Grandes pensadores: Los 10 principios del management según Harold Geneen

Harold Geneen. Foto: The Economist

En esta nueva entrega de los grandes pensadores del management nos centraremos en la figura del estadounidense Harold Geneen (1910-1997). Autor de uno de los libros de cabecera en el ámbito de la gestión de los recursos humanos, Managing. Este afamado directivo pasó a la historia como el hombre que convirtió ITT Corporation en un gigantesco holding empresarial con presencia en sectores como el aeroespacial, los transportes, la energía o la fabricación industrial.

Sus principales reflexiones sobre el ejercicio de liderazgo las dejó plasmadas en el citado libro Managing y pueden resumirse en los 10 puntos enumerados a continuación.

Managing: el decálogo de Harold Geneen

1.- Amor frente al temor

Geneen distinguía entre las figuras de dirigente y comandante. El primero recurre al amor para dirigirse a sus subordinados y el segundo, al temor. El problema, añadía, es que la mayoría de dirigentes tiende a exhibir, de manera inconsciente y con el paso del tiempo, unos comportamientos cada vez más autoritarios. Y lo hacen porque ser un comandante es más mucho más sencillo y requiere menos tiempo que ser un dirigente.

2.- Huir del estancamiento

El histórico CEO de ITT consideraba que todo líder debe aspirar a situarse entre las 20 personas más cualificadas de su campo de actuación. Y una vez conseguido no debe dedicarse a la autocomplacencia, sino abandonar ese sector y dar el salto a otro que le ofrezca nuevas oportunidades de cosechar éxitos. En definitiva, apostaba por ir siempre un paso más allá.

3.- Espíritu aventurero

Geneen lamentaba que los directivos americanos han perdido el gusto por el riesgo y la aventura. Entre otras cosas, porque se espera de ellos que sean personas seguras de sí mismas, infalibles, incapaces de cometer errores. Él, sin embargo, apostaba por todo lo contrario, lo que en el ámbito del management implica, en su opinión, fomentar la participación de los “recursos humanos” frente a la gestión de las “relaciones humanas”.

4.- Delegar está sobrevalorado

Frente a quienes animan a los directivos a intervenir lo menos posible en la actividad cotidiana de sus compañías, Geneen consideraba que los gerentes que delegan demasiado están desertando de su labor. En su opinión, un líder no puede alejarse de la realidad de su negocio y la mejor forma de saber si lo está haciendo bien es ver montañas de papeles sobre su mesa.

5.- Sin miedo a los números

Hay autoproclamados gurús que consideran que los números son más propios de las personas grises que de los líderes. Nada más lejos de la opinión de Geneen, quien entendía que un dirigente no tiene que ser creativo, sino hábil con las cifras. Entre otras cosas, porque entendía que la atención a los números es la diferencia entre un negocio bien gestionado y otro mal administrado. Esa atención a los números implica invertir en cosas que funcionan y endeudarse si la situación lo exige.

Ofrecer un buen sueldo es básico, pero a partir de ciertos niveles más importantes aún son las experiencias. A los futuros líderes hay que ofrecerles otras cosas para retenerles, como desafíos, diversión y fórmulas para su autorrealización

6.-El dinero no lo es todo

En materia de retribuciones, Geneen consideraba que ofrecer un buen sueldo es básico, pero a partir de ciertos niveles más importantes aún son las experiencias. Por eso, consideraba que a los futuros líderes hay que ofrecerles otras cosas para retenerles, como desafíos, diversión y fórmulas para su autorrealización.

7.- Sin experiencia no hay liderazgo

Esta idea está directamente conectada con la anterior. Según Geneen, nadie puede ser un líder sin atesorar una vasta experiencia profesional previa. En este sentido, consideraba que las escuelas de directivos se han especializado en producir administradores, pero para la fabricación de líderes hace falta mucho más que tener un brillante curriculum.

8.- Teoría no es igual a práctica

Geneen también entendía que la formación para altos ejecutivos presta demasiada atención a la teoría y muy poca a la práctica. Y eso a pesar de que, a su juicio, una compañía no se puede dirigir en base a modelos teóricos, porque los negocios no son ciencias exactas o elementos estáticos, sino que se encuentran en permanente evolución. De hecho, solía poner el ejemplo de esos empresarios que han alcanzado el éxito sin contar con ninguna formación teórica.

9.- Ante todo, sentido común

Éste es, en opinión de Geneen, el verdadero secreto de los líderes: su capacidad para aplicar el sentido común a la hora de adoptar cualquier tipo de decisión. Y eso no se enseña en ninguna universidad o escuela, sino que requiere de un aprendizaje permanente, de la capacidad de analizar la práctica cotidiana de la compañía para adaptarla al mundo real.

10.- Empezar por el final

Por muy loables que sean los propósitos que uno establezca, la razón de ser de cualquier empresa es la obtención de beneficios. Por idéntica razón, el objetivo económico también es el que tiene que guiar la labor de los líderes empresariales. Partiendo de esta premisa, Geneen defendía la necesidad de partir desde ese objetivo final e ir hacia atrás para descubrir qué decisiones es necesario adoptar para alcanzar el rendimiento esperado por la compañía.

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