Aversión al riesgo: ¿el talón de Aquiles del alto directivo?

La permanencia del CEO se mueve hacia períodos cada vez más breves. En un reciente informe de Tendencias Globales sobre la permanencia del CEO, elaborado por Thinking Heads, varios expertos arrojaban luz sobre la aversión al riesgo y cómo influye en este nuevo contexto empresarial.

Los CEO de la actualidad han de adaptarse a este entorno volátil y es precisamente esta volatilidad la que propicia una mayor necesidad de dinamismo. Este dinamismo es sintomático de un contexto cambiante, cuyas consecuencias empezamos a vislumbrar ahora, por ejemplo, en estos mandatos cada vez más breves.

Los ejecutivos tienden a producir retornos decrecientes para los accionistas como resultado de desarrollar aversión al riesgo tras permanecer en el cargo por tanto tiempo

Alerta roja a los cinco años

En el citado informe Tendencias Globales de Thinking Heads, se hacía alusión a un panorama empresarial que cada vez marca con mayor precisión la duración ideal de un CEO en el cargo. Según un estudio realizado por Harvard Business Review, este tiempo estaría limitado a los 4,8 años, debido a que, a partir de ese momento, los ejecutivos tienden a producir retornos decrecientes para los accionistas “como resultado de desarrollar aversión al riesgo tras permanecer en el cargo por tanto tiempo”. A medida que el CEO acumula conocimiento, tiende a depender y confiar más de su círculo limitado e interno de información, lo que se traduce en que se reduce “la sintonía con las condiciones del mercado”.

Ante este contexto, ¿Qué aspectos se pueden poner en valor para reducir el impacto de la aversión al riesgo? En el citado estudio “El éxito del CEO. Permanencia a toda velocidad” de Thinking Heads, Luis Pardo (CEO de Sage Iberia) y Nathalie Picquot (directora general de Twitter España y Portugal) aportan herramientas dirigidas a eliminar esa tendencia.

Estas son algunas de sus recomendaciones:

• Picquot sugiere que los CEO no se dejen influenciar por el temor a tomar decisiones que entrañen algún riesgo. Para ello, deben adaptarse rápido a las nuevas situaciones que marca el mercado. “Por supuesto -matiza- no deben dejar de liderar sus compañías con el ejemplo, esforzándose siempre por conseguir los mejores resultados”.

Los directivos que toman decisiones que conllevan riesgos los afrontan como retos y siempre avanzan. Aclara que tomar riesgos, evolucionar y adaptarse es lo que mantiene con vida una empresa.

• ¿Cuál debería ser el papel del consejo ante este reto? Nathalie Picquot puntualiza que el consejo “debe ejercer su labor de asegurarse que el CEO sigue luchando por el interés de la compañía a largo plazo, así como maximizar su valor para los accionistas de manera segura”. Para ello, debe evaluar al CEO y decidir si es necesario reemplazarlo.

“Mientras que innovar o transformarse digitalmente tiene riesgos, es mucho más peligroso no cambiar” : así de explicito se muestra Luis Pardo en sus recomendaciones, mencionando casos de empresas cuya falta de adaptación dio como resultado su ausencia en la industria hoy día, pese a cuya fuerza las posicionaba como líderes.

“Luis Pardo (CEO Sage Iberia): Mientras que innovar o transformarse digitalmente tiene riesgos, es mucho más peligroso no cambiar”

• Los CEO en general, argumenta Pardo, se caracterizan por mantener una actitud abierta a los cambios, pero el talón de Aquiles reside en caer en la zona de confort: “los problemas se presentan cuando las cosas van en la dirección correcta, con lo cual existe una resistencia al cambio porque hasta el momento se ha disfrutado de un periodo de éxito”.

• Kissel y Foley de Harvard Review añaden que una de las razones por las cuales la media de permanencia del CEO se encuentra en 5 años puede ser una desconexión entre la expectativa y la realidad de ocupar el cargo. El cargo da lugar a muchos retos, como manejar el tiempo y la energía de manera eficiente, la citada aversión al riesgo, para la cual es necesario hacer hincapié en establecer una estructura para manejar las relaciones con el consejo y accionistas y asegurar que haya un flujo adecuado de información en la organización.

En esta línea, para Luis Pardo, “al CEO no debería preocuparle su tiempo de permanencia, sino por hacer lo mejor para la empresa y la sociedad”. Este cambio sugiere la existencia de desafíos que, como la aversión al riesgo, cada vez ejercen más protagonismo a la hora de plantear estrategias que generen impacto a largo plazo, puesto que, matiza el citado informe, todas las empresas y sectores se encuentran en una época de transformación, y buscan apoyarse en los CEO para facilitar la adaptación a los cambios y nuevos entornos.

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