Ángel Bonet: “Desde el activismo empresarial, hay que generar puentes y perseguir lo mismo: el bienestar del planeta”

¿Qué impacto en la sociedad tiene la actual transformación digital? ¿Serán las empresas los principales agentes de cambio para equilibrar la desigualdad social, económica y medioambiental del planeta? Ese ha sido el eje temático del Desayuno Canal CEO del mes de junio. La cita, respaldada por NACEX, Number 16 Business School y La Salle-URL, ha contado con el testimonio de Ángel Bonet, autor de “El tsunami tecnológico (¡cómo surfearlo!)”, Presidente de UnLimitedSpain y Chief Sales & Marketing Officer de Minsait (una compañía Indra).

Aunque es difícil calibrar ese sexto sentido del CEO para saber si algo será o no innovador, si funcionará en el mercado o lo transformará por completo, como él mismo reconoce. la historia de Ángel Bonet tiene que ver mucho con ese olfato emprendedor. En la década de los 70 su padre trató de crear en Barcelona una cadena de muebles llamada “Hipermueble”, basada en las sinergias, en la posibilidad de negociar precio con los proveedores o de ofrecer productos más asequibles gracias al volumen. Todas ellas claves que explican en parte el éxito actual de IKEA, pero que en su historia familia se escribió como una lección para sobreponerse al fracaso. Les llevó a la ruina.

Décadas después, Ángel Bonet fundó Daemon Quest. La primera firma de consultoría en España especializada en Customer Strategy & Intelligence-, y que fue vendida a Deloitte cuando contaba con una plantilla de 200 personas y una facturación de 20 millones de euros con oficinas en Madrid, Lisboa, México y Miami. ¿Qué cambió para que Ángel saborease las mieles del éxito? La socialización del conocimiento, de la tecnología y un linaje “obsesionado” por la innovación.

“Una empresa en mayúsculas es un ente que genera un impacto social y medioambiental en su comunidad. Y esto se nos había olvidado.”

El tsunami tecnológico

“Nos encanta tomar palabras y destrozarlas, sobre-utilizarlas. Ahora la palabra disrupción se utiliza para todo. Pero disrupción es únicamente cuando viene una nueva tecnología tan potente que cambia un sector entero.” Y la confluencia de la inteligencia artificial, la automatización, la robotización, la conectividad o la lógica cuántica están creando el caldo de cultivo de un nuevo modelo de sociedad, relaciones humanas y empresa que transformarán todos los sectores de forma transversal.

Es el momento de los innovadores y, en esta carrera por la mejora constante, Ángel Bonet lo tiene claro: “Si eres innovador, te copiarán siempre. El día que no te copien tienes un problema: o no eres interesante o no hay mercado”. Para él, ser inovador puede llegar a ser un comportamiento obsesivo porque te exige “aprender a ser un punto de lanza”. Y, tras presentar una innovación al mercado, añade, “pensar en la siguiente (innovación) porque tú eres tu única competencia“. Sin mirar atrás.

“Necesitamos compañías más digitales y sostenibles. No tapar agujeros analógicos sino robotizar procesos, agilizar, atender a un consumir que ya ha cambiado y que pide una relación con las compañías diferente”

El tsunami social

Automatizar, robotizar, poner la tecnología al servicio de las personas tiene por objetivo en una organización responder a la siguiente pregunta: ¿Qué perdería el mundo si tu empresa desapareciera? Una cuestión que hace unos meses Ángel Bonet ya planteaba en su web y que todo empresario o alto ejecutivo debiera hacerse en cualquier momento sobre su empresa. Es lo que define el propósito empresarial y la esencia misma de la organización.

Porque aunque décadas después de la revolución industrial, y acentuado en la década de los 70 y 80, el éxito de una persona o empresa no está (únicamente) en el dinero. “Una empresa en mayúsculas es un ente que genera un impacto social y medioambiental en su comunidad. Y esto se nos había olvidado.”

Por eso, tras el tsunami tecnológico llega el tsunami social. Y al igual que Ángel Bonet reivindica el significado de la palabra disrupción, también busca recuperar la esencia empresarial y transformarla en un nuevo movimiento que hoy España podría liderar.

“Somos un país con una cultura social muy avanzada. Según los rankings, nos volcamos en ayudar. Por eso creo que España puede ser líder en impacto social y medioambiental en un nuevo modelo en el que las compañías empezaran a medirlo con la misma importancia que el profit.”

Y aunque hoy pueda sonar revolucionario, Ángel Bonet adelanta que “en 10 o 15 años, cuando digamos que había compañías que no medían el impacto social y medioambiental, no daremos crédito“. 

El líder activista

Porque a ojos de este experto “no es sano que por un lado haya un mundo de activistas y por otros de empresarios. Hay empresarios que generan empleo, que tienen cuidado por el medio ambiente, que crean compañías para perdurar con un propósito. Son activistas empresariales”.

Y en esta nueva manera de liderar, en un tiempo también nuevo, “las empresas -para Ángel Bonet- son un elemento clave como motor de la economía y de la productividad para equilibrar eso. Y hay que medirlo (el impacto social). Es necesario poner medidas de mejora y que compense el impacto de las empresas en la sociedad, en el medioambiente. Como mínimo, que las compañías protejan y ayuden para que la desigualdad y el impacto que tienen en el planeta esté equilibrado”