Alejandro Oñoro: «Construimos un mundo mejor con todos incluidos»

por | May 31, 2026

Consejero delegado de ILUNION y Consejero General del Grupo Social ONCE, Alejandro Oñoro recibe el Premio DUX del Año 2026, la máxima distinción de los Premios DUX Canal CEO. Una vida profesional construida sobre una convicción: que es posible hacer empresa de otra manera.

Durante décadas, en los consejos de administración de medio mundo se repitió la misma sentencia con la seguridad de los dogmas: la inclusión cuesta dinero, la diversidad complica la gestión y el impacto social es cosa de fundaciones, no de balances. Alejandro Oñoro lleva más de veinte años desmontando ese argumento. No con teorías. Con 46.000 personas en plantilla, 18.000 de ellas con discapacidad, y una facturación que en 2026 apunta a rozar los 1.500 millones de euros.

El pasado 28 de mayo, en el Teatro Magno de Madrid, el jurado de los V Premios DUX Canal CEO le otorgó la distinción más alta de la noche: el Premio DUX del Año 2026. Oñoro recogió el premio con la misma sencillez con la que dirige: sin grandilocuencia, sin el tono mesiánico que a veces acompaña a quienes hablan de propósito. «Mi único mérito para estar aquí es liderar un proyecto que tiene un propósito muy claro: construir un mundo mejor con todos incluidos.» Punto. Sin más adornos.

Ese «con todos incluidos» que repitió varias veces en su discurso no es un eslogan de campaña. Es una arquitectura. Abarca a las personas ciegas y con discapacidad que forman el núcleo histórico de la ONCE, pero también, dijo, a «todas aquellas empresas, ejecutivos, directivos, empresarios y administraciones que realmente crean que es posible construir un mundo mejor.» La inclusión, en su visión, no define a un colectivo. Define una actitud.

Un modelo que otros creían imposible

ILUNION se encamina a rozar los 1.500 millones de euros de facturación en 2026. Tiene 46.000 personas en plantilla, de las cuales 18.000 presentan algún tipo de discapacidad. Y el grupo tiene previsto incorporar al menos 4.000 personas más en los próximos meses. Son cifras que, en cualquier empresa convencional, serían motivo de celebración. En ILUNION son, además, la prueba de algo más ambicioso: que un modelo empresarial construido sobre la inclusión, la diversidad y la sostenibilidad puede competir —y ganar— en el mercado.

Durante décadas, ese argumento fue objeto de escepticismo. La inclusión se entendía como un coste, la diversidad como una concesión, el impacto social como una nota al pie de la memoria anual. Oñoro y su equipo han dedicado más de dos décadas a demostrar que ese marco de análisis estaba equivocado. Que maximizar el beneficio y optimizar el impacto social no son objetivos que se excluyan. Que, de hecho, se refuerzan.

Alejandro Oñoro, CEO de Ilunion

«Somos unos convencidos de que existe y existirá una nueva línea en las empresas: el impacto social, el retorno a la sociedad», afirmó en su discurso.

Bajo su liderazgo, ILUNION ha integrado la innovación tecnológica con la misma lógica. El grupo ha desarrollado más de catorce agentes de inteligencia artificial en áreas clave, no para reducir plantilla, sino para ampliar las capacidades de quienes ya trabajan en ella. En un momento en que la IA genera más incertidumbre que certezas en los equipos, Oñoro ha tomado una decisión poco frecuente: que la tecnología, en su casa, sirva para incluir más, no para excluir. En un contexto donde la digitalización representa ya el 26% del PIB español, no es una postura menor.

El propósito como ventaja competitiva

Desde 1997, cuando comenzó su trayectoria vinculada al Grupo Social ONCE, cada decisión estratégica de Oñoro ha respondido al mismo principio: que una empresa puede —y debe— ser justa, rentable y humana al mismo tiempo. No en etapas distintas. No como aspiración de largo plazo. Ahora, con los recursos de hoy, con las personas de hoy.

Esa coherencia sostenida durante casi treinta años es, probablemente, lo más difícil de replicar de su modelo. Porque lo que Oñoro ha construido no es solo una empresa inclusiva. Es una prueba. La demostración, en cifras reales y en vidas reales, de que hacer empresa de forma diferente no requiere renunciar a la competitividad. Requiere, simplemente, creer que es posible. Y tener la determinación de no desistir cuando el mercado te dice que estás equivocado.

«Queremos ser un modelo replicable que inspire a otros a hacer empresa de forma diferente», dijo antes de abandonar el escenario, no como una promesa, sino como una invitación expresa a los más de cien directivos asistentes.

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