Eduardo Baviera: “Ser diferentes es el camino adecuado”

Un empresario que con solo 24 años funda una clínica junto a su hermano. Un miembro de una saga de médicos que ha convertido una empresa familiar en una familia empresarial. Un economista que escribe libros de yoga. Eduardo Baviera es, ante todo, diferente.

Si tienes vértigo o no te gustan los riesgos, no deberías leer la sexta entrega de la web serie CEO Rebels, conducida por Juan Luis Polo, presidente y fundador de Good Rebels. La agencia independiente que ofrece soluciones 360º para crear experiencias digitales que conectan marcas y personas combinando datos, diseño, creatividad y tecnología.

Aquí va un alegato del empresario que camina por una cuerda de funambulista.

“El empresario es una persona que siempre va sobre un hilo de malabarista y siempre tiene que ir reequilibrando: gestión del éxito, gestión del fracaso”

Tres décadas de rebeldía

La Clínica Baviera ha cumplido 30 años, tres décadas que separan a un joven economista valenciano de uno de los empresarios españoles más aplaudidos. Durante este tiempo, la empresa familiar se ha convertido en todo un gigante: con 1.500 trabajadores y 100 clínicas repartidas en 3 países.

Son números de vértigo y aquí viene la primera lección de este CEO Rebels: si te asusta la altura, si no te gustan los riesgos, quizás no deberías ser empresario. Para Eduardo Baviera, hay que “ser diferentes”. “No nos unimos a la manada, que muchas veces o, en algunas ocasiones, está equivocada. A veces te quedas un poco solo en el camino, pero es un camino que, a largo plazo, consideramos es idóneo y conveniente”, nos explica.

 “Hay que buscar el equilibrio entre la prudencia y la audacia, entre la comunicación y el saber apartarse, para que emerja la gente. Siempre estás en constante reajuste”

Un CEO yogui en búsqueda de equilibrio

El yoga no solo son respiraciones acompasadas por la música. Las asanas o movimientos se van complicando y, en algunos momentos, te puedes descubrir a ti mismo haciendo el pino sobre un brazo. Clínica Baviera fue valiente cuando anunció su salida a bolsa en 2007, convirtiéndose en la primera y única sociedad oftalmológica que cotiza en toda Europa. Sin embargo, no se ha dejado alterar por ello o por su expansión internacional y no ha perdido de vista sus orígenes.

“Nosotros tenemos unos principios corporativos que vamos adaptando a los tiempos, pero que en esencia perduran”, asegura. Es esta búsqueda del equilibrio entre la prudencia y el riesgo de la que Eduardo Baviera habla tanto en su libro de corte empresarial ‘Ideas que funcionan’ como en su exitoso (y escrito en primera persona) ‘Lo que aprendí en mis clases de yoga’.

“Nos gusta más hacer que decir”

Ya sea lograr el “break even” en tu compañía o la conexión entre el “ying y el yang”, mantener todo el tiempo una postura resulta complicado: “El equilibrio siempre es difícil de mantener, en todo momento. Cuando las cosas van muy bien, porque tienes que correr. Cuando van mal, porque tienes que reajustarte. Siempre. Por definición, el equilibrio es la fuerza contrapuesta que te lanza a la vida. Siempre es difícil. Si lo interiorizas y lo tienes siempre presente, no lo tienes que estar revisando y te sale de forma natural”.

“Más vale una pequeña acción que una gran intención”

Si vemos la trayectoria de Clínica Baviera en estos años, nos queda claro que el equilibrio se ha logrado en constante movimiento. Solo en 2021 han realizado más de 150.000 tratamientos oftalmológicos. En este primer trimestre del año, sus beneficios han aumentado un 42%. Fuera de ruidos mediáticos, este grupo empresarial prefiere los números a las palabras.

“Nos gusta más hacer que decir. En un mundo donde se dice que debes potenciar tu marca personal, tu visibilidad, donde si no estás no existes, somos diferentes… creemos que impactas más si haces y no dices, porque al final todo se sabe. Es quizás un poquito más lento, pero más potente”, nos asegura.

El giro de Empresa Familiar a Familia Empresarial

El cambio de una empresa familiar a una marca siempre fue marcado por unos KPIs y unos indicadores que les ayudaron a hacer “el camino más fácil de lo que inicialmente pensaron”: “Hemos ido teniendo que cambiar el método, pero no la esencia. La esencia es una comunicación honesta”.

“Nosotros no nos consideramos una empresa familiar, sino que nos consideramos una familia empresarial. Es decir, todos los que formamos parte de la compañía, con el tiempo, vamos creando esos vínculos que se parecen mucho a los de una familia. El espíritu familiar no va asociado a un apellido, sino a la vivencia de una historia”, concluye Eduardo Baviera. Ya han soplado 30 velas y ahora su empeño es llegar a la siguiente década “con esta buena salud que tenemos interna, de cohesión de fuerza y de equilibrio”.

“El espíritu familiar no va asociado a un apellido, sino a la vivencia de una historia”



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