Dime cómo despides y te diré si tienes madera de líder

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La mayoría de españoles afronta la llegada de 2021 con un moderado optimismo, por la llegada de una vacuna que en teoría servirá para poner fin a estos últimos meses de dura pandemia.

Pero para muchas otras personas, la llegada del nuevo año también implica un aumento de la ya elevada incertidumbre existente, por una compleja situación económica y social que primero se afrontó con los ERTEs por fuerza mayor y que ahora está dejando paso a los temidos EREs (y en los peores casos, al cierre definitivo de algunos negocios).

En este tipo de situaciones es cuando se pone de manifiesto la verdadera talla de los líderes empresariales. Porque a todo el mundo le gusta dar buenas noticias, pero cuando toca despedir a los trabajadores la cosa cambia… Hasta el punto de que la mayoría de expertos en management coincide en que la forma en la que despedimos a un trabajador dice mucho de nuestro estilo de liderazgo.

El hecho de decirle a una persona que la empresa ya no cuenta con ella no sólo afecta al CEO o al propio despedido, sino al conjunto de la organización.

Huir de la improvisación

El despido de un empleado no es algo que pueda improvisarse, sino que debería ser la última etapa de un proceso perfectamente planificado. Del mismo modo que la mayoría de grandes empresas cuenta con programas de onboarding, también debería tener perfectamente concretada la forma en la que se ejecutarán los procesos de offboarding. Y ahí el líder debe coger el toro por los cuernos en lugar de escurrir el bulto y dejar las malas noticias en manos de los jefes intermedios o los responsables de recursos humanos.

Un buen líder sólo realiza despidos cuando hay razones justificadas para hacerlo, tanto si éstas afectan únicamente al profesional que va a ser despedido como si guardan relación con la marcha del conjunto de la organización. Además, el despido debe ser el desenlace de un largo camino en el que deberían haberse explorado todas las medidas necesarias para evitarlo. Porque, no lo olvidemos: el hecho de despedir constituye un fracaso en el que el trabajador no es el único responsable, sino que el líder también debe asumir su parte de responsabilidad y realizar la correspondiente autocrítica.

El hecho de despedir constituye un fracaso en el que el trabajador no es el único responsable

Pasos a seguir

  • Una vez que la decisión de despedir está tomada, el líder tendrá que informar a los responsables legales y de RRHH de la compañía de su decisión y asegurarse de que el primero en conocerla será el trabajador afectado.
  • Para ello, organizará con este profesional una reunión privada en la que expondrá de forma clara y directa que su relación con la compañía ha llegado a su fin. Por supuesto, aportará todas las explicaciones necesarias y escuchará lo que el afectado tenga que decirle, pues la empatía es una de las principales cualidades para distinguir a un buen líder de otro que no lo es.
  • En estos tiempos de Covid-19, muchas empresas han notificado las suspensiones temporales de empleo por email o llamada telefónica. Esto dice muy poco de sus responsables, pues una noticia de tal relevancia siempre debería comunicarse de manera presencial y, si la coyuntura sanitaria no lo permite, al menos a través de una videollamada.
  • Al fin y al cabo, todo el mundo merece una explicación cuando se pone fin a una relación, y en este caso el responsable de transmitirla debe ser el CEO. Hay quien recomienda que lo haga acompañado de algún responsable del equipo de RRHH, para rebajar la tensión y hacer las veces de testigo, pero la defensa de la decisión debería correr de su cuenta.

líder

Hábitos a desterrar

El acto de despedir despierta en muchos directivos sentimientos de culpa, incertidumbre e incluso miedo. Eso les lleva a comunicar el despido utilizando frases que invitan a pensar que la decisión no ha sido responsabilidad suya: “Eres un gran profesional”, “no me han dejado otra opción”, “la decisión no es justa”, “he hecho todo lo que he podido para evitarlo”.

Un buen líder debe desterrar estas frases de su vocabulario, porque sólo reflejan su incapacidad para defender sus decisiones y tampoco ayudan al profesional despedido, que saldrá de la reunión sin ni siquiera saber por qué se le despide.

Por el contrario, si el líder es claro y razonado en su argumentación, ese profesional podrá saber qué errores no debería cometer en próximos empleos. Por supuesto, esto también dejará un mensaje claro para el resto de integrantes de la organización, que sabrán cuáles son las consecuencias de una forma de trabajar inapropiada o que no coincide con la estrategia o los objetivos establecidos por la compañía.

Impacto en el equipo

Ese impacto de la decisión en el resto del equipo es una de las razones por las que se afirma que la forma en la que se despide es la mejor tarjeta de presentación de cualquier líder. Si su decisión es justa y está motivada, el resto de profesionales la aceptará mejor. Una vez informado el afectado, también será obligación del líder comunicar la decisión al resto de la plantilla, evitando manchar la imagen del compañero que se va pero sí explicando por qué se tiene que ir (de hecho, si la decisión es justa a la mayoría no le cogerá por sorpresa).

Al profesional despedido también habrá que concederle el derecho a despedirse de quienes han sido sus compañeros de trabajo. Aunque parece obvio, esto en España no es todo lo habitual que debiera ser, con una extraña costumbre a despedir los viernes para minimizar el revuelo generado por el despido entre el resto de la plantilla. Un buen líder debería hacer todo lo contrario: agradecer al profesional despedido los servicios prestados y concederle un tiempo lógico para poder cerrar sin traumas esta etapa de su carrera profesional.

La forma en la que se despide es la mejor tarjeta de presentación de cualquier líder

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Reflejo de los valores de la empresa

En unos tiempos en los que la lucha por el talento se ha intensificado como consecuencia de la transformación digital, las noticias relacionadas con los despidos (especialmente, cuando son colectivos) corren como la pólvora entre los profesionales de cualquier sector. Por eso es tan importante la forma en la que se despide: muestra los valores y la humanidad de las organizaciones y, por tanto, si merece la pena o no trabajar en ellas.

Aunque cuestiones como el horario o el salario siguen siendo sustanciales para atraer al mejor talento, aspectos como los valores corporativos y las posibilidades de crecimiento personal y profesional cada vez tienen más peso en la balanza de los profesionales a la hora de decantarse por una u otra compañía.

Por eso, saber que el CEO de una empresa despide a los profesionales de manera arbitraria y con malas formas (porque esas cosas se saben) es la mejor manera de cerrarle la puerta al talento externo, por mucho dinero que le pongamos sobre la mesa.