Josep Aragonès, CEO de Squarepoint y autor de ‘No me líes’, defiende que el factor diferencial de cualquier empresa no es la tecnología sino las personas, y lo argumenta con una matriz matemática tan sencilla como demoledora: liderarse a uno mismo, liderar el equipo, liderar el entorno.
Hay CEOs que llevan décadas construyendo el bienestar desde dentro, con sus equipos reales, sus errores reales y su historia real. Josep Aragonès pertenece a este grupo. Lo delata el hecho de que su libro de liderazgo, No me líes, empiece en la peluquería de su madre. Él creció allí los sábados por la tarde, viendo cómo una mujer de los años cincuenta lideraba su casa, su familia y su negocio al mismo tiempo. Ese fue su primer máster en gestión de personas. Lo que vino después —Accenture, Deutsche Bank, dieciocho años como CEO de Wolters Kluwer, varios continentes, y ahora Squarepoint— fue, en cierta forma, contrastar la hipótesis.
Matemático de formación, Josep Aragonés tiene la rara habilidad de reducir lo complejo a algo que cualquiera puede entender sin que pierda un gramo de profundidad. Y lo demostró en el IX Summit Canal CEO, impulsado por esta tecnológica, con una afirmación que dejó poco margen al debate: “¿Creéis que la tecnología es el factor diferencial de vuestra oferta? Claramente no. La estrategia son las personas.”
La matriz que todo CEO debería dibujar
Para Aragonès, el liderazgo humanista no es una filosofía ni un decálogo de buenas intenciones. Es una estructura. Específicamente, una matriz de tres columnas que lleva años aplicando y que publicó en No me líes: liderarse a uno mismo, liderar el equipo y liderar el entorno. Dentro de cada columna, tres elementos. Una arquitectura tan ordenada que, viniendo de un matemático, tiene todo el sentido del mundo.
El primer bloque arranca por la honestidad consigo mismo. “En una empresa, la cultura de la honestidad es: ¿estás haciendo lo que te gusta? Porque si no te gusta lo que haces, apaga y vámonos.” No lo dijo como provocación. Lo dijo como diagnóstico. La segunda palanca es que elegir es renunciar —algo que también atravesó el summit desde su primera ponencia—, y la tercera es la actitud, esa capacidad de dar un pasito más que separa a quien cumple de quien transforma. En este sentido, Aragonès recuperó a Viktor Frankl sin nombrarlo: la libertad de elegir la respuesta ante cualquier circunstancia es lo último que nadie puede arrebatarte.
El segundo bloque habla de cómo liderar equipos, y aquí vino uno de los momentos más directos de la mañana. “No es difícil gestionar personas. Lo que es difícil es gestionar la toxicidad. Cuando la detectas, fuera, los piratas al Caribe.” Dicho así, con esa precisión, se entiende por qué tantas organizaciones tienen problemas de cultura: confunden la gestión de personas con la tolerancia a la toxicidad. Son cosas distintas. Rodéate de buena gente, escucha antes de decidir, humaniza el error. Y cuando algo no funcione, explícalo. “Mira, hemos probado esto, no nos ha funcionado, cambiamos de dirección.”
Confianza, comunicación y reto: el triángulo que lo sostiene todo
El tercer bloque de la matriz es el que Aragonès denomina liderar el entorno, y lo resume en tres palabras que su mejor jefe —un holandés con el que trabajó durante una década— le repitió hasta grabárselas: be clear, be honest, be transparent. La confianza no es un valor blando: es el sistema operativo de cualquier equipo que funciona. “Si creas entornos de control, bloqueas. La confianza relaja. Y tenemos que empezar por confiar.” Aragonès admite que confiar implica riesgo. Un CEO que confía, arriesga. Pero la alternativa —controlar, hermetizarse, gestionar el relato— tiene un coste mucho mayor a largo plazo.
De hecho, sobre la medición del bienestar como KPI de negocio, fue igual de claro. “Hay que medirlo todo, si no mides no mejoras.” Pero añadió algo que pocas veces se dice: si eres el CEO y los resultados de la encuesta anual te sorprenden, el problema no es la encuesta. “A mí nunca me ha sorprendido. Si sabes cómo está tu empresa, ya sabes lo que vas a encontrar.” Medir el bienestar no es hacer un formulario anual: es tener la cultura suficiente para que la gente te lo diga por el pasillo antes de que llegue a ningún papel.
A mayor digitalización, más foco en las personas
Aragonès lleva tiempo repitiendo una frase que en 2025 suena casi contraintuitiva: a mayor digitalización, más foco en las personas. Y lo dice siendo el CEO de Squarepoint, una consultora tecnológica especializada en soluciones para la gestión del talento. Alguien que vive de vender tecnología y dice que la tecnología no es el factor diferencial merece, como mínimo, que se le escuche.
Su argumento arranca en 1995, cuando asistió a su primer workshop sobre lo que iba a ser internet. “Casi lo mismo que tenemos hoy con la IA”, dijo. El paralelismo no era nostálgico: era una advertencia. Que algo sea revolucionario no significa que sea el elemento que diferencia a las organizaciones que ganan de las que pierden. Hace treinta años tampoco lo era internet. Como sostiene su prologuista y referente intelectual Xavier Marcet, no viviremos de la IA. Seguiremos viviendo de nuestros clientes. “Poner a las personas en el centro con un objetivo único: que vuestro cliente sonría. Si sonríe, repite. Si repite, vuestra empresa crece.”
Volved a casa y calculad una raíz cuadrada. Entrenad el cerebro como músculo. La tecnología nos hace más eficientes, sí. Pero si dejamos de pensar, también nos hace más dependientes. Y un líder que no piensa por sí mismo, que delega hasta el razonamiento, es exactamente el tipo de líder que ninguna organización puede permitirse.
Treinta años construyendo equipos, dos continentes, un libro que empieza en una peluquería y una matriz que cabe en una servilleta. Eso es lo que Josep Aragonès lleva encima cuando sube a un escenario. No hace falta más.
Josep Aragonès es CEO de Squarepoint y autor de ‘No me líes’ (2020), con prólogo de Xavier Marcet. Fue CEO de Wolters Kluwer España durante más de una década y ha dirigido operaciones en Europa, Brasil y EMEA.







