemia ya situaba en el centro de la gestión empresarial a las personas, en hacerlas partícipes del compromiso de las compañías con la sociedad para que las ayudasen a cumplir su misión, en ofrecer a los empleados planes de carrera y formación para que creciesen a la vez que lo hacían las empresas, en ofrecerles los mejores beneficios sociales y de conciliación para poder compaginar su vida profesional con la personal. El mantra era retener el talento. Una tribuna de Luis Fernando Rodríguez, CEO de Watch&Act

Tras casi dos años de pandemia, todos los CEO y directivos de empresas han tenido que realizar un MBA acelerado para adaptar las organizaciones a la realidad que ha ido marcando el COVID-19: confinamiento, teletrabajo, vuelta a la actividad, cuarentenas, desaceleración económica, diversas olas -ahora la sexta-, aumento del precio de las materias primas y de la energía, desabastecimiento, entornos de trabajo híbridos e incertidumbre, mucha incertidumbre.

Lejos quedan ya esos planes estratégicos a dos años que a veces los analistas veían ‘menos estratégicos’ por no mirar tan a largo plazo -lo común solía ser a tres y cinco años-.

La realidad es que la pandemia ha minimizado las estrategias empresariales a corto plazo, y el año se ha convertido en la meta a superar para seguir observando el futuro con optimismo.

Seis Tendencias en la gestión de talento

Todas las organizaciones estamos jugando con las mismas cartas y tenemos que asimilar las condiciones del juego que la pandemia nos ha traído, pero a pesar de las dificultades, las compañías españolas, tanto grandes como pequeñas, han sabido adaptarse y están siendo capaces de surfear esas olas de incertidumbre para mantener con vida los proyectos empresariales. Y es la mejor noticia con la que podemos empezar un 2022 retador que nos va a exigir lo mejor de nosotros. Ahí la confianza en las personas que conforman los equipos y su compromiso con la empresa van a jugar un papel clave.

Desde Watch&Act hemos identificado seis tendencias indispensables en la gestión de los equipos que toda organización deberá tener en cuenta en este tercer año de pandemia, en un nuevo escenario empresarial en el que cuidar a los empleados e involucrarlos en el propósito de las organizaciones va a ser la mejor estrategia para afrontar los desafíos.

Liderazgo humano. El ‘ordeno y mando’ ya está en desuso, necesitamos organizaciones más humanas en las que la cuenta de resultados sea el reflejo del compromiso de todas las personas que las forman.

El éxito del liderazgo ya no reside en la gestión personalista de los directivos ni del CEO, sino en que estos sean capaces de sacar lo mejor de los equipos para alcanzar el objetivo común y que todos brillen.

Confianza en la autogestión de los empleados. Los entornos híbridos de trabajo nos han retado a todos, y tendríamos que recuperar la cercanía entre los equipos para afrontar los desafíos y fomentar la innovación y la creatividad en la búsqueda de ideas y soluciones. Así, saber delegar, dotar de autonomía y empoderar a los trabajadores para que puedan tomar más decisiones es otra de las tendencias clave. La confianza por parte de la empresa fomentará, sin duda, la motivación y el compromiso de sus equipos. Lo contrario sería la desconfianza, que se suple con control, y este genera desmotivación y pérdida de compromiso.

Formación. Reskilling y upskilling, o reciclaje profesional y capacitación, son términos que ya se han incorporado en la gestión de cualquier departamento de RRHH. Y más si se tiene en cuenta, como vaticina el informe ‘The Future of Jobs Report 2020’ del World Economic Forum (WEF), que en los próximos tres años desaparecerán 85 millones de puestos de trabajo, pero se generarán otros 97 millones de nuevos empleos para 2025. Y ahí el uso de la tecnología será clave, gracias a la automatización, la Inteligencia Artificial, el Big Data o el Machine Learning, entre otros. La cuarta Revolución Industrial, la 4.0 o la Industria Conectada 4.0 ya es una realidad.

Propósito y alma. La pandemia ha actuado como catarsis para muchas empresas, y ahora más que nunca sus grupos de interés les exigen una conceptualización más social. Ya no se ve el negocio como una máquina de hacer dinero, sino como una fuerza capaz de aportar impacto positivo a la comunidad. Buscar la esencia de la organización, extraer su “alma” y transformarla en un propósito contribuirá a dar sentido al trabajo y esfuerzo de sus empleados. También reducirá las ratios de rotación interna, que se sitúan entre el 16% y el 42% según los sectores, y que suponen para la empresa un coste medio superior a 14 meses del salario del puesto abandonado.

Círculo virtuoso de experiencias. Conectar la gestión de la experiencia del empleado con la del cliente se ha convertido en el círculo virtuoso que las empresas están vinculando cada vez más. Los empleados siempre han sido los mejores embajadores de las compañías, y estas buscan, más que clientes o consumidores, admiradores, ya sean de productos o de servicios; y aquí la reputación y los intangibles juegan un papel clave. Sin duda, conocer esa experiencia cliente y gestionarla con las herramientas adecuadas permite a las organizaciones predecir y anticiparse a posibles problemas, buscar soluciones e innovar constantemente.

Cuidar de los empleados. Las políticas de conciliación y los beneficios sociales ya no son suficientes si quieren mantener el compromiso de los empleados. Por desgracia, la pandemia ha elevado los problemas de salud psicosocial como el estrés, ansiedad, incapacidad de afrontar los problemas, insomnio… Cada vez más empresas están cuidando de la salud mental de su plantilla, y ofrecer a los empleados una cobertura de salud que incluya la atención psicosocial les permitirá contar con un apoyo profesional cualificado para ayudarles a recuperar su buen tono vital y mantener una actitud positiva en su puesto de trabajo.

Si has leído este artículo y lideras una organización, la confianza en los equipos, el cuidado de las personas y el compromiso serán las bases sobre las que construir tu estrategia para este 2022.

Esta ecuación solo puede dar buenos resultados.