Pablo Linz: “La tecnología cada vez va a ser un punto menos diferencial”

por Flor Medeot | Sep 23, 2026

El CEO y co-fundador de Immfly abordó los retos del liderazgo, la transformación empresarial y el impacto de la inteligencia artificial en el sector.

Liderar en un entorno de cambio permanente no consiste únicamente en anticiparse a la próxima innovación. También implica saber qué preservar cuando todo lo demás evoluciona. Sobre este tema conversó Pablo Linz, CEO y co-fundador de Immfly, con Jaime Ozores, Managing Partner de Odgers Spain, en la primera entrega de Storytelling: Liderando la incertidumbre, el nuevo ciclo de Canal CEO & Odgers

Una visión clara para avanzar en la incertidumbre

Linz comenzó a emprender con 23 años, en un momento en el que convencer a grandes compañías de la industria aérea de apostar por una empresa joven suponía un reto que iba mucho más allá de presentar un buen producto. Había que ganarse su confianza y demostrar que aquel equipo sería capaz de implementar la solución y acompañarles a largo plazo. Y aún hoy, con 36 años, el CEO sigue siendo, en ocasiones, el más joven de la sala. 

Los años de recorrido dejaron una gran enseñanza: en un entorno cambiante, no todo puede estar sujeto al cambio. “Creo que desde muy temprano algo que fuimos capaces es de asegurarnos que nuestra visión fuera la correcta”, explicó Linz. Esa visión atravesó distintas etapas y dificultades, pero siempre estrechamente ligada a una forma concreta de hacer las cosas: la lealtad en el proyecto.

“Siempre hemos sido muy fieles a nuestra visión y en la manera, la cultura con la que queremos llevarlo a cabo”, Pablo Linz.

Para Linz, adaptarse no significó necesariamente cambiar de rumbo, sino distinguir qué elementos debían evolucionar y cuáles formaban parte de la identidad de la compañía. Así como redefinir el éxito lejos de los indicadores habituales, desde una dimensión mucho más personal"El éxito lo definiría más por cómo me siento que por lo que he conseguido. Me siento en paz. Me siento feliz, tengo salud, tengo familia, tengo hijos, tengo amigos. Me lo paso muy bien con lo que hago”, afirmó. 

El reto de transformar una compañía estaba en las personas

Si bien la tecnología ha sido una parte esencial del crecimiento de Immfly, las aerolíneas son organizaciones históricas, con estructuras complejas y procesos muy definidos. En ese contexto, incorporar nuevas soluciones no depende únicamente de que la tecnología funcione.  “Creo que la transformación no es tanto un reto tecnológico, y menos hoy en día con todo lo que está pasando en el mundo de la tecnología, que va a estar al alcance de cualquiera, sino realmente el reto es humano”, sostuvo. 

La complejidad aumenta al trabajar en diferentes países y culturas: cada organización tiene sus propios equipos, dinámicas y formas de abordar los cambios. Y ahí, precisamente, Linz encuentra, hasta el día de hoy, una de las principales barreras de su recorrido. “En un montón de países y culturas diferentes, la barrera más fuerte que muchas veces nos hemos encontrado, es de personas, no tanto tecnológica”, aseveró. 

Para el CEO, el desafío no está únicamente en decidir qué tecnología incorporar, sino en conseguir que esa tecnología tenga sentido dentro de la compañía. En un escenario de incertidumbre, la capacidad de adaptación de las personas termina siendo tan importante como la innovación que llega desde fuera.  

La tecnología, al servicio de la empatía

La llegada de la inteligencia artificial (IA) añadió una nueva capa a ese debate: si la tecnología está cada vez más al alcance de cualquiera, su valor como elemento diferenciador comienza a reducirse.  “Con la IA, la tecnología cada vez va a ser un punto menos diferencial. El software, la tecnología en sí mismo la va a poder casi replicar cualquiera”, afirmó. La pregunta, entonces, es dónde estará la diferencia. Para Linz, la respuesta no está en acumular más tecnología, sino en entender mejor a las personas. “Esto va de las personas y esto lo tengo clarísimo”, repitió.  

En el sector aéreo, esa mirada tiene además una aplicación muy concreta. El vuelo constituye un momento singular para el pasajero: un espacio en el que, durante un tiempo, se encuentra desconectado de buena parte de los estímulos del exterior. La oportunidad no está únicamente en volver a conectarlo, sino en ofrecerle algo realmente relevante. Y ahí la tecnología deja de ser el objetivo para convertirse en una herramienta. 

“Esto va de que la tecnología esté al servicio de la empatía”, Pablo Linz.

La inteligencia artificial puede transformar radicalmente la capacidad de las compañías para crear, analizar y personalizar experiencias. Pero también abre una pregunta más profunda sobre el futuro del liderazgo. “Llegará un momento donde la capacidad de la inteligencia artificial sea tan avanzada que ya no sé si nuestra capacidad imaginativa será un elemento diferencial”, planteó Linz.  

El escenario sigue siendo incierto. Y precisamente ahí reside el desafío para quienes lideran organizaciones: no intentar adivinar cada respuesta, sino mantener una visión lo suficientemente clara para avanzar mientras el contexto cambia. Y para Pablo Linz, esa visión pasa por situar a las personas en el centro.

Flor Medeot
Flor Medeot

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