La varita mágica de la innovación

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¿Método o imaginación? Existen dos perspectivas para acercarse la innovación. Olga Broto, directora de Innova&Acción, analiza estos dos abordajes contrapuestos que responden a diferentes formas de ser, pensar y hacer de las organizaciones.

Mucho se habla de la necesidad de innovar para crear valor y mejorar la productividad. Pero a la hora de implementar estos procesos en el seno de las organizaciones surgen muchas barreras. La primera: la elección de la metodología a seguir.

Por eso, recientemente tuvimos el placer de coorganizar desde Innova&acción las Jornadas Economía Creativa y Creativos en la Economía donde éste fue uno de los objetos del debate. La innovación es un asunto mucho más amplio y complejo de lo que pudiera parecer.

La innovación no es algo que se pueda observar congelando el tiempo y examinando una situación, sino que debe abordarse desde una perspectiva longitudinal y teniendo en cuenta todos los elementos (contexto, detonantes, organización, recursos, etc.) que la posibilitan.

Dos modelos de innovación

Sin embargo en una de las mesas que abordó el asunto, surgieron dos planteamientos que responden a dos de los modelos existentes de innovación. Dos modelos complementarios, aunque claramente contrapuestos: el metodológico y el de la imaginación.

Complementarios, porque es cierto que se requiere de las dos perspectivas para acercarse adecuadamente la innovación. Pero contrapuestos porque claramente responden a distintas formas de ser, pensar y hacer. Y, por tanto, tienden a inclinar la balanza hacia uno u otro lado tanto en función del perfil e, incluso, la personalidad de los profesionales; como en función de la cultura de las organizaciones.

El primero asocia la innovación con la capacidad de imaginar cosas o escenarios diferentes para después ponerlos en práctica. Al segundo, lo representan todos aquellos que plantean procedimientos y metodologías para observar la realidad, detectar necesidades, entender funcionamientos.

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El “abc” de la innovación

Son muchas las organizaciones que trabajan incesantemente con sistemas o fórmulas que les ayuden a pensar de una forma diferente. O, como dicen muchos autores y creadores, a ver lo evidente (en palabras de Erich Jachimsthaler) o a descubrir océanos azules (utilizando la metáfora de Chan Kim y Renee Mauborgne).

Con esta finalidad, encontramos tanto metodologías que pueden utilizarse para todo el “proceso innovador” como sólo para parte de él. Muchas de ellas, incluso, no están específicamente pensadas para ello o se aplican también en otros ámbitos de la empresa. Así, en los últimos tiempos, las organizaciones se han encontrado introduciendo y convirtiendo en algo natural en su vocabulario, cuestiones tan diversas en contenido y finalidad como:

  • Design thinking, una disciplina que ayuda, a través de diferentes técnicas, a conocer en profundidad lo que necesitan y desean los clientes, permitiendo convertirlo en una oportunidad de negocio. De hecho, puede abarcar tantos elementos que, algunos de ellos, se utilizan de forma aislada como metodología o herramienta per se.
  • Future thinking, o lo que es lo mismo, pensar para hoy desde el mañana. En este caso, también nos encontramos con una disciplina que, si bien se centra en una de las partes del proceso de innovación, abarca diversas cuestiones relacionadas con el forecasting y con la planificación de escenarios. Y, por tanto, puede ser utilizada de diversas formas.
  • Elaboración del lienzo estratégico, una herramienta de apoyo a la innovación que parte del análisis de los competidores de una forma diferente.
  • Business Model Canvas. Su gran virtud es que sintetiza todos los elementos clave de la estrategia y su ejecución. Su gran peligro, realizarlo de forma superficial. Trabajado a fondo, para lo que muchas veces es recomendable apoyarse en otras herramientas, es como dirían las revistas de moda, “un must”.
  • Las metodologías ágiles, que tienen como propósito adaptar los proyectos a un entorno que requiere flexibilidad y rapidez. En su mayor parte, proceden del mundo de la tecnología y se adaptan a otros contextos. De nuevo, pueden implantarse de forma estricta, llegando a haber auténticos correligionarios de algunas de ellas o bien utilizarse algunas de sus herramientas que pueden ser útiles para cualquier organización. En torno a todo esto, seguro que suenan términos como Scrum, Design Sprint, Kanban, etc.

Junto a todas estas, se han incorporado otras herramientas, metodologías y filosofías que se han popularizado en menor medida o sólo en espacios o sectores concretos, como la innovación frugal o la innovación en reuniones (meetovation), por poner algunos ejemplos.

Innovación más allá de nuestras fronteras

Lo cierto es que los dos grandes modelos también se ven reflejados en la forma de innovar de distintas culturas y países.

Así, el modelo estadounidense de innovación cuenta con un amplio recorrido en aquello de “si puedes imaginarlo, puedes hacerlo”, frase atribuida a William Arthur Ward, uno de los escritores más citados entre los amantes de las frases célebres. Cualquier apasionado del cine o de la literatura de ciencia ficción puede ver que lo que comienza en la cabeza de algunos acaba siendo el prototipo y, finalmente, el producto o servicio, de otros.

Frente a este, el modelo israelita de innovación se basa en una frase completamente diferente: “la necesidad es la madre de la invención”. Sin embargo, la palabra necesidad no debe llevarnos a error. Israel no es un país “necesitado”, sino que atrae más del doble de inversión que países como Estados Unidos y, según algunas fuentes, más de 30 veces la de algunos países de Europa.

La gran pregunta que podríamos hacernos giraría en torno a si existe un modelo de innovación europeo. Una varita mágica que permita a nuestro continente innovar de una forma diferente y diferencial.

Algunos países creen contar con ella. Pero debemos tener presente que Europa, a diferencia de otros entornos, cuenta con una diversidad que debe ser aprovechada. Incluyendo no solo la habilidad del Norte en relación con una de las caras de este tipo de planteamientos, sino también, la del Sur, en relación con la otra. ¿Seremos capaces de aprovecharlo?

Sobre Olga Broto:

Desde 2014 dirige Innova&acción, la apuesta por la innovación de la Fundación Politécnica de la Comunidad Valenciana, a la que se incorporó como directora en 2012, puesto que combina con la formación en entidades públicas y privadas. Gracias a su trayectoria, Broto se ha especializado en innovación, desarrollo de negocio, estrategia corporativa, nuevas tecnologías, CRM, clientes, consultoría y formación.

Olga Broto | Licenciada en Derecho en la Universidad de Valencia, es doctora en Cum Laude en Business Administration and Marketing por la Universidad Jaume I, Máster en International Trade Management por la UV, y MBA Degree en la IE University, entre otras especializaciones.