Aroma de líder: ¿qué inspiras a quienes te rodean?

El neuromarketing ya lleva años diciéndolo: el olor es un poderoso arma de ventas, también para uno mismo. El sentido del olfato activa una enrevesada red neuronal. Curiosamente, a cada olor le corresponde un “camino” neurológico distinto. ¡Y solo se han identificado un billón de olores diferentes!

La ciencia ha descubierto que el olfato está conectado con el sistema límbico, es decir, con la parte del cerebro que regula las respuestas fisiológicas y emocionales del cuerpo. Quién no recuerda el mítico anuncio que preguntaba “¿a qué huelen las nubes?”.

Ahora sabemos que no es una pregunta tan descabellada. Y tampoco lo sería plantearnos si se “puede oler a un buen CEO”, como hicimos durante la gala de entrega de los Premios DUX de la mano de Equmedia. A través de un sencillo cuestionario, la primera agencia independiente de medios, elaboró un aroma de acuerdo a cada estilo de liderazgo.

 

La felicidad se puede transmitir por el olfato

La felicidad se puede transmitir por el olfato: una persona que se encuentra bien segrega ciertas sustancias químicas (como la famosa serotonina, la denominada hormona de la felicidad), que se perciben olfativamente. Lo mismo ocurre con ciertos niveles de estrés cuando se desencadena el cortisol.

Nuestro aroma provoca en los demás emociones positivas o negativas. Podíamos decir que la empatía es, en gran parte, “una cuestión de narices”. El olor influye en la interacción social, legitima diferencias de poder y jerarquía. Con tu aroma puedes marcar límites y separar distancias o acercar posturas.

La asociación de un olor a una persona es inquebrantable. Los científicos aseguran que podemos recordar el 35% de lo que olemos. De hecho, la memoria olfativa es mucho más poderosa que la visual: es lo que los psicólogos han bautizado como “el fenómeno Proust”, en referencia al literato francés.

Casos de éxito

La industria del retail es la que más ha explotado estas nociones básicas del neuromarketing y olfato, pero también empieza a aplicarse a la construcción de una marca personal. En los premios DUX la agencia de medios EQUMEDIA lo demostró con una divertida acción. Después de rellenar un cuestionario, elaboró distintas fragancias que potenciaran más las buenas cualidades de los CEOS galardonados en la ceremonia. Pongamos algunos ejemplos de en qué te puede ayudar tu perfume a dirigir una empresa.

El limón mejora la concentración: un estudio demostró que el 54% de los mecanógrafos cometían menos errores cuando olían esta fragancia. Además, se relaciona con la frescura y la vitalidad, dos adjetivos a los que cualquier compañía quería asociarse. La Universidad de Pennsylvania también estudió la eficiencia del olor a manzanilla para tratar a personas con trastorno de ansiedad. Ese olor lograba reducir los niveles de cortisol. Si, por el contrario, necesitabas estimular a la gente, se recomendaba el olor al café (no hace falta beberlo para notar su “chute” de cafeína). Incluso se sabe que hay sustancias químicas que, al olerlas, hacen que las personas se sinceren emocionalmente. Muy útil para cualquier junta de accionistas, ¿no?

En los premios DUX encontramos la receta de un buen CEO: la defensa del bienestar, el compromiso social y la sostenibilidad medioambiental, la apuesta por el futuro, por la innovación y por el talento y el claro compromiso por la diversidad. ¿Qué empresa será la primera que logre embotellar todos estos aromas?