El estoicismo se ha convertido en la disciplina tendencia de los últimos años. Los predicamentos filosóficos de esta clásica escuela, que defendieron personalidades de la época como Marco Aurelio o Séneca, recuperan relevancia. Y lo hacen, como ocurrió entonces, en una época convulsa para la que muchos piden templanza, mesura, cuando no austeridad, y autocontrol. Un carro al que se han subido CEO, influencers, emprendedores, pensadores y coaches de todo el mundo. Y que ha dado pie a una prolífica cartera de contenidos digitales e impresos al respecto. De hecho, basta escribir las palabras estoicismo o estoico en la plataforma de venta de cualquier librería virtual para comprobarlo. La cantidad de títulos al respecto es apabullante. También los que hablan de estoicismo y liderazgo.
¿Por qué deberíamos prestar tanta atención a lo que piensa la mayoría? Sócrates
Las cualidades de un buen líder estoico
El estoicismo surgió en el siglo III antes de Cristo en Atenas, Grecia, de la mano de Zenón de Citio. Pero lo cierto es que dicha doctrina alcanzó su máxima popularidad con la escuela romana. Los expertos señalan que por el consuelo que encontraban en él quienes eran incapaces de alcanzar el éxito. Sin embargo, el estoicismo de hoy en día, ese que hemos adoptado (y adaptado) en los últimos años, se ha convertido en una corriente que cultivan especialmente los líderes. Y más concretamente los tecnológicos.Pero ¿qué tipo de liderazgo preconiza esta escuela de pensamiento?
¿Tienen realmente cabida en el mundo actual? Existen opiniones muy dispares al respecto.- El estoicismo clásico aboga por la serenidad y el sentido de la responsabilidad. También propugna la justicia social (al menos lo que se entendía entonces por justicia social), el cultivo de la mente y el autoanálisis.
- El líder estoico huye de la impulsividad, no se deja llevar por las emociones, que mantiene a raya de manera estricta, y basa su conducta en la racionalidad.
- También es resiliente y acepta la realidad tal y como es, sin dejarse arrastrar por el pasado ni verse condicionado por las perspectivas de futuro. Es decir, el líder estoico piensa en el día a día y centra sus esfuerzos tan solo en aquello que, cree, está en su mano cambiar.
El hombre conquista el mundo al conquistarse a sí mismo, Zenón de CitioSin embargo, algunos de los líderes del momento que se autodefinen como estoicos no parecen encarnar estos valores o rasgos distintivos. Quizás sí en lo que respecta a la cultura del esfuerzo, la perseverancia, la capacidad de resiliencia y la mesura. Pero ¿qué hay de lo demás?








