Julio Verne: viaje al centro de la idea

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Helena López-Casares| Madrid

Julio Verne es uno de los autores más interesantes de la literatura mundial, creador del género de ciencia ficción, y un visionario que supo describir con antelación inventos posteriores a él como el helicóptero, el submarino o el cohete espacial.

De incontenible espíritu aventurero, Verne decidió enrolarse a los once años en un barco con destino a La India, harto de soportar la presión que su padre ejercía sobre él. Verne quería conocer mundo, y así se lo había manifestado a su progenitor, quien no daba su brazo a torcer y mantenía a raya al joven Julio bajo una férrea y rigurosa disciplina. Verne se dirigió al puerto de Nantes con la intención de fugarse y su padre lo detuvo en el mismo barco, poniendo fin a su corta aventura. El castigo fue terrible. Con el fin de escarmentarlo su padre decidió que sería azotado en público y encerrado a pan y agua.

La vida de Julio Verne discurrió por los territorios de la imaginación, con la que surcaba mares lejanos y viajaba a lugares desconocidos donde los lances se sucedían sin parar. Tantos sueños había que plasmarlos o canalizarlos de alguna manera, por lo que buscó un hueco en el mundo de la literatura. Sería escritor, sí, pero sus narraciones estarían inundadas de ciencia. Sin embargo, carecía de los conocimientos necesarios para hablar con propiedad y dotar a sus libros de seriedad y rigor científico. Lejos de caer en el desánimo, decidió emplearse a fondo para alcanzar sus objetivos.

¿Y qué hizo? Pues empaparse en la Biblioteca Nacional de París de química, botánica, geología, mineralogía, geografía, oceanografía, astronomía, matemáticas, física y mecánica. Contactó con exploradores, viajeros, periodistas y científicos para comparar sus ideas y obtener más información, datos, opiniones y visiones… En definitiva, se enroló en un viaje hacia el descubrimiento. En el año 1863 publicó su primera gran obra, Cinco semanas en globo, la antesala de un rotundo éxito que trasciende los límites de espacio y tiempo.

Curiosamente, algunos detractores de la creatividad de Verne comentaron que la inspiración le venía por las sustancias alucinógenas que ingería, con el fin de tomar perspectiva de la realidad y poder viajar a mundos virtuales. Esas drogas, decían algunos, le habrían fomentado la creatividad. Sea como sea, sus creaciones son fruto de un gran conocimiento científico, sin el cual le habría resultado imposible escribir algunas de sus obras.

Reflexión CEO

Si no creemos en nosotros mismos no vamos a llegar a ninguna parte. Somos nosotros quienes forjamos nuestro futuro y somos nosotros quienes decidimos hacia dónde debemos dirigir nuestros esfuerzos. Con formación, esfuerzo y trabajo nuestros sueños se hacen realidad con más frecuencia de lo que uno podría creer.

¿Por qué no pensar que son la preparación, el trabajo, la formación constante, la entrega al objetivo y la apertura de miras los elementos que conducen al éxito? ¿Por qué sospechar siempre del que triunfa? ¿Te has parado a pensar que detrás de una idea y de su materialización en un proyecto hay mucho trabajo lleno de ilusión? Todo es cuestión de trabajo, inteligencia e ingenio. La suerte la buscas tú.