Parece que ahora sí podemos decir adiós a los líderes tóxicos. Y no solo porque las nuevas culturas empresariales demanden un tipo de liderazgo humanista. Si no porque ser un jefe tóxico ya es motivo de despido.
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha calificado de procedente y objetivo el despido de un responsable cesado por la empresa por liderazgo tóxico. Es decir, por insultar a los empleados y empleadas, infundirles temor y causar una presión excesiva.
Dicho comportamiento, que fue denunciado a través del Canal Ético de la empresa por faltas de respeto, acoso moral, exceso de presión, abuso de autoridad y control constante sobre el equipo de trabajo, supuso un despido disciplinario.
Así pues, sí, un liderazgo tóxico no solo es reprobable ética y moralmente, sino que puede ser motivo de despido en una empresa si afecta negativamente al ambiente laboral, pone en riesgo la productividad y el bienestar y salud de las personas o incluso merma la reputación de la organización al recaer en un estilo de management que no está alineado con el modelo de liderazgo y cultura empresarial que promueve la organización.
Impacto del liderazgo tóxico
Ejercer un liderazgo tóxico tiene enormes y graves consecuencias para una organización. De hecho, puede provocar incluso un temor en las personas. Si no sabes cómo detectarlo, estas cinco frases claves del jefe tóxico pueden ayudarte.
Un líder tóxico manifiesta, normalmente, comportamientos como abuso de poder, micromanagement excesivo, favoritismo, falta de empatía, comunicación despectiva y un largo etcétera que puede poner a la plantilla y a la propia empresa contra las cuerdas por:
Un clima organizacional muy deteriorado que incrementa el estrés laboral y el nivel de ausentismo o de rotación de personal.
Una baja productividad y desempeño, o una baja calidad en el servicio, por desmotivación de la plantilla.
Importantes riesgos legales derivados de conductas como acoso, discriminación o abuso.
Un perjuicio a la marca empleadora. No solo eso, a la propia marca en su relación con clientela, proveedores, inversores y socios.
¿Cuándo es motivo de despido un liderazgo negativo?
Un líder no siempre puede ser despedido por su conducta reprobable, los hechos han de ser demostrados y la toxicidad tal que afecte realmente al resto de la empresa o que recale en circunstancias legalmente admisibles, por ejemplo:
– Si la empresa tiene un código de conducta o políticas contra el acoso, maltrato o cualquier comportamiento inadecuado, el incumplimiento de estas puede justificar el despido.
– Si se demuestra que el liderazgo tóxico está afectando la salud mental, la motivación o el desempeño de los empleados, se puede considerar causa justificada.
– Cualquier tipo de acoso (moral, sexual, laboral) o discriminación son causas graves que pueden derivar en un despido inmediato, según las leyes laborales.
– Si la empresa ha brindado retroalimentación, formación o advertencias, y el líder no modifica su conducta, esto refuerza la justificación para un despido.
– Cuando el comportamiento del líder daña la confianza de la empresa, esto puede justificar la ruptura de la relación laboral, dependiendo del marco legal.
Lo importante, por parte de la empresa, es llevar a cabo una exhaustiva investigación interna, imparcial y confidencial, para confirmar los hechos. Y si se constatan y resulta plausible y adecuado, agotar los procesos correctivos internos, como por ejemplo, oportunidades de mejora a través de formación en soft skills, coaching o liderazgo positivo.
Se trata de buscar una alternativas al despido cuando la empresa considere que dicho profesional puede corregirse y que no se trata de una situación de extrema gravedad o que suponga un infracción legal, como por ejemplo de acoso sexual. A veces, los programas para desarrollar habilidades de liderazgo o simplemente retirar al líder de la gestión directa de personas puede acabar con los problemas.








